Una sola llave, en una sola mano
Una de las peores decisiones tomadas por el tremendamente mediocre Presidente Frei, ahora tan solo un ex, fue dejar la llave del gas que tanto nos hacía falta en manos de los corruptos gobiernos argentinos. Tal cual sería poner un fajo de billetes de cien dólares en las manos de un ladrón, un cuantioso soborno en poder de un político corrupto con la esperanza de que lo done a la caridad, o un niño en las piernas de un maldito pedófilo. Es cuestión de tiempo antes de que el desastre se presente, como resultado de tamaña brutal insensatez. Esa fue una de las obras políticas más grotescamente estúpidas que Chile ha visto en su existencia. Como muchas otras acciones dantescamente necias que nuestros “honorables” han efectuado a lo largo de la historia. ¿Por qué imbécil razón lo habrá hecho? ¿Acaso alguna nación mínimamente inteligente, y bien educada, hace semejantes cosas? ¿Dejar el poder total en las manos de un solo ente? Más aun cuando se sabe de más que dicho “operador” es más que corrupto, y que solo se puede esperar de él, el momento preciso en que alegremente traicionará su palabra. Por otro lado, quién deja las cosas amarradas de esa manera coarta completamente la libertad. No permite ni la elección, ni la seguridad de que eliminándose una fuente, por el motivo que sea, las otras podrán seguir funcionando y proveyendo para cubrir las necesidades.
La Libertad también consiste en la posibilidad de elección. Libre determinación de los pueblos, entre posibilidades múltiples, bien informadas y comprendidas. De esa manera, las llaves quedan en manos de quienes deben estar. En las de aquellos que son los directamente interesados. Por ello, un sistema de educación que se precie de ser libre, y que respete la independencia de los formadores, es decir de los padres o tutores, debe contemplar una sana variedad de “ofertas”. Cada una de ellas debidamente reglamentadas y supervisadas, hasta cierto punto, pero puestas sobre la mesa para que sean los verdaderos afectados quienes determinen por qué camino seguir, cual modalidad les conviene, sirve o se les adapta mejor. Imponer solo una manera, molde o estructura de trabajo implica primero confeccionar algo que poseerá una sola puerta de entrada, y con la chapa de cierre del otro lado. De ahí a la total esclavitud existe solo un paso. El de cerrar la llave, y tener que permitir que quién posea el poder que nosotros torpe y neciamente le otorgamos, ponga el precio, las condiciones, y las imposiciones que simplemente desee. Que su corrupto capricho y prepotente sentido de supremacía le dicte.
Por tal motivo, para librarnos de cometer semejante brutalidad, y así no transformarnos en una ordinaria y miserable copia del ex presidente Frei, a causa de sus tratos con el corrupto y desleal gobierno argentino, debemos asegurarnos de todas las maneras posibles que la libertad de educación, y la libertad en la educación, sea una realidad permanente e indiscutible. Ésta es un derecho, y una propiedad de todos los chilenos, en toda su variedad, por lo cual se deben proveer los mecanismos para construirla. Al discutir una “Reforma Educacional”, algo que afectara en cada grado posible a la nación en pleno, es imprescindible considerar esta cuestión. Nadie es dueño de la educación, cosa que mostraría una feroz y repugnante arrogancia. Todos somos participantes de ella, en su proceso, en mayor o menor grado, con uno u otro tipo de responsabilidades.
Pero ¿qué nos solucionaría esta situación? Nada. Al contrario. Nos da el problema de tener que preocuparnos por estudiar en serio que clase de modalidad o forma de trabajo es mejor para los nuestros. Pero no todos los problemas son malos. De hecho, vale recordar que parte de la definición de aprendizaje es la resolución de problemas, mediante el uso de los conocimientos adquiridos, y la propuesta de hipótesis de respuestas. ¿Por qué buscar solo la vida fácil? Los porfiados hechos muestran que mientras más fácil es la existencia que llevamos, menor es el desarrollo de inteligencia que presentamos. ¿De qué nos serviría entonces la razón, si lo único que deberíamos saber es simple? Apretamos un botón, y ya. Ponemos a los niños en manos de unos u otro, pues todo es lo mismo, y eso nos facilita la existencia. Pienso que sería una vulgar expresión de pereza.
La necesaria Libertad de Educación trae consigo la responsabilidad de hacerse cargo. De nunca permitir que exista solo una vía de trabajo, de jamás dejar las llaves en manos del otro, pues los niños son responsabilidad última de quién es su progenitor, o su tutor legal, dado el caso. Esta se debe apoyar desde la administración con los recursos y materiales necesarios, que provean igualdad de oportunidad, pues un país que se aprecie de inteligente no puede darse el tonto e ignorante placer de abandonar a ninguno de sus tesoros. ¿No es esa la frase que usa como slogan la empresa minera chilena? Los niños son el verdadero tesoro de una nación. Deben ser formados, y la educación tiene que prestar ayuda lo mejor posible en este proceso. No se les puede dejar crecer a su arbitrio o antojo. Pero siguen siendo, y continuarán así, querámoslo o no, el tesoro de nuestro gran País. Chile.
CCC
PSICOPEDAGOGO
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