CARTA PÚBLICA
He leído la columna
del señor Darío Vásquez Salazar, titulada “La Santa Inquisición en el Colegio
de Profesoras y Profesores”, y confieso que más que preocupación, deja una
sensación conocida. Esa incomodidad que aparece cuando alguien que fue parte de
un sistema, hoy se indigna porque ese sistema comenzó, por fin, a ordenarse.
El título es potente,
casi literario. Pero como ocurre a veces, la metáfora no alcanza a sostener la
realidad.
Porque aquí no hay
inquisición. Lo que hay es algo mucho más simple y, al parecer, mucho más
incómodo: reglas que hoy sí se aplican.
El Código de Ética no
fue impuesto ni redactado en la sombra. Fue discutido, votado y aprobado en
Asamblea Nacional con un respaldo cercano al 97%. La Comisión de Ética, que hoy
se intenta instalar como sospechosa, fue elegida democráticamente por ese mismo
órgano soberano. No hay artificio. Hay institucionalidad.
Entonces la pregunta
es inevitable: ¿qué es lo que realmente incomoda?
Tal vez no la forma,
sino el cambio.
Porque durante años
el gremio funcionó con márgenes más amplios, con controles más débiles y con
prácticas que hoy, miradas con honestidad, no resisten el estándar que estamos
intentando construir. Ese tiempo existió. Y quienes hoy levantan la voz no
fueron espectadores. Fueron parte.
Ahí es donde el relato
empieza a perder fuerza.
Hay algo casi
literario en esta forma de argumentar. Como esos personajes que, al avanzar la
historia, descubren que ya no controlan el escenario y entonces culpan al
narrador. No revisan lo hecho. Cuestionan a quien hoy pone orden.
Se habla de falta de claridad, pero no se revisan los antecedentes. Se habla de arbitrariedad, y se omite que existen procedimientos, descargos o reposiciones. que no fueron realizadas por la persona que aparentemente era inocente. Se habla de persecución, y se elude lo esencial: que las reglas aplicadas hoy fueron construidas por el propio gremio.
Y eso no es menor.
Menos aún en un año
electoral, donde las palabras dejan de ser inocentes. Donde instalar dudas
puede ser más útil que sostener argumentos. Donde la caricatura, a veces, intenta
reemplazar la discusión de fondo.
Pero el gremio ya no
está para eso.
No después de tener
que hacernos cargo de decisiones pasadas que aún generan efectos. negativos
para los profesores, un claro ejemplo es
el envío de un juicio perdido a la Comisión Internacional —sin nuevas firmas y
oculto por más de 13 años—, una negligencia que ha perjudicado a miles de
docentes y sus familias.. Debemos entender que sin reglas claras, no solo se debilita una
conducción, sino la confianza misma en nuestra organización.
Esto no es una
inquisición.
Es probablemente por
primera vez en mucho tiempo, el intento serio de que las cosas se hagan de
frente.
Y sí, es incómodo para
todos. Pero especialmente para quienes antes estaban sin límites éticos.
Si en los tiempos de
Vásquez como dirigente hubiese existido una comisión de ética, es probable que
hubieran tenido una dura sanción por las enormes pérdidas patrimoniales del
gremio en la venla de nuestra AFP Magister a Inverlink, también
por la osadía de cobrar el Bono de
Incentivo al Retiro siendo que ya no era
funcionario. en Cerro Navia. Tal vez por eso le molesta tanto que hoy las malas
conductas se investiguen y sancionen cuando hay faltas.
Hacerse cargo de sus
actos es sano.
Destaco que la
Comisión Ética es Autónoma en sus decisiones y
quién dice que es
“inquisición” oculta evidentemente un
hecho importante: fue creada y elegida
por una Asamblea Nacional en el periodo anterior, no por el actual como
proclama a los cuatro vientos el ex dirigente.
Por un gremio
centrado en el PROFESORADO Y NO EN MEZQUINOS INTERESES.
PATRICIA MUÑOZ GARCÍA.
VICEPRESIDENTA
NACIONAL.
DEPARTAMENTO
NACIONAL DE PROFESORES JUBILADOS.
DEPARTAMENTO
NACIONAL DE COMUNICACIONES.