Patricia Muñoz Garcìa

Patricia Muñoz Garcìa
Departamento Nacional Profesores Jubilados DEPROJ
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martes, 18 de octubre de 2011

La Concertación debe explicaciones (XXXIV)




Felipe Portales


patricio_aylwin02El liderazgo de la Concertación debiera explicarle también a sus bases y al país el porqué,  bajo sus sucesivos gobiernos, se llevó al extremo la política de desinformación y falta de debate de TVN respecto de los grandes temas nacionales.

Solo durante el gobierno de Aylwin se intentó tímidamente –a través del programa La manzana de la discordia- efectuar un debate de distintas posiciones sobre temas de interés desde el punto de vista social y cultural como el divorcio, la pena de muerte y el boxeo. Materias que si bien suscitaban y suscitan opiniones divergentes son “transversales” desde el punto de vista político. Sin embargo, en lugar de constituir un primer paso en la dirección de enfrentar los grandes problemas de interés público, dicho programa –pese a que tenía alta sintonía- desapareció prontamente, sin ser sustituido después por nada análogo.

Posteriormente, TVN (y los demás canales de televisión) se limitaron a efectuar programas de debate circunscritos a dirigentes políticos de la Concertación y la derecha, centrados en las pequeñas controversias del día a día generadas en torno a la evolución de “la democracia de los consensos”; pero donde se desechaban también los principales asuntos del país. Lo mismo cabe señalar respecto de los foros preelectorales, dado que las dos grandes coaliciones políticas –usando la expresión de Edgardo Boeninger- experimentaron desde fines de los 80 una “convergencia” respecto del pensamiento y el modelo económico neoliberal.

De este modo, ninguna de las bases fundamentales de la verdadera refundación nacional efectuada por la dictadura se constituyeron en temas de investigación y debate para TVN y, por cierto, para el resto de los canales de televisión. Así, bajo los gobiernos de la Concertación nunca se investigaron ni debatieron la evolución y los alcances de la extrema desigualdad en la distribución del ingreso heredada del régimen de Pinochet y consolidada e incrementada por los gobiernos concertacionistas; ni menos las denuncias sobre los gigantescos fraudes estadísticos destinados a “aminorarla”, que se demostrarían con las grandes inconsistencias en los ingresos nacionales medidos por el Banco Central y por las encuestas Casen.

Tampoco se investigó ni se debatió la aplicación de una política del cobre que, además de desnacionalizar más del 70% de la gran minería, se expresó en la exportación de concentrados del metal rojo que inundó durante años el mercado mundial bajando enormemente los precios del producto; y que omitió su refinación e industrialización. Ni menos el hecho de que, utilizando diversos resquicios legales para cancelar impuestos irrisorios, las grandes multinacionales del cobre le restaron al Estado chileno miles de millones de dólares.

Análogamente, tampoco se investigó ni debatió en TVN respecto de la carencia de una política de industrialización y de desarrollo de ciencia y tecnología que acentuó la inserción de nuestro país como país subdesarrollado exportador de materias primas (concentrados de cobre; troncos; chips y frutas) o de productos de escasa elaboración (celulosa, vinos, salmones y harina de pescado).

Asimismo, tampoco se efectuaron investigaciones ni debates sobre los escuálidos ingresos de los trabajadores chilenos; sobre sus duras jornadas y condiciones laborales; sobre su carencia de derechos sindicales, de negociación colectiva y de huelga; ni sobre sus lamentables condiciones de vivienda, transporte y recreación.

Para qué hablar sobre las características de los sistemas heredados de la dictadura y consolidados por la Concertación, respecto de las AFP, las ISAPRE, la LOCE-LGE y la ley de universidades que -además de mercantilizar y segmentar al extremo servicios básicos como la previsión, educación y salud- cualquier mínima investigación comparativa con países europeos e incluso latinoamericanos hubiese desnudado su índole ferozmente regresiva e injusta.

En definitiva, TVN y los demás canales de televisión no solo continuaron desinformando a la sociedad chilena respecto de las “modernizaciones” de la dictadura; sino que contribuyeron decisivamente a generar en la sociedad chilena una concepción de que la refundación económica, social y cultural que aquella había hecho del país tenía un carácter “natural”. De que ni siquiera tenía sentido analizar, comparar, investigar ni debatir el conjunto de instituciones y estructuras heredadas de dicho régimen. De que lo único que había hecho mal la dictadura era las violencias que había ejercido contra la población; pero que su obra estructural e institucional había sido, en la práctica, positiva.

A tal extremo llegó TVN (y los demás canales) en esta materia, que toda noticia respecto de la profundización del modelo neoliberal alcanzada por los gobiernos de la Concertación –sea respecto a nuevas privatizaciones o concesiones de servicios básicos; inversiones extranjeras adicionales, particularmente en el cobre; o más tratados bilaterales de libre comercio- era presentada como una noticia positiva per se, sin analizarla y ni siquiera describirla. Lo mismo en relación a las “desinteresadas” alabanzas hechas al país por las instituciones y medios de comunicación internacionales representativas de los grandes poderes económico-financieros mundiales. Además, las presentaciones axiomáticas de estos “logros” iban acompañadas de expresivos ditirambos y sonrisas por parte de los conductores de los informativos correspondientes. Todo dentro de la mejor tradición orwelliana…

domingo, 29 de mayo de 2011

Ciudadanía de Temuco se opone a "Ley Monsanto"


 temuco_monsantoMediante un comunicado público, ciudadanos y ciudadanas manifiestan su rechazo a la  aprobación del Congreso del Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV 91) o llamada “Ley Monsanto”.

“Quienes suscriben, ciudadanos y ciudadanas concientes, de expresiones sociales desde la Región de la Araucanía, manifestamos nuestro total rechazo a la reciente aprobación del senado chileno para dar luz verde al Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV 91) o llamada “Ley Monsanto” y que fue aprobada por los correspondientes senadores. Carlos Cantero (Antofagasta, Independiente); a los UDI Juan Antonio Coloma y Hernán Larraín (ambos de Maule), Pablo Longueira y Jovino Novoa (ambos de RM) y Jaime Orpis (Tarapacá); y a los RN Francisco Chahuán (Valparaíso), José García, Alberto Espina (ambos de Araucanía), Carlos Kuschel (Región de Los Lagos), Carlos Larraín (Valdivia), Baldo Prokurica (Atacama), más el PPD Eugenio Tuma (Araucanía, PPD). La cómoda abstención estuvo a cargo de los PS Camilo Escalona (R Lagos) y Juan Pablo Letelier (O’Higgins), junto a los DC Hossain Sabag (BioBio), Patricio Walker (Aysén) y Andrés Zaldívar (Maule) y Antonio Horvath (Aysén RN).”

Este convenio es un grave atentado a la soberanía de quienes habitamos en Chile, una transgresión a los derechos humanos colectivos, pasando a llevar patrimonios y conocimientos ancestrales, soberanía y seguridad alimentaria, vida rural campesina y comunitaria cuya base en la semillas y su diversidad hoy es entregada a los intereses de transnacionales como Monsanto para la promoción de patentaciones vegetales, el fomento de transgénicos, el monopolio del comercio y un lucrativo negocio cerrado entre este tipo de transnacionales y sectores empresariales de la agroindustria de origen latifundistas colonialista que concentran el uso y control de la semilla, como la familia de la Ministra Von Baer.

Monsanto es un monstruo de la química transnacional que genera dependencia a la agricultura. Es conocida por producir el herbicida bajo la marca Roundup. También es productor de semillas genéticamente modificadas, causando graves alteraciones y trastornos a las culturas, a la agricultura y a la productividad orgánica en diversos lugares del planeta.

Este convenio que privatiza la comercialización, la importación y exportación de la semilla a favor de los grandes capitales, es una demostración más de cómo sectores políticos inescrupulosos continúan tomando decisiones a espalda de la ciudadanía, hipotecando nuestro presente y futuro, comercializando y mercantilizando elementos básicos de subsistencia para una alimentación sana y saludable.

Al respecto, es inconcebible como bienes públicos continúan siendo enajenados para el interés de privados. Ya el 80 % de las aguas de este País han sido entregadas a una transnacional como Endesa; Las largas y majestuosas montañas de esta cordillera de los andes han sido entregadas para la depredación y contaminación de tierras y aguas a transnacionales mineras como Barrick Gold; Los bordes costeros, la mar, la intervención de ríos para represas, todo absolutamente todo mercantilizado con industrias que vienen causando graves costos territoriales. Ahora son las semillas.

El modelo que nos están imponiendo es depravado, depredador, para nada pensado en quienes realmente vivimos aquí,  sino en el lucro insaciable y codicioso de unos cuantos y frente a esto, como ciudadanía conciente,  no podemos permitirlo y reaccionamos y exigimos poner fin a este desquiciamiento, a este grave atentado y hacemos responsable directo de esto al gobierno chileno, al oficialismo y ha sectores políticos de la concertación.

Extendemos esta misiva a quienes dicen representarnos en cargos públicos y los emplazamos a poner fin a este tipo de atrocidades y complicidades. Asimismo, esperamos que los órganos controladores, fiscalizadores y supuestamente autónomos del aparato público actúen de acuerdo a su competencia y facultades  ante este acto violatorio.

Lo que ha ocurrido es un dispositivo más de una ofensiva en pro de ciertos sectores que lucran abusivamente en la agro industria y nefastas producciones en desmedro de los intereses colectivos, por ello, hacemos un llamado a la ciudadanía a reaccionar frente a este grave atentado a nuestra soberanía y revertir esta afrenta. 

Suscriben:

Nicole Olate Cisternas,  Revolución de la Cuchara
Freddy Muñoz Mora, Revolución de la Cuchara
Noemí Quezada, Revolución de la Cuchara
Marcos Sepúlveda, revolución de la Cuchara
Mauricio Cosio Llaitul, Revolución de la Cuchara
Fabián Lira Matus, Red de Permacultura
Alfredo Seguel, Grupo de trabajo por Derechos Colectivos
Enrique Pizarro, Red acción por los derechos ambientales, RADA
Marcelo Sandoval, Movimiento humanista
Deyanira Carrasco, Movimiento Humanista
Romina Negrón Otárola, Centro educación ambiental intercultural Mapuche
Carolina Ríos Jara, Comparsa Mujeres Espejo
Andrea Coñoecar, Periodista
Leyla Noriega Zegarra, periodista
Catalina Gómez Vega, estudiante
Gino Uribe Alvarez, estudiante
Vicente Castañeda D., estudiante trabajo social
Viviana Huiliñir, Geografía - egresada
Andrés MacAdoo E., Psicólogo
Florence Bayer, onf Conosur
Rayen Hurilef, estudiante
Alexis Montecinos, estudiante
María Belén Silva, estudiante psicopedagogía
Diego Alvear Zuñiga, Trabajador y malabarista
Flabio Zuñiga, estudiante
Giselle Pincheira, estudiante sociología


miércoles, 13 de abril de 2011

Chile en la OCDE: Primero en desigualdad


inequality1La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su  informe “Panorama de la Sociedad”, establece que nuestro país exhibe la más alta desigualdad entre su población respecto de los ingresos, y el tercer lugar  en cuanto a la proporción de pobres.


Según el coeficiente de Gini que mide la desigualdad es en Chile de 0,50, cuando la media de la organización es de 0,31. Además, un 18,9  por ciento de los chilenos son pobres, una cifra sólo superada por México (un tercio del total) e Israel, y lejos del 10 por ciento en el conjunto de la OCDE.
Chile arrastra todavía una mortalidad infantil relativamente alta en este grupo de países, en concreto la tercera más elevada detrás Turquía y México con siete fallecimientos en el primer año por cada mil nacidos vivos.
La OCDE es una organización de cooperación internacional, compuesta por 34 países cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales. Fue fundada en 1960 y su sede central se encuentra en París, Francia.
Chile ingresó al organismo internacional en enero de 2010 bajo el gobierno de Michelle Bachelet,  y en esa oportunidad se destacaron los avances que implicaría para el establecimiento de un trabajo digno.
Sin embargo, la mayoría de los países miembros de la OCDE están por sobre los indicadores de Chile en el ingreso per cápita, equidad, educación, salud, medio ambiente y otros ámbitos, lo que queda reflejado en el presente estudio de la entidad.

martes, 6 de julio de 2010

PARO EN EL TRANSANTIAGO



Al paro de los conductores del alimentador H del Transantiago, que cumple su sexta jornada, se sumó la toma de los choferes del trocal 1, quienes alegan pésimas condiciones de seguridad y de trabajo. Los trabajadores advierten que las movilizaciones podrían extenderse a todas las líneas. Son nuevas evidencias de la crítica situación del sistema de transporte. Y aunque los dirigentes aseguran que “el Estado debe ser garante de los problemas de los trabajadores del Transantiago", desde La Moneda insisten en que se trata de un "problema heredado".

domingo, 13 de junio de 2010

La desigualdad se consolida: fracaso de las políticas asistenciales



domingo, 13 de junio de 2010
La educación consolida las diferencias sociales. Esta es la conclusión que surge tras observar los resultados de la última prueba SIMCE para estudiantes de Cuarto y Octavo Básico. Si la función de la educación es reducir la brecha social heredada desde la cuna y aumentar las oportunidades, la chilena parece apuntar hacia la dirección opuesta: si en Cuarto Básico la diferencia promedio entre los niños del nivel socioeconómico más alto respecto al más bajo es de 65 puntos, en Octavo este margen sube a 73 puntos. Y si atendemos a Matemáticas, esta diferencia es aún mayor: 72 puntos en Cuarto Básico y 98 en Octavo. A mayor educación, mayor es la desigualdad.

Aquí algo parece haber fracasado de manera rotunda. No sólo un proyecto educacional, sino un proyecto de país. Aquella nación recientemente admitida en el club de los países desarrollados –o con pretensiones de serlo- que es la OCDE, exhibe de manera casi impúdica sus falencias para avanzar hacia aquel deseado desarrollo. Porque la OCDE no sólo está formada por naciones industrializadas, sino por países que han hecho del capitalismo un modelo que intenta la cohesión social, la creación de una sociedad de oportunidades, la reducción de las diferencias que genera el libre juego del mercado.

La educación chilena está en crisis. Otro de los palmarios resultados del SIMCE demuestra que los alumnos de Cuarto y Octavo Básico tienen un rezago en su nivel de aprendizaje de dos cursos. En Matemáticas, el 34 por ciento de los alumnos de Cuarto sólo tienen conocimientos de contenidos de Segundo y parte de Tercero básico, en tanto un 37 por ciento no tiene ni los conocimiento de Segundo básico. Y si es así en los niños de Cuarto, aún peor es el panorama en los chicos de Octavo: el 62 por ciento no tiene conocimientos de Sexto, en tanto el 25 por ciento apenas conoce los contenidos de Sexto y Séptimo.

La dramática información sobre el nivel de la educación chilena aparece de manera simultánea con otros datos, éstos de carácter económico, lo que apunta en la misma dirección para reforzar la desigualdad. Las grandes corporaciones aumentaron sus utilidades en un 43 por ciento promedio durante el primer trimestre del año. Resultados sobresalientes, sin duda, en un país golpeado por la crisis y por un reciente cataclismo. Por cierto, puede ser una gran noticia para los directores y accionistas de estas empresas, pero no es una gran información para el resto del país. Como la educación, la gran economía chilena trabaja consolidando las desigualdades.

El efecto de las políticas mercantilistas, empujadas a toda marcha durante los últimos treinta años, ha creado un patrón económico y social que ha generado la mayor desigualdad en la distribución de la riqueza en la moderna historia económica de Chile. Una distorsión que no han logrado torcer diez años de políticas asistenciales impulsadas por la Concertación y tampoco logrará el gobierno de derecha de Sebastián Piñera.

Los resultados están a la vista. Aun cuando el peor momento en la distribución de la riqueza se produjo tras la gran oleada globalizadora de la década de los noventa, los resultados de las políticas públicas que han buscado amortiguar los efectos del libre mercado y de la mercantilización de todas las actividades económicas –desde el transporte, las comunicaciones a la salud y la educación- han sido mínimos. La desigualdad en la distribución de la riqueza en Chile, tras haber llegado a niveles de escándalo hacia finales de los años noventa y comienzos de la recién pasada década, se ha mantenido. Diez años de políticas asistenciales exhiben no sólo su fracaso, sino la consolidación de una sociedad basada no en la inclusión ni en la cohesión social, sino en la diferencia, la discriminación, la desigualdad.

La CEPAL acabada de publicar “La hora de la Igualdad”, un informe preparado para el Trigésimo Tercer periodo de sesiones del organismo, que tuvo lugar entre el 30 de mayo y el 1 de junio en Brasilia. En el documento se recoge la realidad económica y social latinoamericana, golpeada nuevamente por la fuerte crisis mundial. Tras la recesión internacional, que afectó los flujos de inversión y las exportaciones de la región, Latinoamérica es más pobre que antes. La pobreza pasó entre el 2008 y el 2009 de un 33 al 34,1 por ciento, lo que en números absolutos se traduce en nueve millones de pobres más.

Latinoamérica: la región más desigual del mundo


Para la CEPAL, Latinoamérica es la región más desigual en la distribución de la riqueza del mundo. “El ingreso medio por persona de los hogares ubicados en el décimo decil (diez por ciento más rico) supera alrededor de 17 veces al del 40 por ciento más pobre”. Esta relación –explica el organismo- es altamente variable de un país a otro. Va de alrededor de nueve veces en la República Bolivariana de Venezuela y el Uruguay, hasta 25 veces en Colombia. Por su parte, el ingreso per cápita del quintil (20 por ciento) más rico supera, en promedio, 19 veces el del más pobre, con un rango que va desde menos de diez veces en los países ya señalados a unas 33 veces en Honduras.

Comparativamente con los inicios de la década recién pasada, la CEPAL estima avances. Porque entre 1990 y 2002 la región mostró una marcada rigidez en la distribución del ingreso, luego de haber elevado los valores históricos en la década de 1980. “El período 2003 a 2008, en cambio, no sólo se caracterizó por un crecimiento económico sostenido, sino por una tendencia, leve pero evidente, hacia una menor concentración del ingreso”. El índice de desigualdad –dice la institución- cayó un cinco por ciento a nivel regional con el nivel que tenía el 2002, empujado principalmente por las disminuciones en Argentina, Bolivia, Panamá y la República Bolivariana de Venezuela, todas con caídas superiores al diez por ciento.
Pero también hubo disminuciones, aunque menores, en Brasil, Chile, Ecuador, Nicaragua y Paraguay, en estos casos a tasas en torno a un siete por ciento.

Lo que puede deducirse de estas cifras es el grado de impacto que tienen las políticas públicas para suavizar el libre juego del mercado, que tiende naturalmente a la desigualdad, el que es mayor en aquellos países que han impulsado políticas para empoderar a la ciudadanía y restarle espacio, no sin grandes tensiones, a las grandes corporaciones. Entre ellos está Venezuela y Bolivia, pero también Argentina.

La participación de Chile en este grupo de países, que aparece incluido entre naciones latinoamericanas con sistemas políticos que han levantado como bandera el rechazo al mercantilismo impuesto por las grandes empresas de la producción y los servicios, obliga a otra interpretación. Es el único país, junto a Uruguay -nación cuyos indicadores sociales han sido tradicionalmente diferentes al del resto de Latinoamérica- cuyas políticas económicas se rigen bajo el libre mercado. Chile logra moderados avances en la lucha contra la desigualdad bajo un sistema económico de corte neoliberal, patrón económico en vigor desde hace ya treinta años y consolidado bajo consenso por la institucionalidad política vigente.

El actual gobierno, así como los anteriores, argumenta que bajo este sistema Chile puede alcanzar el desarrollo en los próximos ocho años. Puede lograr situarse entre los países de la OCDE con un capitalismo y, supuestamente, sistemas de bienestar social desarrollados. Un proyecto que ha sido puesta en duda al considerar que está basado en la baja recaudación fiscal obtenida por el crecimiento económico, lo que relativiza las posibilidades de alcanzar en el plazo establecido la meta. Porque desde el primer gobierno de la Concertación los chilenos hemos venido escuchando de las autoridades la misma promesa, con los efectos por toda la ciudadanía conocidos y padecidos.

viernes, 28 de mayo de 2010

"Hoy, la escuela gueto y la disciplina son los peores problemas de la educación

"Hoy, la escuela gueto y la disciplina son los peores problemas de la educación

En la última década, América latina amplió el acceso a la educación, pero no su calidad. Tampoco mejoró la convivencia en el aula. La ausencia de diversidad social y una errada idea de autoridad están en la base.
A la vez que crece la población adolescente escolarizada, en América latina aumenta la desigualdad en el servicio educativo que se brinda. A esta tensión entre inclusión escolar y baja calidad educativa, que condiciona el futuro de la mayoría de nuestros jóvenes, se le agrega un complejo cuadro de violencia social que se refleja en las escuelas y genera el desafío de construir nuevos marcos y estilos para atender los desafíos disciplinarios. Candy Fabio Salas, que participó de un encuentro organizado recientemente por UNICEF en Argentina, investiga con preocupación estas tendencias que se presentan en nuestra región y, en particular, en su país, Chile.

¿Qué problemas comparten las escuelas secundarias latinoamericanas?
Nuestros países han hecho un esfuerzo importante para extender el acceso a la educación secundaria. En Chile eso ha implicado la entrada masiva de adolescentes a escuelas en las que la oferta no es de la calidad que todos quisiéramos. En toda la región se sigue profundizando la segmentación de los chicos en sus escuelas, y por tanto, los aprendizajes que reciben no son de calidad. Este es el problema más común, salvo en el caso de Brasil, donde la cobertura es mucho más insuficiente que en Argentina o en Chile.

¿Qué efectos produce la segmentación de la educación?
La segmentación tiene que ver, básicamente, con que nuestros jóvenes más vulnerables, los más pobres, asisten juntos a las escuelas, sin tener intercambios con otros jóvenes. No experimentan así la diversidad cultural. Todos los más pobres están, en el caso chileno, en los colegios municipales; por lo tanto, se juntan con otros pobres. Así no hay intercambio, una meta para la que había sido pensada la educación pública. La escuela debe ser un espacio al cual asistan alumnos de diversas clases sociales. En nuestros países ha ido en aumento la segmentación social. Y la segmentación generó especies de guetos en la educación, donde van y se quedan los pobres con los pobres, los ricos con los ricos, los de clase media con los de clase media. La profundización de la segmentación impide que haya intercambio cultural.

Otro problema grave es la deserción de los alumnos pobres. ¿Cuáles son sus causas?
La deserción se da, primero, por los fracasos escolares, por las repitencias; y a veces, en el caso chileno, por los maltratos que reciben los alumnos. No maltratos físicos o psicológicos, sino maltratos que básicamente tienen que ver con la no atención. Alguien va a una escuela, pero no recibe la educación que necesita: eso es una forma de maltrato. O asiste, pero no se dictan clases. Presenta problemas de disciplina, por lo tanto no lo dejan entrar a las aulas. Muchas veces no se le brinda al alumno lo que está buscando y esto provoca frustración y deserción.

¿La secundaria prepara para el futuro laboral?
Dentro de los objetivos de la secundaria está preparar a los alumnos para una inserción adecuada, social y laboralmente. Nuestros estudiantes, en Chile, no salen bien preparados para el trabajo. Las herramientas no son suficientes, ni pertinentes ni actualizadas. Para esa actualización, hay que escuchar a los jóvenes. Ellos dan muchas pistas de cómo debiera ser.

¿Mejoró la formación docente?
Un problema común de la región es el de la formación inicial y permanente de los docentes. Así como los contenidos que reciben los chicos no son pertinentes, los de los docentes tampoco. La práctica no es suficiente. Como en cualquier profesión, es necesario que se actualicen los contenidos y las herramientas pedagógicas. Y también hay una deuda económica con ellos. Mientras los docentes responsabilizan de los fracasos escolares a las familias o a los estudiantes, en la sociedad tendemos a responsabilizar a los docentes, sin preocuparnos por cómo están ellos.

Nuestras democracias todavía no han podido construir una autoridad legítima en las aulas. ¿Cómo debería enfrentarse este desafío?
El orden disciplinario tiene que ser construido con los estudiantes, dentro de las mismas escuelas. Básicamente, porque un ambiente de convivencia permite mejores resultados; es parte constitutiva de la educación de calidad. No se trata de hacer normas por hacer normas, y que vayan más allá de las constituciones o de los marcos legales, sino que sean construidas en forma participativa. La mayoría de las dificultades disciplinarias se produce a propósito de brechas generacionales que ocurren entre los docentes y los estudiantes. Claro que hay cuestiones puntuales que se deben respetar y que deben estar normadas en función, por ejemplo, de la Convención de los Derechos del Niño, de las constituciones, de las orientaciones de los ministerios de educación.

Las amonestaciones, ¿pueden seguir aplicándose?
Por supuesto que sí, pero carecen de un requisito básico, que es el debido proceso. Los alumnos, las familias e incluso los docentes perciben que no hay un procedimiento justo, elaborado, participativo, difundido, y que muchas veces las faltas no tienen relación con las sanciones. Y también que, cuando existe un buen reglamento, en algunos casos éste no es utilizado o se lo utiliza arbitrariamente. De hecho, los estudiantes suelen denunciar que quienes tienen peores resultados académicos son los que reciben un peor trato disciplinario. En cambio, estudiantes que tienen un buen desempeño académico, si algún día cometen una falta grave, son tratados de otra manera. O sea que no se les aplica la norma. Hay una discriminación dentro de la propia escuela para aplicar los reglamentos que existen.

Usted estudió los reglamentos de las escuelas chilenas. ¿A qué conclusiones llegó?
Los resultados fueron impactantes. Más de la mitad de los reglamentos no se ajusta a las normas constitucionales. Por ejemplo, se sanciona la homosexualidad como una falta grave, cuando ser homosexual no es delito.

¿Cómo el docente debería construir su autoridad y el respeto de sus alumnos?
Los docentes construimos respeto respetándonos a nosotros mismos, validando nuestro trabajo. Creo que los docentes de América latina estamos muy de capa caída. Nos hacemos cargo del lugar de responsabilidad en que nos coloca la sociedad, pero sin reflexionar sobre nuestra acción. En vez de mirar hacia adelante, parece que nos quedáramos detenidos, impactados y con cero posibilidad de reaccionar.

¿Qué sería reaccionar?
Reconstruir la identidad docente y la valoración de la docencia. Luego hay que aceptar al alumno real que se tiene. En Chile, muchos docentes dicen: "Los alumnos no son los de antes". Por supuesto que no son los de antes, y menos mal que no son los de antes, porque hoy día accede la mayoría a la secundaria, y eso es lo que estamos buscando. Pero hay que tener herramientas para atender bien a todos. Y esto también es necesario para construir el respeto de un docente. Hay que respetar al que se tiene enfrente, ser justo e igualitario con las medidas y construir la disciplina a través de un marco acordado con los estudiantes y los equipos directivos. Esta coordinación, esta gestión de la norma, es importante también en función de la formación de los estudiantes como futuros ciudadanos, que es otra finalidad de la educación.

¿La violencia escolar contemporánea supera a la del pasado?
En Chile estamos tratando de formarnos una opinión consistente al respecto, porque todavía no se ha demostrado que haya aumentado la violencia entre alumnos y entre docentes y estudiantes. Sí es muy evidente que han aparecido otros canales más propicios para que se conozcan estos casos. La forma de atender el problema es trabajando, por ejemplo, sobre los reglamentos de convivencia en forma participativa. Pero hay que reconocer también que la violencia que ocurre fuera de las escuelas, en nuestra sociedad, se da dentro de las aulas. No creo que sea por una cuestión generacional, sino más bien por una cuestión social. La sociedad es menos tolerante, tiene menos capacidad de aceptación. Los alumnos discriminan; hay discriminaciones raciales, económicas y étnicas.

En 2006, en Chile, fue muy importante la movilización de estudiantes por el "No lucro" y la "No selección". Pero cuando se pregunta ahora en los colegios, muchos alumnos dicen: "Sí, yo quiero la no selección, pero la no selección para el resto, porque en mi colegio estamos los mejores, y eso ha funcionado".

En Chile, los estudiantes ¿qué lugar tienen en la aplicación de una sanción a un compañero?
Ninguna. El Ministerio de Educación exige que los reglamentos sean construidos en forma participativa. Pero no la hay; los padres, al ingreso de sus hijos al año escolar, reciben un resumen del reglamento, pero nadie se entera de su contenido hasta que se enfrenta a una dificultad. A los estudiantes les pasa lo mismo: conocen poco, y en lo que conocen encuentran que faltan criterios para la aplicación de las normas. Entonces, en los objetivos está la "construcción participativa", pero no en la práctica. Por lo tanto, no hay validación del instrumento.
Poco se cambió entonces...

Cambios hubo, pero la escuela gueto y la disciplina son los mayores problemas. No se escucha a los alumnos. no hay gradualidad en las sanciones. Y esto hace que la escuela y los docentes vayan perdiendo autoridad; que sean autoritarios, que practiquen autoritarismo por el autoritarismomismo y no ejerzan la autoridad para la formación del joven.
Copyright Clarín, 2009.