Autor: M. Bustos y F. Guzmán
Más de 100 puntos de rendimiento separan a los estudiantes criollos respecto de sus pares asiáticos. También hay brecha en relación a países de ingresos similares, aunque en lectura sí se equipara su nivel.
Más de 100 puntos de diferencia hay entre
el resultado promedio de los estudiantes japoneses y chilenos en
matemática, en la última prueba Pisa.
Se trata de la evaluación internacional efectuada por la Ocde
(Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), que mide
las capacidades escolares de niños de 15 años en 72 países. Las
dimensiones analizadas son ciencia, lectura y matemática. Y en este
último ítem de los números, los alumnos criollos obtuvieron 429 puntos,
versus los 532 que sacaron los estudiantes del país asiático, el más
alto de toda la prueba.
De acuerdo a la información entregada por Gabriela Ramos, directora
de gabinete de la Ocde, “30 puntos en la escala de Pisa pueden ser
comparables a un año de escolaridad”.
Así, los estudiantes chilenos, en promedio, tienen tres años menos de colegio que los japoneses. Carlos González, analista de la Ocde, explicó que los estudiantes con el peor promedio, en este caso Chile, necesitan al menos tres años extras para poder alcanzar el nivel de Japón. “Esto no significa los años que efectivamente han pasado en la escuela, sino que cuánto tiempo más necesitan los de menor desempeño para igualar el nivel de competencias”, dijo. Y remarcó que “puede interpretarse suponiendo que al mismo nivel de año escolar, algunos alumnos han desarrollado sus capacidades más que otros. Por lo tanto, una diferencia de puntos significa una discrepancia en el nivel de competencias alcanzado a los 15 años”.
Así, los estudiantes chilenos, en promedio, tienen tres años menos de colegio que los japoneses. Carlos González, analista de la Ocde, explicó que los estudiantes con el peor promedio, en este caso Chile, necesitan al menos tres años extras para poder alcanzar el nivel de Japón. “Esto no significa los años que efectivamente han pasado en la escuela, sino que cuánto tiempo más necesitan los de menor desempeño para igualar el nivel de competencias”, dijo. Y remarcó que “puede interpretarse suponiendo que al mismo nivel de año escolar, algunos alumnos han desarrollado sus capacidades más que otros. Por lo tanto, una diferencia de puntos significa una discrepancia en el nivel de competencias alcanzado a los 15 años”.
Raúl Figueroa, director ejecutivo de Acción Educar, señaló que se
debe analizar con más cuidado esta comparación. En ese sentido, sostuvo
que los resultados dependen mucho de los contextos de los países.
“La prueba es para alumnos de 15 años, pero eso no significa que
todos los que la rinden estén en el mismo curso. Es correcto el
análisis, pero hay que evitar sobrevalorar el dato”, indicó, agregando
que lo fundamental de los resultados es que “las cifras son preocupantes
y debemos hacernos cargo del porcentaje de alumnos que no logra el
nivel de desarrollo de competencias básicas en matemática”.
Para Carlos Henríquez, secretario ejecutivo de la Agencia de Calidad
de la Educación, un objetivo más realista para hacer la comparación son
los países que tienen ingresos económicos similares al de Chile. Tras la
presentación de los resultados de Pisa 2015, Henríquez destacó el
avance en lectura, que sitúa a Chile al nivel de Grecia y Bulgaria. Sin
embargo, en matemática, la marcadas diferencias son un tema. “Hay una
distancia de más de 40 puntos en matemática entre Chile y países con
economías similares. Es una brecha muy grande, que representa un enorme
desafío, porque deberíamos tener resultados de aprendizaje similares”,
señaló.
La subsecretaria de Educación, Valentina Quiroga, también participó
en la entrega de resultados. “En matemática estamos bastante lejos de
países con el mismo PIB. Por tanto, con los mismos recursos, otros
países lo están haciendo mejor”. Agregó que “en 10 años, la reforma
educacional debería reflejarse en cambios”.
Conocimientos mínimos
Otro de los desafíos que identificó la Agencia de Calidad se
relaciona con la gran cantidad de estudiantes que no supera los niveles
básicos en Pisa. En matemática, un 49,4% de los alumnos evaluados se
sitúa bajo el nivel 2, lo que quiere decir que no son capaces de
resolver problemas que presentan “desafíos evidentes y no pueden
utilizar fórmulas básicas”, explicó Henríquez.
En el caso de ciencias, el 34,8% de los alumnos quedó bajo el nivel 2; o sea, “no son capaces de usar conocimientos cotidianos”.
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