En
un mundo desligado del cielo y la tierra, en un país que lucha por la
educación gratuita, en una ciudad que diariamente construye más cemento,
entre micros y bullicio, entre codazos y televisión, hay espacios que
silenciosamente se convierten en hoyos negros. Sin electricidad, sin
agua, prácticamente desahuciado, el Liceo Metropolitano de Adultos se
convertía poco a poco en un hoyo negro citadino debido a que luego del
terremoto del 2010 fue desalojado con daño estructural. Ubicado en
Chiloé n°1799, hoy aloja un proyecto de recuperación comunitaria que
comenzó este domingo 8 de diciembre tras un carnaval que invitó a los
vecinos del Barrio Matta Sur a entretejer un nuevo destino para ese
espacio, para el barrio, para el país. Desde ahí se siembran
comunitariamente nuevas semillas de resistencia.
Cual
hoyo negro en una galaxia, durante casi cuatro años de abandono, el
Liceo absorbió lo que el sistema capitalino excluye: droga, saqueo,
destrucción… y tiempo que, implacable, deterioraba día a día sus
estructuras esperando su propia tumba y quizás, una inmobiliaria que
olía ese espacio. Construido en 1891 de adobe y madera, el edificio fue
sede de una escuela básica y secundaria. Pasaron años con estudiantes
diversos. Luego se consolidó como espacio para la educación de adultos.
Sin embargo, tras el terremoto de 2010, quedó con daño estructural y
entonces, fue abandonado.
A casi
cuatro años del terremoto del 27 de febrero, el liceo yacía bajo polvo.
Salas de clases de madera crujientes, libros en el suelo, lámparas
sosteniéndose con el último suspiro, maderas con clavos oxidados, libros
entreabiertos de “Historia de Chile” junto a cuadernos mezclados con
ramas secas, escombros y un sinnúmero de muebles con historias
imborrables. Sin embargo, como esos árboles generosos con flores blancas
y fucsias que sostienen la primavera en la multicancha del Liceo
Metropolitano de Adultos, este domingo 8 de diciembre ingresó
carnavaleando por la puerta ancha el sueño colectivo de la recuperación
comunitaria.
Aplausos,
abrazos y libertad se abrieron junto con la puerta del Liceo
recuperado. La emoción comunitaria cruzaba a cada uno de los más de cien
participantes de esta acción cultural. Al ingresar, los voceros
lanzaron palabras a las calles para invitar a “todo el barrio a rescatar
la tradición popular, a construir lazos fraternos y solidarios, a
participar activamente de las decisiones en forma directa y
democrática”, así como para “construir escuela con nuestras propias
manos, a sembrar y cultivar nuestros alimentos, a comunicarnos,
informarnos y relacionarnos con el barrio a través de una radio y un
canal barrial, a estudiar y escribir nuestra historia”.
Retejer comunidades
Todo
esto “surge de la necesidad”, como explicó Gabriela Jiménez, una de las
voceras de la iniciativa que se llama “RecuperAcción Comunitaria”.
Además, dijo que “los espacios para las organizaciones están
condicionados en este país a la institucionalidad o a lo netamente
económico… y si no tienes lucas y no estás asociado a la
institucionalidad, no tienes espacios donde trabajar, y esa es una
necesidad súper concreta de todas las organizaciones que hoy estamos
acá. No nos interesa estar pidiendo plata para poder parar nuestros
proyectos, tampoco podemos estar generando actividades constantemente
para conseguir un espacio donde hacer nuestras clases, nuestras
reuniones, o simplemente para poder compartir. Entonces, allí empieza
esta idea y se vuelve una necesidad inminente que había que concretarla
lo antes posible”.
Rayén
Alday, otra de las voceras, explicó que el espacio lo pensaron para
“hacer realidad nuestros proyectos y trabajos, y dejar de lado lo que se
promueve día a día que es el individualismo, la competencia, etc. Pero
hoy estamos demostrando que con trabajo organizado se pueden hacer cosas
para buscar la felicidad colectiva”.
En este
lugar se busca “construir política de la manera que nosotros sabemos que
es desde abajo, entre compañeros, mirándonos a las caras y decidiendo
en asamblea”, expresó Fabián Cabaluz, también vocero de RecuperAcción
Comunitaria, quien agregó que “la necesidad se articula con el exceso
que genera el capitalismo que va creando propiedad de un montón de
espacios abandonados y sin uso, y parte de nuestro proyecto, implica
retomar esos espacios y, a partir de ahí, comenzar a retejer
comunidades”.
Con
principios como la autogestión, la autonomía, el cooperativismo, el
control comunitario y la educación popular buscan articularse con los
vecinos para hacer las cosas y, en definitiva, ser una solución a
espacios como estos que estaban en absoluto abandono constituyéndose
como un foco de delincuencia, drogadicción y pobreza. “Esta recuperación
busca hacer un trabajo con la comunidad para que los niños tengan más
oportunidades, más talleres, más espacios para crecer de forma
integral”, expresa Jiménez.
Exudando el cáncer del capital
Una vez
al interior del Liceo, las más de cien personas que componían la
“RecuperAcción Comunitaria” se abocaron a las tareas de limpieza y
habilitación de cada lugar. Cada grupo que se formó espontáneamente, se
hizo cargo de la limpieza de los diversos espacios: el auditorio, la
multicancha, algunas salas mientras otros bloqueaban los accesos a los
lugares que sobreviven con daño estructural y que son un peligro a la
integridad de cualquiera.
La
primera hora de trabajo significó que muchos comenzaran a estornudar
debido a la gran cantidad de polvo que salió desde la historia de años
de abandono. Era ver un hoyo negro de la galaxia exudar el cáncer del
capital y liberarlo con el frío viento que acariciaba el cielo azul. En
un rato se juntó dinero para comprar más herramientas, guantes y así
continuar con la limpieza. También se compró el almuerzo que solo
consistió en agüita y un sándwich.
La
vocera Rayén Alday manifestó su felicidad ya que “finalmente le estamos
dando la espalda a este sistema, estamos promoviendo un trabajo
mancomunado y ya llevamos dos horas trabajando y el espacio ha tomado
otro color”.
Desde
1891 el espacio ha pasado por diferentes niveles de enseñanza. Así es
como bajo la política social de la llamada “Promoción Popular” del
entonces Presidente de la República, Eduardo Frei Montalva, fue el
Instituto de Desarrollo Comunitario. En los primeros años de dictadura
fue anexo del Hogar de Carabineros Fundación Niño y Patria, en 1982,
pasó a ser la Escuela de Cultura Popular y, más adelante, Escuela
Especial de Adultos D-101. Recién el 22 de noviembre de 1989 se
consolidó como el Liceo Municipal Metropolitano de Adultos. Este 8 de
diciembre de 2013, a más de cien años de su construcción, aloja un nuevo
proyecto de educación, comunicación y política que se inventa día a
día: RecuperAcción Comunitaria. El primer día
Al
llegar la noche, las estrellas anunciaron que el proyecto cumplía su
primer día de vida. Y tras años de brutal abandono, el Liceo Recuperado
alojaba a sus primeros habitantes que se acomodaron en carpas y sacos de
dormir para reponerse de la labor realizada: el carnaval al alba, la
limpieza bajo el fresco sol de primavera, las primeras negociaciones con
Seguridad Ciudadana y el ánimo del trabajo territorial, barrial,
popular y comunitario.
La
recuperación del Liceo aparentemente no concuerda con las pretensiones
de la Ilustre Municipalidad de Santiago que espera la pronta salida de
“RecuperAcción Comunitaria”, ya que estaría destinado para construir un
consultorio.
La
vocera Gabriela Jiménez responde que “esas son tretas para justificar
nuestro eventual desalojo porque nadie ha escuchado en el barrio que en
este espacio se pretendiera hacer algún proyecto, ni por parte de la
Municipalidad ni algún ministerio. Simplemente estaba abandonado y ahora
que lo ocupamos dirán que estaban interesados en tal o cual cosa para
el barrio… en el fondo si estaba abandonado la pregunta es ¿quién decide
ahora que lo recuperamos?”
“Si
llegamos acá no nos vamos a ir aunque nos ofrezcan otro espacio,
queremos el comodato y perdurar acá”, expresó el vocero Fabián Cabaluz.
Porque “esta pega lleva meses y nosotros hemos pensado la pega para este
espacio y no porque lleguen unas autoridades nos van a sacar… nosotros
vamos a resistir”, expresó Alday.
Desde
las organizaciones esperan que los vecinos y vecinas de Matta Sur
visiten su espacio y que quienes puedan aportar, se acerquen a conversar
para ir construyendo la comunidad que el sistema ha arrebatado.
Por Javier Karmy
Más información: Facebook.com/ recuperaccioncomunitaria