Con un fallo fotográfico muy parecido al de una carrera hípica
terminaría hoy la votación del informe del lucro en la Educación
Superior en la Cámara de Diputados, con una definición en la que va a
importar -y mucho- la cantidad de parlamentarios en sala.
Ese es el cálculo que hacen los impulsores del informe, con la
diputada Alejandra Sepúlveda (PRI) a la cabeza y que tiene a todo el
bloque oficialista alineado para rechazar el documento, y un resultado
que amarraría por apenas un par de votos el respaldo del pleno que le
daría el empujón definitivo a las denuncias de lucro en al menos siete
universidades privadas.
Un informe vilipendiado incluso antes de que se hiciera público por
los diputados oficialistas y por el propio gobierno a través de varias
intervenciones del ministro de Educación, Harald Beyer, y que, sin tener
muchas sorpresas; podría llevar al paredón político a cuatro ministros y
otros funcionarios de Estado.
Horas antes del GANE
Con la firma de 52 diputados y justo en medio de un acalorado
escenario por las marchas estudiantiles, el martes 5 de julio del año
pasado se presentó la moción para crear una comisión investigadora que
pretendía determinar “la legalidad del instrumento utilizado por las
universidades para lucrar con la educación terciaria”.
Fue sólo horas antes que el Presidente Piñera anunciara el GANE, el
primer pronunciamiento oficial del empresario para descomprimir el
ambiente generado por los estudiantes, en el que prometía 4.000 millones
de dólares, más becas y créditos, la creación de una Superintendencia
de Educación Superior y la posibilidad de abrir el debate para
distinguir entre las universidad con y sin fines de lucro.
A esas alturas, lucro ya era una palabra instalada en el seno
familiar y apuntaba directamente al ministro de Educación de ese
entonces, Joaquín Lavín, quien un par de meses antes sacaba cuentas
alegres en las encuestas presidenciables, apenas superado por el
rescata-mineros Golborne.
En ese contexto fue que partió la comisión, que trabajó por más de
siete meses y que contó con declaraciones clave como la del también ex
ministro de Educación Felipe Bulnes, quizás una de las más importantes
que hoy contiene el informe.
Con el testimonio de los rectores y jefes de departamentos del
Mineduc, la comisión fue recabando antecedentes conocidos y obviados por
los encargados de fiscalizar en cada época. La prensa, metida con lupa
desde entonces en el tema, comenzó a destapar lo que María Olivia
Monckeberg había denunciado hacía ya varios años y que hasta entonces
nadie había estado dispuesto a mirar con detención.
De ahí que parte del informe tenga su columna vertebral en los libros
de la ganadora del premio nacional de periodismo, más otras denuncias
de cómo se retiran excedentes a través de inmobiliarias y arriendos
altamente superiores a los normales, y que terminó en manos del Fiscal
Nacional para iniciar una investigación preferente a siete universidades
privadas creadas post 1981 que habrían lucrado, infringiendo la ley.
Con el informe redactado, el bloque oficialista apareció el mismo día
que se anunció el documento, tirándolo a la basura y tildándolo de un
show mediático. Cómo no, si el documento final, entregado al jefe de
gabinete del Mineduc hace algunas semanas ante la sorpresiva ausencia de
Beyer en el ministerio, salpicaba a varias figuras del oficialismo y
específicamente a tres ministros de la actual administración.
Ministros a declarar
A las 10:30 de esta mañana, el informe de la instancia parlamentaria
va a ser votado y se especula que solo dos diputados estarán ausentes de
la sala. Durante la sesión, la presidenta de la comisión investigadora,
la diputada del PRI Alejandra Sepúlveda emitirá un discurso en el que
promete sacarle punta a la responsabilidad política de los tres
ministros de Estado en universidades que lucran:
Joaquín Lavín y Cristián Larroulet por la inmobiliaria Ainavillo,
calificada como sociedad espejo de la Universidad del Desarrollo, y
Teodoro Ribera, ministro de Justicia que fue rector y es hijo de uno de
los dueños de la Universidad Autónoma.
Aludidos en el informe, el cálculo de la derecha es que de prosperar
la investigación y validación del informe es más que probable que los
tres ministros, junto con Harald Beyer, sean llamados a declarar por su
responsabilidad en esos planteles. Una imagen de secretarios de Estado
desfilando ante la jsuticia es algo que el gobierno y la derecha en
bloque buscará impedir con un rechazo generalizado al documento.
Sin embargo, fuentes parlamentarias aseguramn que todo el resto de
los diputados estarían alineados para sacar adelante el informe y así
hacer que un poder del Estado respalde las denuncias. Con la
Concertación alineada para votar, encausando responsabilidades políticas
hacia las figuras del lucro en el actual gobierno, y la bancada
independiente liderada por la misma Sepúlveda para seguir adelante con
las investigaciones, el informe sería aprobado por una nariz.
Ese es el cálculo que comparten en el ala opositora y que desde el
movimiento estudiantil esperan no traiga sorpresas. Para ellos todo
puede pasar: aún está fresca la desilución de noviembre del año pasado
con la discusión del presupuesto 2012. Precisamente el diputado René
Alinco, uno de los protagonistas de esa historia, es una de las
interrogantes para la votación de esta mañana.
Por eso tampoco se descarta que el informe sea rechazado y con ello,
el empuje político de las denuncias que ya están siendo investigadas por
la Fiscalía Oriente se comiencen a devaluar. Se espera la ausencia de
los diputados Miodrag Marinovic y Pedro Velázquez, los que podrían
desbalancear la votación a última hora.
De todas maneras, la sorpresa de una denuncia nueva en boca de la
diputada Sepúlveda -la que emitiría durante su discurso- podría remover
las aguas mañana en el hemiciclo. Y por otra parte, la investigación que
llevan adelante los fiscales Carlos Gajardo y Pablo Norambuena ya
comenzó sus diligencias esta misma semana con una orden amplia de
investigar a la Brigada Investigadora de Lavados de Activos de la PDI.
Por su parte, los estudiantes aglutinados en la Confech ya anuncian
un giro en su estrategia política y callejera de no prosperar el
informe. En ese documento está parte de lo que más indigna a los
universitarios y simpatizantes del movimiento: la cita del ex ministro
Bulnes reconociendo que no hay ninguna garantía de que se haga valer la
ley que impide el lucro.
Una declaración que confirma la tesis de que el sistema está
“diseñado para hacer vista gorda”, el murallón fundamental a derribar
por los estudiantes que vienen denunciando desde hace un año y medio en
las calles lo que todo el mundo vio pasar frente a sus ojos durante los
últimos 30 años.