VENTA DE BIENES RAÍCES POR AL MENOS US$ 7,7 MILLONES
Publicado: 18.07.2012
-Ver la lista de inmuebles transferidos a la Fundación Cema Chile en Santiago (1974-1991).
Vea también:
-Los negocios de Pinochet que beneficiaron a las universidades Mayor y San Sebastián.
-Universidad B. O’Higgins: La alianza con CEMA que le permitió crecer de $10 millones a más de $ 6 mil millones.
Son tres las propiedades en la comuna de Las Condes que la Fundación
CEMA recibió como un regalo del Fisco y que luego vendió en grandes
sumas. Dos de ellas están una frente a la otra, en el Parque Los
Dominicos, justo donde termina Avenida Apoquindo, y forman parte de un
paquete. El terreno donde están ambos inmuebles fue cedido gratuitamente
por el Estado a Fundación CEMA CHILE el 30 de agosto de 1988 y vendido a la Municipalidad de Las Condes el 1 de diciembre de 2000, cinco días antes de que el ahora senador y presidente de Renovación Nacional, Carlos Larraín,
dejara el mando del municipio como subrogante del entonces alcalde,
Joaquín Lavín. Los dos lotes que compró la municipalidad corresponden a
lo que hoy son las oficinas del Registro Civil (Apoquindo Nº 9071) y el
Círculo de Encuentro del Adulto Mayor “Los Dominicos” (Apoquindo Nº
9082). El precio de venta de ambos lotes fue de 7.500 UF, que en esa
fecha equivalía a casi $118 millones. Lo extraño es que aunque eran dos
propiedades, en la escritura sólo figura un rol de avalúo, que
corresponde al Lote 1 (el centro de adultos mayores). Según el Servicio
de Impuestos Internos, para entonces ese inmueble estaba avaluado en
$69.108.689. Hoy su tasación fiscal supera los $164 millones.
La tercera propiedad está en Avenida Kennedy altura 5601. CEMA vendió ese terreno mediante licitación en marzo de 1990,
sólo cuatro meses después de que el Fisco se lo transfiriera gratis.
Entre los tres oferentes estuvieron la constructora de Abraham Senerman y
la Compañía de Seguros La Previsión Vida S.A. Pero sus propuestas
fueron muy bajas. Como las bases de la subasta establecían que quien
ofreciera la suma más alta y pagara al contado y en efectivo se
adjudicaría el terreno, el comprador final fue la Sociedad Constructora
Cosalco, del empresario Samuel Levy y sus socios, que desembolsó unos
$333.520.800 (60.000 UF). En ese espacio frente al Parque Arauco hoy se
ubica un enorme edificio comercial que alberga, entre otros, un
Homecenter, un supermercado Tottus, una sucursal de Dercocenter y hasta
un Mc Donald’s.
Las 113 transferencias gratuitas se rigieron por la Ley 1.939 del Ministerio de Tierras y Colonización
(el antecesor del Ministerio de Bienes Nacionales). La normativa impone
como condición que el beneficiario no tenga fines de lucro y que el
inmueble no podrá ser enajenado antes de cinco años, contados desde que
se inscribió la cesión en el Conservador de Bienes Raíces. Salvo, claro
que tenga para ello la autorización del mismo ministerio. En el artículo
Nº 87, la ley también incluye como condición que el beneficiario no
podrá ocupar el inmueble para otros fines que los de su función. En caso
contrario, el Fisco recuperará el dominio de la propiedad.
CIPER constató que varios de estos inmuebles –entre ellos el de
Avenida Kennedy– no cumplieron con la condición expresamente estipulada
en la ley sin que el Fisco demandara su recuperación.
CIPER investigó el destino de los terrenos que la Fundación CEMA
CHILE recibió gratuitamente del Fisco en la provincia de Santiago,
Puente Alto y San Bernardo. De las 38 propiedades revisadas
y visitadas por CIPER, 26 fueron vendidas y una cedida gratuitamente
en 1985 al Consejo Nacional de Protección a la Ancianidad. Siete
propiedades se vendieron en diversos lotes a privados como inmuebles
habitacionales, antes de cumplir los cinco años desde la fecha de
inscripción que por ley debió esperar la fundación para enajenarlas. Y
otros 11 inmuebles donados por el Fisco en Santiago aún se mantienen
bajo la propiedad de CEMA CHILE. Eso ocurre con el terreno y sus dos
casas de calle Mejillones, en Cerro Navia, un espacio que los vecinos
quieren recuperar para darle el mismo fin que tenía cuando se fundó la
población: un lugar para hacer deportes.
MILLONARIAS VENTAS
Las 51 propiedades que el Fisco donó a la Fundación CEMA en 19
comunas de la capital varían en su valor y destino. De los 38 inmuebles
investigados por CIPER, 11 aún siguen inscritos en el Conservador de
Bienes Raíces bajo la pertenencia de Fundación CEMA CHILE, y sólo uno,
ubicado en Recoleta, fue cedido como donación en 1985 al Consejo
Nacional de Protección a la Ancianidad, aunque 14 años después éste lo
vendió en $95 millones a la Sociedad Textil Circutex. Las 26 propiedades
restantes, que corresponden al 51% del paquete total de bienes raíces
que el Fisco transfirió a CEMA CHILE en Santiago, fueron vendidas entre
1988 y 2010.
Las ventas de las propiedades revisadas por CIPER, sólo en Santiago, alcanzan un total de ingresos para la Fundación que preside Lucía Hiriart de $ 3.783.967.579, cerca de 7.7 millones de dólares.
Siete de esos terrenos fueron loteados o vendidos antes de cumplir
los cinco años de prohibición de enajenación que impone la norma. Pero
la venta se hizo conforme a la ley, ya que cumplen con lo que señala el
artículo Nº 87 de la normativa: en caso de ser transferidas, deben tener
la autorización del Ministerio de Bienes Nacionales. Uno de los
funcionarios que autorizó esas ventas fue el general (r) de Carabineros Jorge Veloso Bastías,
quien encabezó el Ministerio de Bienes Nacionales entre 1987 y 1988.
Veloso fue procesado por la desaparición en 1973 del dirigente (PS)
Nelson Nolberto Llanquilef y de Armando Álvarez Marín (1988-1990).
La mayoría de las ventas de terrenos que la Fundación CEMA recibió
del Fisco se realizaron en la década de los ‘90. En cambio, las
propiedades que fueron loteadas y transformadas en villas para socias de
la Fundación, fueron realizadas en gran parte al final de la dictadura o
durante la campaña del plebiscito, entre 1988 y 1990.
Los mayores montos que obtuvo la Fundación CEMA por esas ventas fue
por las propiedades que vendió a controladores de universidades privadas
e inmobiliarias. Aún cuando los precios pagados –según las escrituras-
son menores al avalúo fiscal y muy distantes del valor comercial del
momento de la venta. Estas transacciones beneficiaron a instituciones
que tenían en sus directorios a destacados miembros y colaboradores del
régimen militar, como son la Universidad Bernardo O’Higgins y la Universidad Mayor.
Respecto de la Universidad Mayor, ésta compró a CEMA CHILE la gran casa ubicada en Portugal Nº 351,
la misma que por décadas albergó a la sede central de la institución
desde donde ejerció su poder Lucía Hiriart. Antes de ello, la casona fue
un convento de las monjas del Sagrado Corazón y luego, desde 1971 y
hasta el Golpe, sede de la Corporación de Mejoramiento urbano (CORMU).
El terreno fue vendido a la Universidad Mayor en $1.248.321.000.
Según la información del Servicio de Impuestos Internos (SII), ese año
el avalúo fiscal de la propiedad superaba los $1.300 millones.
¿Por qué la Fundación CEMA CHILE vendió esa propiedad en un precio
incluso menor al avalúo fiscal, estando ubicada en un paño codiciado y
de gran valor comercial? Ningún directivo de CEMA accedió a responder
las preguntas de CIPER, principalmente cuál fue el destino de los
dineros recaudados con las ventas de propiedades. Tampoco lo hicieron
dos de los fundadores de la Universidad Mayor con férreos lazos con el
régimen militar: Rubén Fernando Covarrubias Giordano, quien fue director de la División de Educación Superior del Ministerio de Educación entre 1984 y 1988; y Erich Reinaldo Villaseñor Maldonado, ex asesor de la misma cartera.
A pocas cuadras de la actual sede universitaria, en Portugal Nº 217,
otro inmueble que CEMA debía destinar a su labor social fue vendido en
$105,5 millones a un particular en 1995. Allí hoy funciona un
supermercado Ekono y varios locales comerciales. En Peñalolén, el sitio
de Calle 18, que fue cedido por el Fisco a CEMA en 1987, fue vendido en
casi $140 millones a la Iglesia Metodista Pentecostal.
La suma de todas estas ventas de propiedades que el Fisco le cedió
gratuitamente a CEMA supera los $3.783 millones. Y fue el año 1996
cuando los ingresos por estas ventas alcanzaron el mayor monto: $1.705
millones.
En una entrevista de julio de 2005 a La Segunda, el representante legal y director administrativo de la Fundación CEMA, Jorge Aguilera Ribera,
negó que la mayoría de las propiedades donadas por el Fisco a su
institución hayan sido vendidas: “La mayor parte, no. Las regionales han
vendido varias propiedades de Arica a Magallanes para poder subsistir,
para mantenernos, porque en los últimos 15 años jamás hemos tenido una
ayuda económica del Estado, pero quedan muchas a lo largo del país”,
dijo Aguilera. De acuerdo a la información que obtuvo CIPER, para 2005
la fundación ya había vendido el 51% de los inmuebles que el Fisco le
había cedido gratuitamente en la Región Metropolitana.
Jorge Aguilera no es ajeno a la familia Pinochet. Fue testigo del
último testamento que hizo el ex dictador el 26 de enero de 2005, un año
y 11 meses antes de fallecer, ante la notaria Margarita Moreno,
suplente de Eduardo Avello y ex jefe de gabinete de Lucía Hiriart cuando
era Primera Dama. Fue tal la importancia que tuvo CEMA en la familia
del ex dictador, que en ese testamento –del cual fue testigo el
representante legal y director administrativo de la entidad presidida
por Lucía Hiriart- la única modificación con respecto al anterior
testamento de 2000, fue el cambio de albacea. Salió Oscar Aitken e
ingresó la abogada Julia Hormazábal, fiscal de CEMA, amiga personal de
Lucía Hiriart y personaje clave en la venta de propiedades de CEMA a la
Universidad Bernardo O’ Higgins y Universidad Mayor.
BALANCES Y MEMORIAS
CIPER solicitó los balances y memorias de la Fundación CEMA CHILE al
Ministerio de Justicia, para verificar si los ingresos que esta
institución obtuvo a través de la venta de propiedades que el Fisco le
traspasó gratuitamente fueron ingresados efectivamente a la caja de la
institución que preside Lucía Hiriart. No fue posible: en el ministerio
tan solo hay registro de los últimos cinco balances y memorias anuales.
Con estos documentos, CIPER consultó a un experto, quien analizó la
poca información que contienen los balances que CEMA entregó desde 2005
al 2010 al Ministerio de Justicia. La primera observación, fue que no
existe transparencia sobre el origen de los dineros que ingresan a la
contabilidad de la Fundación. Mientras que desde 2005 el patrimonio
disminuye, sobre todo en sus ítems de capital y reserva, lo sube en sus
bienes raíces en más de $1.200 millones. El total de “Activos fijos de
Bienes Raíces” en 2006, por ejemplo, alcanzaba a los $4.600 millones.
Así también suben sus ingresos no especificados: entre “otros aportes” y
“otros ingresos”, suman en 2006 más de $224 millones.
En la misma entrevista de julio de 2005 en La Segunda,
Aguilera aseguraba que la Fundación se financiaba con “recursos propios
obtenidos de la enajenación de bienes raíces; aportes de Polla -que es
una disposición legal que se debe cumplir y representa cerca de un 10,7%
de nuestros ingresos-, donaciones de particulares y subvenciones de
municipios a lo largo de Chile”. El representante legal de la entidad
sin fines de lucro agregó que CEMA CHILE gastaba $38 millones en gastos
de personal y “en actividades de labor social”. Una cifra muy distinta a
la que aparece en el balance oficial de CEMA de ese mismo año: en el
ítem “Egresos”, “gastos de administración” alcanza a $374 millones y
“Acción social y capacitación” más de $227 millones.
Esta falta de información significó un problema en 2005, cuando la
Comisión de Hacienda del Senado, presidida por el entonces senador
Carlos Ominami, decidió retirar el aporte que anualmente le hacía la
Polla Chilena de Beneficencia y la Lotería de Concepción a la Fundación y
que según los mismos directivos de CEMA CHILE, significaba un 10% de
sus ingresos. Otra institución que dejó de ser beneficiada por Polla fue
la Fundación Septiembre, institución también dirigida por Lucía Hiriat y
que tenía como fin ayudar a las familias de los “soldados caídos” el
día del golpe militar. CEMA CHILE se negó a entregar sus balances y
memorias a la comisión y solo envió un documento donde se señala la
importancia de continuar con la ayuda financiera del Fisco, a la que
estaba habituada desde 1975.
Un documento anterior, del 3 de julio de 1981, firmado por Sonia
Munizaga, de la División Jurídica del Ministerio de Justicia, informa a
la ministra de Justicia de la época, Mónica Madariaga, que la Fundación
CEMA “no ha remitido memorias ni balances, desde la fecha de su
creación”.
Al respecto, Jorge Aguilera Ribera afirmó en 2005: “Entregamos
nuestro balance y nuestra memoria cada año al Ministerio de Justicia,
que es el organismo que nos fiscaliza. Sin perjuicio de ello, todas
nuestras actuaciones de alguna manera son revisadas por Impuesto
Internos, la Contraloría General de la República y por las
municipalidades debido a las subvenciones. Entonces consideramos que es
una canallada sostener que nosotros nos negamos a entregar información,
como si estuviéramos en la clandestinidad o fuera esto al margen de la
ley”.
Las sospechas sobre la transparencia en el flujo, origen y destino de
los dineros de la Fundación CEMA han sobrevolado durante años en
distintos organismos públicos, pero fue sólo con el inicio de la
investigación sobre el origen de la fortuna secreta que el general
Augusto Pinochet ocultó fuera de Chile –en el Banco Riggs, entre otras
entidades– que las cuentas de CEMA llegaron a tribunales. Según el
procesamiento que dictó el ministro Carlos Cerda en octubre de 2007 en el llamado caso Riggs,
Augusto Pinochet usó los fondos de CEMA CHILE para financiar la
ampliación de la polémica residencia secundaria que el ex dictador se
construyó en San José de Maipo, en el sector de El Melocotón.
La fundación de centros de madres habría aportado “tanto en la compra
de materiales como en los pagos de los trabajadores”. El mismo fallo
estableció que gastos reservados de la Comandancia en Jefe del Ejército
se usaron en la compra de propiedades, explotación agrícola, gastos
médicos, compra de “estatuas o bustos de Napoleón Bonaparte” y para
aportes directos a la Fundación CEMA CHILE.
Personaje central de estas triangulaciones sería la abogada Julia Hormazábal, quien fue fiscal y representante legal de CEMA CHILE y es actualmente la albacea del testamento de Augusto Pinochet.
EL BASTIÓN DE DOÑA LUCÍA
En 1958 una modificación en sus estatutos determinó que esta
institución era privada, por lo que no debía dar cuentas a Contraloría y
que sería presidida por la cónyuge del Presidente de la República. Con
la esposa del ex presidente Eduardo Frei Montalva, CEMA adquirió un
nuevo impulso con miles de socias y sedes a lo largo del país. En 1971,
bajo la conducción de Hortensia Bussi, experimentó una nueva
modificación y pasó a llamarse: “Ropero del Pueblo, Coordinadora de
Centros de Madres” (COCEMA).
Seis meses después del Golpe de Estado de 1973, el 5 de marzo de
1974, el nuevo consejo directivo de la fundación -presidido por Lucía
Hiriart de Pinochet y las esposas de los integrantes de la Junta
Militar-, decidió cambiarle el nombre a la institución: desde entonces
que se llama “CEMA-CHILE”. En la definición de sus objetivos, se eliminó
la referencia a la “clase obrera”, reemplazándola por “hogares de
escasos recursos”, además de otros cambios administrativos. En 1977, un
Decreto Supremo firmado por Pinochet le permitió a CEMA el
funcionamiento de sus galerías artesanales con fines comerciales.
Para 1981, la Fundación CEMA CHILE ya tenía cientos de centros en
todo el país. Ese año, un nuevo cambio de estatutos definió que su
presidenta nacional sería la cónyuge del comandante en jefe del
Ejército. En la correspondiente escritura, fechada el 2 de junio, agrega
que la fundación solo debe remitir sus memorias y balances al
Ministerio de Justicia, sin responder a otro organismo estatal. En 1990,
un nuevo cambio amplió las facultades de su presidenta, que siguió
siendo Lucía Hiriart, además de disminuir el número de consejeros en su
dirección.
Un año antes de la detención de Augusto Pinochet en Londres, CEMA
CHILE legalizó su última modificación de estatutos. En la escritura del
27 de diciembre de 1996, se define que el cargo de “presidenta nacional”
recaerá sobre la voluntaria que haya ocupado ese cargo anteriormente o
el de vicepresidenta anteriormente por más de 10 años, pudiendo ser
reelegida cada cuatro años. Fue así como Lucía Hiriart se perpetuó en la
dirección de la organización que dirige desde 1973.
Ahora la última palabra la tendrá la justicia ya que una de las
aristas del juicio que aún se desarrolla por el origen de la fortuna
secreta del ex dictador, está relacionada con los múltiples vasos
comunicantes encontrados entre las finanzas de CEMA y la fortuna que
ocultó en el extranjero Augusto Pinochet y algunos miembros de su
familia. Un capítulo en el que Julia Hormazábal y Jorge Aguilera, albacea y testigo del último testamento del general, tienen mucho que decir.
LAS VILLAS CEMA
“¡Hasta con loza venían las casas!”, es el comentario de una de las vecinas de los inmuebles que construyó CEMA CHILE en la Población La Bandera, entre las calles Vicuña Mackenna, Almirante Latorre, Eduardo Barros y Avenida La Bandera, en la comuna de San Ramón. Todas las casas, de madera y con un pequeño jardín enrejado, se diferencian de las desiguales casas que construyeron los pobladores alrededor de esa cuadra. El terreno donde edificaron la nueva villa para las socias de CEMA era de 30.159 metros cuadrados (equivalente a la superficie que ocupaba el colegio Santiago College en Providencia y que fue recientemente vendido).Según la dirigente de CEMA del barrio, las casas fueron vendidas a socias de la fundación por precios más bajos que las ofrecidas en el mercado. En el Conservador de Bienes Raíces las inscripciones de las propiedades transferidas a estas socias suman 150. Aproximadamente un 15% de ellas fueron vendidas en $450.000 y el resto a $736.000, lo que da un total estimado de $109 millones, suma que teóricamente debió ingresar a las arcas de la Fundación CEMA CHILE entre 1989 y 1990.
La investigación de CIPER concluyó que ocho de las propiedades entregadas por el Fisco a CEMA fueron loteadas y transformadas en villas, cuyas casas fueron vendidas directamente por CEMA a particulares, la gran mayoría socias de los Centros de Madres de la Fundación.
Además de las casas vendidas en La Bandera, CIPER investigó otras siete propiedades que fueron loteadas y vendidas como villas directamente por la institución de Lucía Hiriart. Todas ellas suman ventas por $274.559.398, dinero que debió haber ingresado a la Fundación CEMA entre 1985 y 1992. La suma total de las ventas de casas de las llamadas “Villas Cema”, construidas en terrenos que fueron cedidos gratuitamente por el Fisco a CEMA, supera los $383 millones.