La universidad de la que Teodoro Ribera
fue rector hasta su nombramiento en el gobierno y que fundó y preside su
padre, “Don Teo”, fue la tercera entre las privadas que más recibió
dinero por esta vía entre la lista de las aludidas en el informe de la
comisión investigadora del lucro en la educación superior y es una de
las seis que se llevan el 62% de los alumnos con créditos con Aval del
Estado. Dos antecedentes que pueden llevar al plantel a comprobar el
supuesto fraude al fisco que comenzará a investigar un fiscal regional
metropolitano la próxima semana.
Este año, la Universidad Autónoma de Chile recibió 88.150 millones de pesos del Estado a través del Aporte Fiscal Indirecto, siendo la décima universidad privada que recibió más recursos por esta vía.
Eso dice el decreto</strong> firmado por el Presidente Sebastián Piñera junto al subsecretario de Educación, Fernando Rojas, y el de Hacienda, Julio Dittborn, tomado razón por la Contraloría el 26 de abril pasado y que le entregó un total de 1.560.858 millones de pesos a las nueve universidades con antecedentes graves que acreditan la existencia de lucro, según la denuncia entregada el miércoles por los diputados al Fiscal Nacional.
El AFI, que entrega cinco tipos de montos según el bloque en el que se encuentre el puntaje obtenido por los alumnos en la PSU, es una de las aristas que, de comprobarse la denuncia por fraude al fisco en los planteles mencionados por el informe de la comisión investigadora del lucro en la Educación Superior, puede complicar bastante al ex rector de la Autónoma y actual ministro de Justicia, Teodoro Ribera, y su padre, Teodoro Ribera Bienít, fundador y actual presidente de la Junta Directiva.
Crecer en el segmento medio
Aunque el jugoso cheque que le aporta el AFI a la “universidad de los Ribera” no es el más alto entregado a los planteles investigadas por posible lucro, la cifra no es menor. Antes que ella, en 2012 la Universidad del Desarrollo, donde aún tienen participación accionaria los ministros Lavín y Larroulet, se llevó 662.306 millones de pesos y la Andrés Bello, 624.396.
Más abajo la sigue la Autónoma, la Santo Tomás con 56.274 (M$), la Pedro de Valdivia con 42.894 (M$), la Central con 42.107 (M$), la cuestionada Universidad del Mar con 25.317 (M$), la UNIACC con 15.741 (M$) y al final la De Las Américas con 3.673 (M$).
Pero en el caso de la Autónoma, el crecimiento de matrículas durante la década del 2000 le dio pase directo a los alumnos primera generación. Ese fue el mercado que “accidentalmente” le tocó a la Universidad Autónoma, según el mismo ministro Ribera explicó hace un par de años.
Creada en Temuco en 1989 con el nombre de Universidad Autónoma del Sur, el plantel vivió una expansión que lo llevó a aumentar el número de alumnos de 1.200 en el 2002 a los cerca de 19 mil que tienen hoy día en sus cuatro sedes: Providencia, El Llano, Talca y Temuco, su centro de operaciones.
En octubre de 2009, Ribera era todavía el rector de la universidad. En esa calidad dio una entrevista a la revista Capital donde explicó el plan de negocios de la institución familiar y se vanaglorió de la expansión de su universidad.
Ahí dice que la fundación de ese plantel no tuvo evaluación económica, pero que su gestación fue “clarividentes” al “enfocarse en los sectores medios ascendentes”. En esa misma oportunidad, el ahora titular de Justicia explicó que el destino era formar jóvenes de clase media, primera generación en la universidad. “Nuestra misión es ser una de las mejores universidades que llegan a los segmentos medios del país”, dijo.
Y los números cuadran. Según las bases de datos del Servicio de Información de Educación Superior (SIES), en 2010 el 97% de los alumnos de la Autónoma vinieron de colegios municipales (36,1) o particulares subvencionados (60,9).
Por eso no es raro que la Autónoma esté dentro de los seis grupos educacionales que se llevaron el 62% de los fondos públicos que financian el Crédito con Aval del Estado, otra arista que podría comprobar el fraude en la investigación de la fiscalía.
Los otros negocios
A lo anterior, el propio Ribera Neumann reveló en marzo de 2010 en el diario Estrategia que sus planes para estos años al mando de la universidad no estaban en aumentar las sedes “sino que densificarlas, mejorar y ampliar la infraestructura ya existente”.
El grupo en el que comparte acciones con José Rosenberg, dueño y gerente general de Empresas Rosen, y varios otros empresarios de la novena región, compró en 2010 el 100% del Instituto Profesional INCA-CEA, con una inversión de 15 millones de dólares al 2013. Además, son dueños del total del canal 2 Autónoma Televisión en Temuco (señal abierta) y del colegio particular George Chaytor English College, también en Temuco.
En otros ámbitos, también tienen una participación cercana al 20% en la Clínica del Maule y en los últimos años estuvo negociando con el grupo MasVida y la clínica Cordillera.
Todo esto, a través de la universidad que fundó “Don Teo”, su padre, y donde su hermano, el también abogado Jaime Ribera Neuman es Secretario General. Una universidad rentable, que tiene reclamos por avisar un día antes el pago de un examen de grado, que no tiene sindicato de trabajadores. Una universidad que no debería ser metida al mismo saco, según el ministro becado por Pinochet en 1981 con una beca Presidente de la República y ex coordinador de la Comisión de Política Exterior en el Instituto Libertad y el grupo Tantauco.