13 Junio, 2012
Tags: Lolita, Película, Stanley Kubrick
Stanley Kubrick logró con maestría y coraje, hace 50
años, tratar en su film “Lolita” el tema de la pedofilia sin renunciar a
una necesaria morbosidad plena de erotismo. La película, basada en la
novela homónima de Vladimir Nabokov- también autor del guión, que
Kubrick usó solo parcialmente- se estrenó con dificultades, el 13 de
junio de 1962 y con prohibición para menores de 18 años.
“Lolita” es la historia de un hombre de mediana edad (HumbertHumbert,
encarnado por James Mason) que se obsesiona con una adolescente,
Dolores Haze (Lolita, encarnada por Sue Lyon, que tenía 14 años en el
momento de la filmación).
Completaban el elenco Shelley Winters, como la madre de la adolescente, y Peter Sellers como el escritor Clare Quilty.
La fuerza del personaje terminó por convertir a Lolita en una
denominación genérica de la adolescente perversa y seductora, lo que
Nabokov llamó en su novela repetidamente “nínfula”(“nymphet”). La
palabra aparece en cambio, con un significado impreciso,solo una vez en
el film.
Las restricciones de la censura de la época sobre un tema candente
obligaron a Kubrick a dejar de lado los aspectos más provocativos de la
novela. Más tarde, en los años 70 el realizador comentó que
probablemente nunca habría filmado la película de haber sabido lo lo
severas que serían las limitaciones de la censura, además del escándalo
que se generó en algunos ámbitos durante su estreno.
“Debido a la presión del Código de Producción y la Liga de Decencia
Católica en esa época, creo que no dramaticé bastante el aspecto erótico
de la relación de Humbert con Lolita. Si pudiera hacer la película de
nuevo, haría hincapié en el componente erótico de su relación con el
mismo peso con que lo hizo Nabokov”, dijo Kubrick en una entrevista.
En el film, el personaje de Lolita tiene 14 años, igual que la actriz
que lo encarnó, en tanto en la novela solo tenía doce años y medio.
Consultado sobre su opinión con la película terminada, Nabokov respondió
diplomáticamente: “Creo que la película es de primer nivel”.
En 1997, Adrian Lyne filmó su propia versión de la novela (con Jeremy
Irons y Melanie Griffith) que recibió duras críticas de una parte de la
crítica especializada, principalmente al ser comparada con la gran
pelìcula de Kubrick.