Después de que un FFEE fuera herido por agua del guanaco
La guerra química entre los pacos y la PDI para determinar si el ácido que usa el guanaco quema la piel
En el marco de la investigación que
lleva la judicatura castrense por la quemadura que sufrió el cabo Blas
Herrera, tras un rito de totemización, los ratis aseguran que el ácido
que lleva el carro lanzagua, quema la dermis. Los hombres de verde se
defienden y aseveran que lo diluyen de acuerdo a estándares
internacionales. Lo cierto es que las fotos que entregó el uniformado,
son indesmentibles.
Una guerra de informes periciales se está ventilando en la Primera
Fiscalía Militar entre los pacos y los ratis para determinar si el
químico que le ponen al agua del guanaco quema la piel, en el marco de
la investigación por las quemaduras que sufrió el cabo Blas Herrera, un
hombre de verde que enfrentó un “rito de totemización” al terminar el
curso de fuerzas especiales.
La cosa es simple: la PDI asegura que la sustancia puede quemar
gravemente la dermis; mientras que los pacos enviaron una pericia en
enero de este año descartando de plano tal posibilidad, de acuerdo a los
documentos a los que accedió The Clinic Online.
El tema para los pacos es complejo, debido a que el Servicio Médico
Legal (SML) asegura en dos informes, en mayo de 2010 y el 22 de marzo
del año siguiente, asegura que Blas Herrera presenta una “quemadura
química y no una reacción alérgica secundaria”, según el perito Ricardo
Bastián Duarte.
La historia de Blas Herrera comenzó el 22 de diciembre de 2009 cuando
terminó el curso que paradójicamente le enseñó a aplicar la tortura del
químico del guanaco a manifestantes en Curacaví, el mismo lugar donde
el año pasado fallecieron dos aspirantes por la negligencia de los oficiales a cargo.
En la oportunidad, como bautizo, los efectivos debían enfrentar el
agua del guanaco armando una pared humana. Según el entonces jefe de las
FFEE, comandante Francisco Letelier, recibirían sólo “agüita”. Sin
embargo, Herrera sufrió graves quemaduras en el cuello y los brazos, que
tuvo que curarse con recursos propios en Coaniquem. Sus superiores no
lo pescaron ni en bajada, incluso lo sumariaron por denunciar estos
hechos a través del abogado Alfredo Morgado y a la judicatura castrense.
Desde ese momento hasta enero pasado, hay distintas versiones sobre
el químico. El SML le da la razón a Herrera; el Laboratorio de
Criminalística de la PDI revela, puede provocar “graves quemaduras y
ampollas”, como también mareo, dolor de cabeza, sensación de quemaduras
“en las zonas húmedas del cuerpo” y vértigo “si no se retiran las ropas
contaminadas”, irritación en la garganta, heritemas con inflamación,
entre otros problemas a la salud, según el perito químico Claudio Pérez
González.
Todo bien
Los pacos, claro, dicen que el químico es buenísimo.
La Sección Criminalística del Labocar, comenzó asegurando que el
efecto “CS”, el químico que le agregan al agua del guanaco, es inocuo,
en comparación al gas pimienta. Este último es el usado en los spray de
defensa personal.
Según los carabineros “el CS, para provocar quemaduras, debería estar
muy concentrado y el afectado estar expuesto horas contínuas al
producto en contacto directo con la piel… porque es un componente
irritante y no caústico”.
Al mismo tiempo reconocen que usan el químico pero que lo diluyen de acuerdo a los estándares internacionales.
La fiscalía no les creyó ni un metro. Por esta razón solicitó dos
nuevos informes: uno al Instituto de Salud Pública (ISP) y otro al
Centro de Investigación Toxicológica de la Universidad Católica (Cituc),
para zanjar las contradicciones.
En este caso, hay un hecho que llama a la duda respecto del actuar de
Carabineros en torno a hacer desaparecer pruebas para evitar la acción
de la justicia.
Conocido el caso del cabo Herrera, la fiscalía militar se apersonó en
las dependencias de los pacos donde guardan los guanacos. La diligencia
buscaba confirmar que la concentración de químicos en el estanque del
lanzador de agua. Sin embargo, coincidentemente, los hombres de verde lo
habían cambiado porque necesitaba mantención.