9 de Abril de 2012
Documento castrense al que tuvo acceso El Mostrador
Creador del lema “Misión
Cumplida” con el que Pinochet y su gobierno se despidieron del poder, el
edil de Providencia tuvo acceso a información privilegiada y de alta
importancia para el régimen. Así se desprende de las tareas que lo
perfilaron como asesor de confianza y colaborador permanente de la
Segpres. Aunque nunca se le ha probado participación directa en
asesinatos o torturas, los documentos del Ejército lo sitúan como
destinado en comisión de servicio de la Escuela de Paracaidistas y
Fuerzas Especiales a partir de octubre de 1973, período en que esa
división partió rumbo al sur y protagonizó una fuerte represión en la
que es conocida como “la otra Caravana de la Muerte”.
El 30 de julio de 1974 y por
expresa orden del director de Inteligencia Nacional (DINA), Manuel
Contreras, “el Teniente Sr. Labbé por su especial desempeño a cargo de
la seguridad del Jefe Supremo de la Nación, se ha hecho acreedor a las
notas que se indican en los conceptos que se detallan: Conducta (+1)
Condiciones de Mando (+1). Por razones de seguridad no se deja
constancia de los hechos concretos que motivaron esta anotación de
mérito”.
Un misterio que el actual alcalde de Providencia declinó aclarar y que forma parte de las anotaciones que guarda su Hoja de Vida del Ejército, a la que tuvo acceso exclusivo El Mostrador.
Esta minuta de servicios fue abierta en septiembre de 1967, cuando
Cristián del Carmen Labbé Galilea era subteniente, asumiendo como
comandante de sección del Escuadrón de Caballería, Jefe de la Rama de
Box y a cargo del almacén de útiles de educación física.
Desde el principio el edil de Providencia se destacó
y fue un alumno con excelentes calificaciones y sobresalió en diversas
ramas, entre ellas la educación física. Sus calificadores se deshacen en
elogios por su buen desempeño e inteligencia y recalcan “sus buenas
aptitudes de educador e instructor”.
Paracaidista y Fuerzas Especiales
Apenas 11 días después del Golpe de Estado, el 29 de septiembre de
1973, el entonces teniente Labbé es destinado en comisión de servicio “y
hasta nueva orden a la Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales
del Ejército”. En su hoja de vida se puede leer que pasa en comisión a
partir del 22 de septiembre.
El equipo de paracaidistas y Fuerzas Especiales fue clave en un
operativo perpetrado durante septiembre y octubre de 1973 en el sur del
país, conocido como “La otra Caravana de la Muerte”. En dicha operación
se cuenta el caso Liquiñe del 11 de octubre de 1973, cuando fueron
fusilados 11 campesinos y sus cuerpos arrojados al río. En el expediente
de la causa, llevada en primera instancia por el ministro Alejandro
Solís, y que terminó con dos condenados, figura el alcalde de
Providencia. Esto, porque según señala un reportaje de The Clinic,
Labbé habría sido nombrado por el teniente coronel (R) Arturo Antonio
Bosch González, como parte de la comitiva militar que operó en la zona
cuando ocurrieron los hechos.
A este respecto, la periodista y directora de Ciper,
Mónica González, explica “todo el equipo de paracaidistas y Fuerzas
Especiales se va hacia el sur. Es un grupo represivo con alto
adiestramiento en guerra antisubversiva. Ellos llegan y arrasan”.
Conforme relata González, en 1973 Labbé a través de un decreto de
Contraloría es destinado a la Escuela de Tejas Verdes. “La Dina no tiene
existencia legal hasta 1974, pero igual existe algo que se llama
Comisión DINA (…) Cuando Manuel Contreras forma la DINA lo hace en dos
partes, en Escuela Militar y en Tejas Verdes. Por eso lo mandan (a
Labbé) como instructor allá”.
No obstante, del paso por la DINA de Labbé no hay ninguna mención ni en la minuta
ni en la hoja de vida del actual alcalde. Permanencia que se confirma,
sin embargo, por la existencia de un oficio reservado de diciembre 1974.
En este, Manuel Contreras solicita la extensión de pasaporte
diplomático “al siguiente personal de DINA”, entre quienes aparece
Cristián Labbé Galilea. El fin era “una urgente comisión en Perú”.
En todo caso al alcalde de Providencia nunca se le ha probado
participación directa de asesinato o tortura. Aunque tal como se
desprende de su hoja de vida su rol durante la dictadura no fue
secundario: además de ser jefe de seguridad de Pinochet, tuvo acceso a
información clave que le permitió convertirse en asesor de la
Presidencia y planificar desde los viajes del ex
mandatario a regiones, hasta desarrollar informes sobre diversos temas,
como la situación universitaria del país o las implicancias de la visita
del Papa Juan Pablo II.
En su hoja de vida queda patente que el actual edil actuaba bajo
indicaciones directas de personajes claves del Régimen Militar, como el
director de la DINA, Manuel Contreras, ministros de la Segpres y el
propio Pinochet. Incluso en los últimos días de la dictadura fue
nombrado ministro Secretario General de Gobierno, donde fue el cerebro
del lema que coronó la salida del gobierno de Pinochet.
El guardaespaldas
Tal como el propio Labbé ha reconocido en diversas ocasiones, durante
la dictadura cumplió labores de seguridad de Pinochet, lo que se
registra periódicamente en su hoja de vida. Por ejemplo el 5 de marzo de
1974, durante los funerales del ministro de Defensa de la época, le
correspondió la responsabilidad de la seguridad de Augusto Pinochet “y
miembros de la Honorable Junta Nacional, labor en la que se destacó su
iniciativa y su capacidad para dirigir a sus subalternos”.
En diciembre de 1980, cuando ya es mayor de Ejército, es destinado en
“comisión de servicio al Comando en Jefe del Ejército —comisión
extrainstitucional— para desempeñarse en la Comisión Nacional de la
Reforma Administrativa”. En su minuta de servicio se señala que en
octubre de 1982 continuará en dicha comisión “y seguirá desempeñándose
en el Comité Asesor Presidencial, pasando a depender de la Comandancia
General de Guarnición de Ejército”.
El equipo de paracaidistas y Fuerzas Especiales fue clave en un operativo perpetrado durante septiembre y octubre de 1973 en el sur del país, conocido como “La otra Caravana de la Muerte”. Entre sus operaciones se cuenta el caso Liquiñe del 11 de octubre de 1973, cuando fueron fusilados 11 campesinos y sus cuerpos arrojados al río. En el expediente de la causa, llevada en primera instancia por el ministro Alejandro Solís, y que terminó con dos condenados, figura el alcalde de Providencia. Labbé habría sido nombrado por el teniente coronel (R) Arturo Antonio Bosch González, como parte de la comitiva militar que operó en la zona cuando ocurrieron los hechos.
Una faceta que Labbé fortaleció durante estos años fue la docente, destacando su paso por la Universidad de Chile.
En abril de 1983 en su hoja de vida se alaba su preparación
profesional, destacando “su actuación en exposiciones y debates con
académicos y decanos de la Universidad de Chile, Universidad Católica y
Universidad de Santiago. Sus actividades se han materializado en la
creación de un Centro de Estudios Prospectivos en el Instituto de
Ciencia Política de la Universidad de Chile, lo que en gran medida es
fruto de su labor y le ha significado ser designado jefe de esa área de
investigación en el instituto por expresa petición del sr. Rector de la
U. de Chile al sr. Ministro Secretario General de la Presidencia”.
En esa época el rector de la Casa de Bello era el General Roberto
Soto Mackenney, y el ministro de la Segpres era Ramón Suárez González.
El regalón de la Segpres
En la Segpres el actual alcalde de Providencia tuvo un importante
rol, que se grafica en la anotación de 29 de diciembre de 1983, donde
bajo el título “Vocación profesional”, se describe que “con ocasión de
los acontecimientos de orden interno que han afectado al país, ha
colaborado con gran eficiencia y abnegación con el ministro Secretario
General de la Presidencia, en la preparación de apreciaciones y planes
de gobierno, destinados a afrontar las diferentes situaciones”. El
ministro solicitó dejar constancia de su “excelente” colaboración y de
la “abnegación que ha mostrado”.
Incluso en marzo de 1984 “y durante el feriado anual del titular lo
reemplaza en sus funciones administrativas, desempeñándose a cargo del
personal de la División Ejecutiva de la Secretaría General”. Actuación
que es destacada en su hoja de vida como “excelente” y que cumplió “sin
dejar sus delicadas funciones asesoras”. En octubre de ese año incluso actuó en representación del ministro durante una gira a la VI Región en que acompañó a Pinochet.
Los ministros de la Segpres enviaban constantes felicitaciones a Labbé relativas a su desempeño.
En noviembre de 1985, año bajo el título de “Criterio y Discreción”,
se deja constancia que por encargo del ministro de la Segpres le
correspondió participar en el trabajo de “apreciación de la situación
nacional que por disposición nacional se realiza en esta ocasión”.
Derivado de este trabajo, se emitieron instructivos de Gobierno a los
diferentes secretarios de Estado para la aplicación de políticas y
medidas conducentes a coordinar la acción del Gobierno entre 1986 y
1989.
En febrero de 1986 incluso desarrolló un sistema computacional para
mantener actualizada y codificada “la información disponible respecto a
la totalidad de la documentación que se cursa en la División Ejecutiva
de la Segpres”.
También se desprende de su hoja de vida, que a partir de 1983 Labbé
empezó a preparar material y documentos para los viajes que Pinochet
realizaba a regiones. Inclusive en abril de 1986 “a iniciativa propia
concibe y desarrolla un sistema de información y un procedimiento
especial para la preparación de los viajes a regiones que realiza el
presidente de la República”.
En febrero de 1987 asumió como jefe (s) de la División Ejecutiva de
la Segpres. En la oportunidad “debió presidir el comité especial de
coordinación de gobierno referido a materias de derechos humanos así
como también la comisión asesora especial de universidades”. Según el
informe sobre el desempeño de su tarea, ésta “permitió significativos
avances en las soluciones estudiadas por dichos grupos de análisis a su
cargo”.
El asesor tras los discursos de Pinochet
El 17 de agosto de 1983 y “por orden expresa del ministro secretario
general de la Presidencia de la República, organiza y dirige un grupo de
trabajo que reúne y prepara los antecedentes de carácter político que
requirió S.E. el Presidente de la República para resolver situaciones de
gobierno interior que se presentaron en el país. Su desempeño fue
excelente logrando gran eficiencia en el grupo de trabajo”. .
Asimismo ese año empezó a integrar el equipo encargado de preparar
los antecedentes del mensaje presidencial del 11 de septiembre, cuya
colaboración fue calificada de “excelente”. A partir de 1985 se
convirtió en el encargado de la coordinación del grupo de asesores de la
Presidencia que preparaban discursos presidenciales.
Su rol de asesor también se refleja en otras anotaciones, como una de
julio de 1984 en que se deja constancia que ante un requerimiento de
Pinochet, Labbé elabora una apreciación de la situación del país
“trabajando fuera de las horas de servicio y durante el fin de semana
para presentar un excelente trabajo que permitió aportar oportunamente
al Jefe de Estado los antecedentes necesarios”.
Un año después, en agosto de 1985 integró un grupo especial
constituido para analizar “la situación que generó en el gobierno a raíz
de la renuncia del director General de Carabineros y miembro de la
Honorable Junta de Gobierno”. El general en cuestión era César Mendoza,
quien tuvo que dejar el cargo como consecuencia del caso “degollados”,
en que fueron asesinados por agentes de la Dirección de Comunicaciones
de Carabineros (DICOMCAR) José Manuel Parada, Manuel Guerrero y Santiago
Nattino.
En junio de 1986 integra “una comisión especial de análisis de la situación universitaria en el país”.
Al mes siguiente continuó con una tarea similar, al ser designado en
una comisión especial de estudio dispuesta por el gobierno para el
análisis de la “situación crítica que experimenta la educación superior y
en especial las Universidades”.
También tuvo un rol en primera línea en la visita del Papa Juan Pablo
II en 1987, ya que elaboró un documento de análisis y proposiciones
referidas a las implicancias de dicha visita. Bajo el título “Criterio y
Discreción” su calificador destaca “la absoluta reserva con que
desarrolló el cumplimiento de sus responsabilidades”.
El viaje a Estados Unidos
En abril de 1987 y por disposición de Augusto Pinochet, Labbé Galilea
es designado en comisión de servicio al extranjero para estudiar un
magíster en Ciencia Política en Estados Unidos, “quedando en comisión de
servicio en el ministerio de Relaciones Exteriores”.
La fecha de este viaje coincide con la información develada por un documento desclasificado de Estados Unidos y publicado por El Mostrador,
que relata que ese año el ex vocero de la Junta Militar, Federico
Willoughby, informó a la embajada norteamericana en Santiago que la
razón por la cual la familia Pinochet quería que el actual edil, que
tramitaba su acreditación para desempeñarse como civil adjunto de la
legación diplomática de Chile en Washington, se alejara del país era que
sería padre de uno de los hijos de Jacqueline Pinochet.
Versión que fue desmentida por la hija de Pinochet y por el alcalde. A
la vez, conforme al relato de Willoughby, el viaje de Labbé tenía como
objetivo recolectar toda la información que pudiera sobre Fernández
Larios, agente de la DINA involucrado en el asesinato de Orlando
Letelier.
Misión Cumplida
Su estadía en el país del norte se extendió hasta 1989. En agosto de
ese año es nombrado coronel y también es destinado al Comando en Jefe
del Ejército, donde se desempeñó como Ministro Secretario General de
Gobierno.
Bajo ese cargo recibió amplias felicitaciones por su “importante y
decisiva participación” en el diseño, preparación y ejecución de
diversas actividades comunicacionales, como “la sensibilización de la
opinión pública respecto a terrorismo, ley de amnistía, derechos humanos
y actuación de las Fuerzas Armadas en materias relacionadas con estos
temas durante el gobierno militar”.
La inventiva del coronel habría sido clave en la despedida del
régimen. Al menos eso consta en su hoja de vida, donde se explica que el
inolvidable lema “Misión Cumplida” que ministros, funcionarios y el
propio Pinochet utilizaron para dejar el gobierno “fue creado por el
coronel Labbé”.