Patricia Muñoz Garcìa

Patricia Muñoz Garcìa
Departamento Nacional Profesores Jubilados DEPROJ

jueves, 10 de febrero de 2011

La otra historia de amor del vuelo 6832 de Iberia

Claudio Leiva Cortés  
Chileno trabaja a 600 kilómetros del Polo Norte y no ve a su esposa durante 11 meses. Es uno de los pasajeros más afectados por la falsa alarma de bomba y estudia demanda.




La otra historia de amor del vuelo 6832 de Iberia
Miguel Núñez Retamal y María Robles Medina están indignados y estudian demandar a la autora de la falsa alarma de bomba. Ambos protagonizan otra historia de amor del vuelo 6832 de Iberia.
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El chileno Miguel Núñez Retamal (56) vive en Suecia y trabaja en un mineral de hierro a 600 kilómetros del Polo Norte. No ve a su esposa durante 11 meses, pero ella -que lo ama profundamente- jamás inventaría una bomba para detener el avión que se lo lleva del nidito de amor.
Miguel Núñez era uno de los 312 pasajeros del vuelo 6832 de Iberia que se quedó en tierra el domingo pasado. También fue uno de los más perjudicados por la falsa alarma que dio Grace Guajardo (30) para evitar el viaje de su palomo, el garzón de cruceros Rodrigo Gómez (35).
La “historia de amor” de Grace y Rodrigo le costó 500.000 pesos a Núñez, porque perdió la conexión entre Estocolmo y Gällivare, localidad al norte de la capital sueca, donde vive y desde donde viaja a la mina. También dejó de percibir ingresos por dos días de trabajo, a un valor de $70.000 cada uno.
“Mi marido es muy responsable y esto lo afectó mucho”, dice María Eugenia Robles Medina. Ella vivía con Rodrigo Núñez en Suecia, pero tuvo que regresar a Chile para cuidar a su madre enferma, en Quinta Normal. Con mucho esfuerzo, su esposo viene a verla durante un mes.
“NO ESTÁ EN SU SANO JUICIO”
“Esa mujer (Grace Guajardo) no está en su sano juicio y si hubiese hecho esto en otro país, la meten presa. Causó un daño muy grande, porque en el vuelo iban ancianos en silla de ruedas, niños y señoras con guagua en brazos que evacuaron el avión en pánico”, afirma María Robles.
Núñez viajó el lunes a Suecia y ya se encuentra en Gällivare. Se conecta a través de su computador a la entrevista que su esposa da a La Nación y dice que Iberia no tiene un plan de asistencia psicológica para tranquilizar a los pasajeros en este tipo de emergencias.
“Muchos pasajeros, no tan sólo chilenos, quedamos indignados con esta mujer y es muy probable que la demanden. Yo lo estoy pensando y espero que Iberia también lo haga. Ellos no eran la única pareja que se separaba en el vuelo”, señala Miguel Núñez.
María Robles y Miguel Núñez se conocieron hace siete años en Suecia. Ambos venían de sus primeros matrimonios, tuvieron hijos, se separaron y convivieron durante seis años en distintas ciudades del país nórdico, hasta que por fin se casaron en Santiago, el 8 de enero pasado.
HASTA 47º BAJO CERO
Núñez vive hace 25 años en Suecia, está nacionalizado y es soldador calificado. En su actual trabajo y ciudad de residencia debe soportar temperaturas extremas de hasta 47 grados Celsius bajo cero, sin contar los largos meses de oscuridad invernal en el hemisferio norte.
Su esposa es estilista peluquera y tenía ingresos propios en Gällivare, hasta que debió regresar a Chile por su madre enferma. “Él trabaja duro, tiene que cocinarse, lavarse la ropa, hacerse todo él. Es difícil vivir allá y yo sé que se siente solo en medio de la oscuridad”, afirma.
El domingo pasado, María Robles también fue a dejar a su esposo al aeropuerto internacional de Santiago. “Estuvimos abrazados esperando el vuelo y nos despedimos con un beso apasionado, pero con lo que ocurrió después, se me puso mal genio cuando volví a buscarlo”, recuerda.
“Por eso, cuando veo que ella (Grace Guajardo) sale riéndose en la tele me da una indignación enorme. Si fuera por lo que amo a mi esposo, yo me cuelgo del avión, pero no invento una bomba. Espero que otros pasajeros se unan a esta causa”, concluye María Robles.

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