Patricia Muñoz Garcìa

Patricia Muñoz Garcìa
Departamento Nacional Profesores Jubilados DEPROJ

sábado, 12 de febrero de 2011

¿Los Mejores, de los mejores, de los mejores?

Hace mucho tiempo, en un ramo que me tocó tomar acerca de “desarrollo de equipos y manejo de grupos”, el profesor inició sus clases preguntándonos si nos gustaba mirar a las estrellas. Luego, ese mismo día,  nos dio la tarea para la clase siguiente. “Mirar atentamente las estrellas en la noche, por unos treinta minutos”. Al principio pensé que era algo un poco tonto, pero igual lo hice. A la clase siguiente, lo primero que escuché de ese excelente docente fue: “¿Observaron las estrellas como les solicité? Era una tarea específica.”. La mayoría no lo había hecho, y no levantó la mano, pero yo sí, así es que el profesor comenzó a efectuar sus preguntas en mi dirección. “¿En algún momento se juntaron? - me consultó con una rostro bien serio -  ¿Si quiera se acercaron una a otra? ¿Hicieron algo juntas, como un círculo, una línea, una imagen, etc.? ¿Qué hicieron todo el tiempo que usted las observó? Bueno - le respondí - solo brillar, y mantenerse en el mismo lugar siempre”. Creo que la exposición acerca de la diferencia entre las estrellas y los equipos humanos que luego nos dio, difícilmente podré olvidar. 
            Efectivamente, aunque las estrellas son verdaderamente maravillosas, dignas de ser vistas y admiradas, son por naturaleza la antítesis de todo aquello que definimos como “equipo”. Un ejemplo de esto, que aprendí mucho más tarde, fue viendo el deporte conocido como “futbol”. Escuchaba constantemente a los muchachos hablar del Real Madrid y el Barcelona, equipos que se disputaban los campeonatos de Europa. El segundo era el que sobresalía permanentemente sobre el otro. Y me pregunté ¿Por qué? Entonces me entregué a la labor de ver cada partido que podía (especialmente para tener tema con los peques). Al principio, el entrenador de Barcelona no me caía muy bien, debo reconocerlo, pero con el tiempo me di cuenta de algo que me hizo comenzar a admirar su trabajo, y a respetarlo como persona. Entre las cosas que noté, pude darme cuenta de que cada vez que cambiaba un jugador en algún momento, por otro, prácticamente no se advertía. Esto pasaba no obstante sustituyera uno, dos o tres. Siempre pasaba lo mismo. Era como reemplazar piezas casi idénticas en un aparato. Si una estaba desgastada por el uso, simplemente la substituía por otra igual. ¡¡¡“Este hombre realmente entiende lo que significa el concepto de equipo”!!! Pensé. Y se ha cerciorado de que su grupo humano lo practique en pleno. Era un moverse individual, a la vez que colectivo. Incluso me pude dar cuenta de que muchos de sus jugadores no se sentían nada cómodos cuándo les tocaba trabajar (jugar) por otros equipos, como el de sus países respectivos.
            Por otra parte, al observar del mismo modo al grupo conocido con el nombre “Real Madrid”, algo me saltó inmediatamente, desde el principio, a los ojos. Era solo un grupo de estrellas. Algunas de nivel mundial, según se podía ver. Me llamaba profundamente la atención de que al cambiar un hombre por otro, en puestos específicos, la fisionomía del grupo entero era transformada. Incluso vi cómo algunas veces se desordenaba y confundía al máximo, sin poder reorganizarse nunca durante todo el encuentro. Sin embargo, todos querían ver a las estrellas. Sacar algún autógrafo, fotografiarse con ellas, tocarlas, etc. Eran, como individuos, muy admirados, e incluso algunos significaban gran ganancia económica para la entidad que los había contratado, por concepto de explotación de imagen y otras cosas. Sin embargo nunca llegaban a la meta. Mientras los vi, por dos años, jamás ganaron nada. Eran solo una imagen. No obstante, noté en ellos un importante cambio al ser colocado como Director Técnico el señor Pellegrini. Una persona cuyo trabajo corre en una vía de dos carriles o líneas de durmientes. Una se denomina “Proceso”, y la otra “Trabajo de Equipo”. Ese año cambió mucho el pelaje de dicho grupo humano, y se acercó tremendamente a ser llamado realmente un “equipo de futbol”.

Es interesante que por lo general, ser una estrella es mucho más popular y deseable que ser parte de un equipo bien diseñado, construido y funcional. Todos desean ser “estrellas”, ser vistos por los demás, firmar “autógrafos”, tener el reconocimiento por sus labores, siendo llamados “los salvadores” de la situación. A este “equipo” solo le falta Ronaldo, o Messi, o Maradona, etc., para ser exitoso y ganarlo todo. Si hasta ellos solos podrían perfectamente lograr la hazaña. También es curioso que cada vez que escuchaba a los reporteros preguntar a jugadores (a cualquiera) de Barcelona, qué le había parecido el buen partido hecho, su participación individual en él, y la victoria lograda, ellos siempre respondían cosas tales como “Bueno, fue un buen trabajo de equipo…”, “Lo logramos luchando todos juntos….”, “Fue un logro del equipo entero…”, “fue gracias a todos los compañeros que se esforzaron como equipo…”, etc. Pero los periodistas siempre buscaban maliciosamente otras respuestas. Tal vez que los jugadores se glorificaran a sí mismos, por sobre el trabajo en conjunto. Era algo bastante notorio, con el perdón de esos profesionales.
            Ser parte de un “equipo” de trabajo, donde el bien para todos está por sobre las glorias de uno o dos, no pareciera constituirse en lo buscado o deseado. Pero definir lo que es un “equipo”, el trabajo que se debe hacer de esa manera, la forma que debe tomar, como es necesario que sea comprendido, etc., es algo muy difícil, e “impopular”. Esto pues implica entrar en una situación extremadamente costosa. En cada sentido de la vida. Hacer que las personas se entiendan hasta el punto de trabajar como un solo cuerpo, unidos de manera tal, que el trabajo parece no tan solo eso. Es como si hicieran arte. Donde ser parte del equipo no anula a la persona, pero se logra la armonía entre la individualidad y el bien entretejido “trabajo de grupo”. Conseguir la sencillez personal entre los integrantes del bloque, donde cada uno reconozca con honestidad que fue la labor del grupo la base del éxito, es un esfuerzo monumental. Llevarlos a renunciar a la parte del ego que repite incesantemente. “si no fuera por mí…”, “Te imaginas si no hubiera estado yo…”, “¿Cómo lo habrían logrado si no hubieran contado conmigo…?”, etc.

Años de entrega, de renuncias, de esfuerzo, de sacrificio, rogando que se crea en uno y el trabajo que se está haciendo, me dan pie para ofrecer mis respetos a hombres como Pellegrini o Guardiola. Incluso para, mediante ese análisis, observar el desastroso conjunto de eventos, que en el futbol chileno se están desarrollando. Donde cada cual quiere ser hoy una “Estrella” brillante, salvadora y reconocible desde el firmamento. El trabajo efectuado como “equipo”, por tres años, donde se estaban sentando las bases para algo fenomenal, sustancial y de carácter permanente, con un futuro prometedor, está siendo completamente destruido. ¿Por qué? No existen inocentes en dichos acontecimientos. Ni siquiera el Director (hoy ex) Técnico, que a pesar de ser un promotor del trabajo en equipo, es decir de estar “unidos como un cuerpo”, de un momento a otro comenzó a desperfilarse y a actuar tal cual lo haría una “estrella solitaria”, al igual que cada uno de los demás. ¿Quiénes pierden en esta desastrosa situación? Miremos hacia todos lados.
El trabajo del tipo “Equipo” posee tanto múltiples como fuertes enemigos, internos y externos, que no desean su construcción, desarrollo, ni logros sostenibles en el tiempo. Muchos de estos “adversarios” buscan la labor clase “estrella”, porque eso les produce el brillo tipo cometa que ambicionan, así como mucho dinero fácil y rápido, sin mayor esfuerzo u obligación de compartir. Tales cosas son las que anhelan con ímpetu. Más y más de todo, aunque no posean ni propósito o razón para vivir que no sea el acumular de manera compulsiva y trastornada.

Todo lo anterior me recuerda la famosa frase, escuchada y leída una y otra vez por los diferentes medios de comunicación: “trabajaremos con los mejores”. Quieren decir, ¿”Las estrellas”? Los mejores, de los mejores, de los mejores,……… ¡Gran promesa! Interesante concepto, que se asemeja al de Real Madrid, o a mirar el cosmos en una noche de cielos completamente limpios. ¿Terminaremos pidiendo que se nos firmen autógrafos, en lugar de construir como un solo cuerpo nuestra gran nación? Qué es “el mejor” sino un ser completamente solitario, sin sentido trascendente, que brilla únicamente para sí mismo, sin nunca alcanzar a edificar nada con su propia vida, excepto acumular elogios particulares, títulos personales, dinero, fama y un enfermizo amor por los más extravagantes y grotescos lujos. Solo alguien que supuestamente “jamás” podrá ser superado. ¡¡¡Que suprema, e increíblemente grosera SOBERBIA!!!

Ahora tome todo esto, y llévelo al mundo de la educación. Al “Campo Educacional Chileno”. ¿Cómo quedamos? ¿Los Súper Directores? Las estrellas, o Mega Estrellas, nunca han construido nada. Nada en absoluto. Si se las junta para edificar algo completamente trascendente, como un nuevo sistema educacional, o efectuar una verdadera “Reforma Educacional”, ¡¿Adivine cual será el resultado?! Y ni siquiera tendrá que recurrir a esa burda estupidez llamada tarot, o entrar en la ridícula búsqueda de un “ocultista” que teóricamente “ve el futuro”, para pedirle que se lo revele. Solo dedique un tiempo a lo que debiéramos estar acostumbrados a hacer. Piense. Analice. Y si no sabe cómo, entonces es un excelente momento para “aprender”. Recuerde que el resultado final lo puede llevar a ser parte del equipo (el cual aun espera ser  definido, y construido), que transforme a este país, conduciéndolo a fronteras nunca antes imaginadas. O bien, introducirlo en un lugar determinado, donde tenga que ejercitarse en el “arte” de vivir sin propósito trascendente alguno, cultivando una existencia individualista, solo de acumulación ansiosa y compulsiva, de total soledad, y completo olvido, cuando deje de brillar.

A mí, en lo personal, no me parece muy atractivo ser uno de esos “mejores”. ¿Para qué resplandecer en solitario, si puedo compartir, disfrutar con otros, gozar de una amena tarde en grupo, comentando la manera en que logramos “juntos” hacer algo importante? Alegrarme, en compañía del “equipo” al que pertenezco, por los éxitos que son creados por todos, y que, gracias a Dios, a todos nos bendicen.

CCC
PSICOPEDAGOGO

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