Patricia Muñoz Garcìa

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Departamento Nacional Profesores Jubilados DEPROJ
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jueves, 4 de abril de 2013

GRAN OPORTUNIDAD DE PERFECCIONAR EL IDIOMA INGLÉS PARA ALUMNOS DE COLEGIOS MUNICIPALIZADOS Y SUBVENCIONADOS.

 
 Gobierno busca financiar a mil escolares por año para que estudien en Nueva Zelandia jueves, 04 de abril de 2013Economía y Negocios Miguel Concha M. 
  El ministro Pablo Longueira afirmó que en los próximos doce meses se enviará a 500 alumnos para que aprendan inglés. Se busca mejorar la competitividad del país. Hace dos meses, 40 escolares de todas las regiones del país cambiaron sus salas de clases en Chile por unas en Auckland, Nueva Zelandia.

La razón: en este primer semestre, el Gobierno, a través de la división de Innovación -a cargo del Ministerio de Economía- y Corfo, inició una experiencia piloto enviando a 40 jóvenes a estudiar a colegios de ese país oceánico por seis meses.

La iniciativa, llamada Pingüinos sin Fronteras, tiene como objetivo que los estudiantes nacionales aprendan inglés, mejoren sus habilidades personales y conozcan otras culturas presentes en Nueva Zelandia.

Según el ministro de Economía, Pablo Longueira, Chile debe aumentar su competitividad en el manejo del inglés, a través de iniciativas financiadas por el Estado, como es el caso de Pingüinos sin Fronteras.

Dicho programa de pasantías selecciona a alumnos de colegios municipales y subvencionados del país, excluye a los privados, que tienen los mejores puntajes del Simce de Inglés.

De ahí, los directores de cada establecimiento, con cupos asegurados para cada región, postulan a varios estudiantes de segundo medio como candidatos a obtener estas becas.

El secretario de Estado explica que la experiencia piloto ha sido un completo éxito. Es por esto, agrega Longueira, que para el segundo semestre de este año se planea enviar a 250 jóvenes a Nueva Zelandia para consolidar el modelo de pasantías.

"La idea es aumentar la cantidad de escolares chilenos que se capaciten todos los años en Nueva Zelandia, para elevar la competitividad del país. La apuesta es que 1.000 estudiantes lleguen todos los años a colegios neozelandeses", afirma el ministro, quien agrega que también se está conversando para abrir cupos en Australia y Canadá.

De acuerdo con los presupuestos que se manejan en Economía, enviar a cada alumno a estudiar por seis meses a los mejores colegios neozelandeses tiene un costo cercano por escolar de $8 millones. Dicha cantidad se traduciría en cerca de US$15 millones anuales si viajan mil "pingüinos" cada doce meses.

En el monto que se desembolsa por cada secundario están contemplados la estadía con una familia neozelandesa, la matrícula y clases en colegios de alto nivel, y $110 mil mensuales para gastos. Dicha inversión estatal para la próxima camada de alumnos, que partirán en el segundo semestre, será compartida por los gobiernos regionales y Corfo.

Pese a lo anterior, el ministro agrega que la idea también es sumar financiamiento privado por parte de diversas compañías que ayuden a la comunidad.

"Ya hemos sostenido reuniones con el Consejo Minero, para ver la posibilidad de que se financien algunas becas de estudiantes que vayan a aprender inglés", dice Longueira.

Experiencia escolar
Existe coincidencia entre los estudiantes chilenos que hoy viven en Nueva Zelandia que la pasantía les cambió la vida. "Uno nunca imaginó poder vivir una experiencia así en un país tan lejano como Nueva Zelandia. Ya hemos aprendido bastante inglés y hemos logrado ser más independientes", comenta Javiera López, estudiante de Santiago.

En tanto, Andrés Solís, escolar de Rancagua, señala que la beca le ha permitido conocer otras culturas y desarrollar la personalidad. "Uno comparte con "kiwis" (neozelandeses), asiáticos, europeos y africanos, lo que te permite saber sobre otras realidades y además mejorar tu personalidad", dice Solís.

Felipe Sanhueza, de Iquique, reconoce que las familias que los han acogido en el lejano país se han transformado en un factor importantísimo para desarrollar el inglés y sentirse cómodos en un lugar y cultura totalmente distintos a la chilena.

Francisco Oviedo, de Valparaíso, también destaca el beneficio que tendrá ese idioma en sus profesiones a futuro.

"Por lo menos, a mí me gustaría en el futuro poder volver a Nueva Zelandia a trabajar o estudiar otra cosa. Para eso se necesita tener un buen conocimiento del inglés que estamos aprendiendo acá", dice.

Según el ministro Longueira, esta experiencia no solo beneficia a los "pingüinos" que viajan a Nueva Zelandia, sino que también se transforma en un aliciente para que estudiantes de colegios municipales y subvencionados mejoren su inglés y puedan obtener una de estas becas.


Una de las mejores educaciones a nivel mundial es la que tiene Nueva Zelandia. La fórmula para lograrlo combina por un lado una fuerte participación del Estado, y por el otro la integración de los padres en la formación de sus hijos a todo nivel académico.

Es así como el 98% de los establecimientos son controlados por el Estado, pero dirigidos por una junta directiva liderada por los apoderados. Estos últimos son los encargados de velar por el buen funcionamiento del establecimiento, el rendimiento de los alumnos y el uso eficiente de los recursos para ser administrados.

Respecto al financiamiento, el sistema establece para algunos casos un aporte 100% estatales, mientras que para otros se comparte. Para definir esta modalidad, se miden los colegios del uno al diez, siendo el uno el de menor calidad y, por ende, con la mayor necesidad de recursos fiscales.

En el caso de los calificados con nota 10, estos pueden llegar definir que los padres aporten el 60% de los recursos del establecimiento, pues se estima que están en condiciones de apoyar de mejor forma a los colegios.

Por ejemplo, un colegio de altísimo nivel con unos de tres mil alumnos puede llegar a desembolsar cerca de US$28 millones al año para funcionar.

En cuanto a la metodología de estudio, los alumnos tienen la posibilidad de elegir sus ramos -siendo obligatorios, en la mayoría de los colegios, matemáticas y lenguaje-, con opciones de clases como cocina, danza, deportes extremos, idiomas, tecnología y dibujo, entre otras materias.


El ministro Pablo Longueira afirmó que en los próximos doce meses se enviará a 500 alumnos para que aprendan inglés. Se busca mejorar la competitividad del país. Hace dos meses, 40 escolares de todas las regiones del país cambiaron sus salas de clases en Chile por unas en Auckland, Nueva Zelandia.

La razón: en este primer semestre, el Gobierno, a través de la división de Innovación -a cargo del Ministerio de Economía- y Corfo, inició una experiencia piloto enviando a 40 jóvenes a estudiar a colegios de ese país oceánico por seis meses.

La iniciativa, llamada Pingüinos sin Fronteras, tiene como objetivo que los estudiantes nacionales aprendan inglés, mejoren sus habilidades personales y conozcan otras culturas presentes en Nueva Zelandia.

Según el ministro de Economía, Pablo Longueira, Chile debe aumentar su competitividad en el manejo del inglés, a través de iniciativas financiadas por el Estado, como es el caso de Pingüinos sin Fronteras.

Dicho programa de pasantías selecciona a alumnos de colegios municipales y subvencionados del país, excluye a los privados, que tienen los mejores puntajes del Simce de Inglés.

De ahí, los directores de cada establecimiento, con cupos asegurados para cada región, postulan a varios estudiantes de segundo medio como candidatos a obtener estas becas.

El secretario de Estado explica que la experiencia piloto ha sido un completo éxito. Es por esto, agrega Longueira, que para el segundo semestre de este año se planea enviar a 250 jóvenes a Nueva Zelandia para consolidar el modelo de pasantías.

"La idea es aumentar la cantidad de escolares chilenos que se capaciten todos los años en Nueva Zelandia, para elevar la competitividad del país. La apuesta es que 1.000 estudiantes lleguen todos los años a colegios neozelandeses", afirma el ministro, quien agrega que también se está conversando para abrir cupos en Australia y Canadá.

De acuerdo con los presupuestos que se manejan en Economía, enviar a cada alumno a estudiar por seis meses a los mejores colegios neozelandeses tiene un costo cercano por escolar de $8 millones. Dicha cantidad se traduciría en cerca de US$15 millones anuales si viajan mil "pingüinos" cada doce meses.

En el monto que se desembolsa por cada secundario están contemplados la estadía con una familia neozelandesa, la matrícula y clases en colegios de alto nivel, y $110 mil mensuales para gastos. Dicha inversión estatal para la próxima camada de alumnos, que partirán en el segundo semestre, será compartida por los gobiernos regionales y Corfo.

Pese a lo anterior, el ministro agrega que la idea también es sumar financiamiento privado por parte de diversas compañías que ayuden a la comunidad.

"Ya hemos sostenido reuniones con el Consejo Minero, para ver la posibilidad de que se financien algunas becas de estudiantes que vayan a aprender inglés", dice Longueira.

Experiencia escolar
Existe coincidencia entre los estudiantes chilenos que hoy viven en Nueva Zelandia que la pasantía les cambió la vida. "Uno nunca imaginó poder vivir una experiencia así en un país tan lejano como Nueva Zelandia. Ya hemos aprendido bastante inglés y hemos logrado ser más independientes", comenta Javiera López, estudiante de Santiago.

En tanto, Andrés Solís, escolar de Rancagua, señala que la beca le ha permitido conocer otras culturas y desarrollar la personalidad. "Uno comparte con "kiwis" (neozelandeses), asiáticos, europeos y africanos, lo que te permite saber sobre otras realidades y además mejorar tu personalidad", dice Solís.

Felipe Sanhueza, de Iquique, reconoce que las familias que los han acogido en el lejano país se han transformado en un factor importantísimo para desarrollar el inglés y sentirse cómodos en un lugar y cultura totalmente distintos a la chilena.

Francisco Oviedo, de Valparaíso, también destaca el beneficio que tendrá ese idioma en sus profesiones a futuro.

"Por lo menos, a mí me gustaría en el futuro poder volver a Nueva Zelandia a trabajar o estudiar otra cosa. Para eso se necesita tener un buen conocimiento del inglés que estamos aprendiendo acá", dice.

Según el ministro Longueira, esta experiencia no solo beneficia a los "pingüinos" que viajan a Nueva Zelandia, sino que también se transforma en un aliciente para que estudiantes de colegios municipales y subvencionados mejoren su inglés y puedan obtener una de estas becas.