Autor: Flor Guzmán y Myriam Bustos
Reglamento del Mineduc pide, para ser considerado como tal, tener 30 años y que número de postulantes doble las vacantes. Expertos advierten que algunos recintos emblemáticos no cumplirían los requisitos. Texto está en Contraloría.
La Ley de Inclusión comenzó a regir el 1 de
marzo del año pasado y busca eliminar paulatinamente la selección, el
copago y el lucro. Así, estableció un nuevo sistema de admisión que ya
rige en Magallanes y que comenzará a funcionar en la Región
Metropolitana en 2022. Una de las principales discusiones durante su
tramitación fue si correspondía que los liceos emblemáticos o de
excelencia continuaran seleccionando. Finalmente, se acordó permitir que
los recintos caracterizados por su “especial o alta exigencia
académica” puedan elegir al “30% de sus vacantes”, según la Ley de
Inclusión, la que agrega que, para ello, deberán acreditar “una
trayectoria y prestigio en el desarrollo de su proyecto educativo y
resultados de excelencia”.
Precisamente, el decreto que regulará los colegios de alta exigencia
se encuentra en Contraloría para ser revisado. El borrador, al cual
accedió La Tercera, señala que para ser determinados como tal deberán
postular y “se considerará que los establecimientos tienen trayectoria y
prestigio en el desarrollo de su proyecto educativo cuando cuenten con
al menos 30 años de existencia”.
Además, el Mineduc pedirá que “se encuentren en el quintil más alto
en los resultados de las mediciones nacionales, respecto del promedio de
las asignaturas de Lenguaje y Matemática que obtengan para el curso de
segundo medio”. Esto, en las últimas tres mediciones. La única excepción
será si es que en alguna región no hay colegios que cumplan con esto,
en cuyo caso se pedirá estar en el tercio superior.
Por último, se les exigirá que “la cantidad de postulaciones doble al número de vacantes” en su proceso de selección anterior.
Consultado al respecto, el Mineduc confirmó que para obtener la
categoría de alta exigencia “los establecimientos interesados deberán
cumplir con todos los requisitos estipulados en el reglamento. No basta
con cumplir sólo con alguno”.
Para diversos expertos, esta definición pone en aprietos a varios
colegios. “Los liceos Bicentenario quedarían fuera, ya que no cumplen
con el requisito de 30 años de existencia”, señaló Mauricio Bravo,
académico de la U. del Desarrollo.
Similar opinión tiene Harald Beyer, ex ministro de Educación y
director del CEP: “Al establecer que los liceos que pueden tener una
admisión especial para el 30% de sus estudiantes deben tener al menos 30
años de existencia, se está excluyendo a los Bicentenario. Esta es una
interpretación arbitraria de una de las cuatro condiciones que impone la
ley para ello”.
Según Beyer, estos requisitos se contraponen con lo acordado en la
tramitación de la Ley de Inclusión. “Hay que considerar que este punto
se discutió en la Comisión de Educación del Senado, y el ministro de
Educación de ese entonces sostuvo específicamente que se eliminaron
consideraciones históricas de este artículo, de modo que no fuese
determinante la antigüedad de un colegio”, agregó.
¿Por qué pedir tres décadas de existencia? “En consideración al
espíritu de la ley y tomando en cuenta las normativas anteriores sobre
establecimientos tradicionales y de alta exigencia, es que se
consideraron 30 años como exigencia de antigüedad y prestigio en el
desarrollo de los proyectos educativos”, respondió el Mineduc.
Para Mauricio Bravo, académico de la U. del Desarrollo (UDD), también
hay problemas: “Se exigirá rendimiento académico destacado en la
región sin hacer distinciones por dependencia administrativa y nivel de
vulnerabilidad”.
Además, según el investigador, no todos los liceos Bicentenario
tienen el doble de postulantes que vacantes. “Estas instituciones fueron
instaladas en diversas regiones y comunas del país con la finalidad de
democratizar la excelencia. El programa no siempre se instaló en comunas
con alta demanda. Algunos casos son los de Purén y San Nicolás”, señaló
Bravo.
“Sin duda, esta excepción está claramente diseñada sólo para los
liceos emblemáticos, principalmente pensando en el Instituto Nacional”,
agregó Bravo, aunque añadió que algunos emblemáticos también podrían
quedar fuera, “principalmente porque han ido descendiendo sus puntajes
Simce y PSU. Por consiguiente, también han disminuido sus postulaciones.
Dudo que todos tengan el doble de postulaciones que vacantes
disponibles”.
Según el Mineduc, “si bien este requisito puede dejar fuera a
establecimientos Bicentenario, cabe señalar que el año 2015 se invitó a
los sostenedores de estos liceos a sumarse voluntariamente a un plan de
transformación de sus procedimientos de admisión, que consideraba
herramientas de apoyo para generar condiciones institucionales y
pedagógicas en un contexto inclusivo”.
De hecho, según un estudio de Bravo, al estar insertos en distintas
realidades, los liceos Bicentenario utilizan diferentes mecanismos de
admisión: algunos seleccionan y otros no.
En cualquier caso, el Mineduc aseguró que “una vez aprobado el
reglamento por la Contraloría, entregaremos orientaciones a los
establecimientos sobre la documentación y los antecedentes que deben
presentar en las Secretarías Regionales Ministeriales y poder dar curso a
las solicitudes”.
Desde el Parlamento, el senador Jaime Quintana (PPD) dijo que “si hay
algo que quedó claro en la discusión sobre la Ley de Inclusión es que
la selección ha sido nociva para el sistema escolar y mientras más
temprano ocurra en el alumno, más devastadores serán sus efectos”.
En ese sentido, subrayó que “seleccionar es negativo en todos los
sistemas escolares del mundo; si el decreto reduce la posibilidad de
hacerlo, cumple con la ley”.
El diputado Alberto Robles (PR), quien además preside la Comisión de
Educación de la Cámara, indicó que hay recintos que no pueden dejar de
ser considerados de alta exigencia. “Muchos liceos han ido bajando su
nivel porque la forma en cómo se ha desarrollado la educación pública en
el país ha ido disminuyendo la calidad de ellos al entregarles menos
recursos. Pero el (liceo) Barros Borgoño, por ejemplo, sigue siendo
emblemático. Si no se recupera, se pierde”.
En tanto, Víctor Orellana, director de Nodo XXI -Fundación ligada al
Movimiento Autonomista- aseguró que “los liceos de alta exigencia serían
el espacio que se armaría para lo que de forma errada se denomina
liceo emblemático”. En ese sentido, explicó que este tipo de colegio “no
fue diseñado para ser de alta exigencia, como sí ocurre en otros
países, sino que son colegios normales que la gente busca para acceder a
un mínimo estándar de calidad”.
El investigador subrayó que estos recintos representan un mínimo de
la matrícula del sistema público y que “es una forma tecnocrática de
producir integración, pero que es en realidad forzosa y no real. El
problema sigue siendo que la educación general no es buena.
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