Este
nuevo Día del Profesor nos sorprende en momentos cruciales para
nuestra profesión y para la educación en general.
Se
avecinan cambios en los cuales debemos jugar un rol determinante. Los
anuncios de reformas educacionales parecen no rescatar el espíritu
que impulsó el movimiento social en los últimos diez años. En esas
exigencias quedaba clara la necesidad de repensar todo lo hecho por
cuanto la mercantilización de la educación ha sido un rotundo
fracaso.
De
la mano con estas políticas que han privilegiado los negocios en un
área en que no debe haber lucro, la profesión docente ha sido
castigada, disminuida y despreciada a niveles nunca vistos.
No
obstante esta situación durante más de treinta años, los
profesores hemos luchado por reivindicar la educación como un
derecho de todos los niños y jóvenes de nuestro país.
En
este mismo lapso, hemos sido intransigentes en que se reconozca la
labor docente en toda su extensión y alcance, porque no somos solo
profesionales que entregan conocimientos. En tanto educadores, somos
sujetos críticos de nuestro tiempo y activos impulsores de cambios
en las cuestiones esenciales que definen una buena educación. No
hemos sido considerados en esa dimensión.
Celebramos
otro Día del Profesor evidenciando que aún el Estado tiene con
nosotros deudas que debieron ser canceladas hace mucho. Hace poco
elevamos esas exigencias en una apretada síntesis que incluía fin
al agobio laboral docente, titularidad para los profesores a
contrata, un bono de retiro para nuestro colegas en edad de jubilar,
y solución a la Deuda Histórica.
No
hubo respuesta que satisficiera ni mínimamente estas demandas.
Sin
embargo los profesores dijeron su palabra de rechazo en la consulta
hecha para decidir lo ofertado por el gobierno y después de dos
meses de realizada
no
hemos tenido ningún intercambio sobre agenda corta o carrera
profesional, lo que contradice el discurso oficial que los cambios
educacionales se harán con los profesores.
Hacemos
un llamado a las profesoras y profesores a seguir luchando. A
organizarse y coordinarse desde las escuelas en formas novedosas para
exigir a la conducción gremial y al gobierno solución a nuestras
demandas y una carrera profesional digna que definitivamente
revalorice el ejercicio de nuestra profesión.
Reciban
un abrazo cariñoso y solidario, con la esperanza que más temprano
que tarde la justicia llegará.
DARÍO
VÁSQUEZ SALAZAR
SECRETARIO
GENERAL
COLEGIO
DE PROFESORES DE CHILE A.G.
Santiago,
octubre 16 de 2.014
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