En respuesta a: - Publicado: 12 .06 .2014
Con poco asombro (lamentablemente) hace unos días descubrí la columna de Tomás Mosciatti hablando del nepotismo que llegó para quedarse en nuestro país (ver comentario de Mosciatti). Sin embargo, este ya no es sólo un problema del actual gobierno. Y para graficarlo me pareció pertinente contarles mi experiencia postulando a cargos públicos.
Estudié Medicina Veterinaria y después un magíster en Microbiología, becado por la Universidad de Concepción. Durante un par de años trabajé en diversas universidades privadas y públicas haciendo clases part-time, sin lograr insertarme en ninguna parte puesto que el funcionamiento general es simplemente a honorarios. Por esa razón, decidí buscar nuevos horizontes.
El año 2008, postulé a una beca de doctorado DAAD/Conicyt, la que obtuve. Partí a Alemania a estudiar y perfeccionar dos lenguas extranjeras (Alemán e Inglés). Después de llegar de Alemania (en abril, 2013), donde estudié mi doctorado, sentí que mi prioridad era integrarme en algún servicio público donde pudiera aportar directamente al desarrollo del país y no desde el ámbito universitario, debido a que fue el país completo quien subvencionó mis estudios y no alguna universidad pública o privada.
En el año 2012 descubrí una excelente iniciativa del gobierno de turno llamada “Profesionales por Chile”, programa que “buscaba atraer y desarrollar capital humano con estudios extranjeros financiados por CONICYT, que desde distintos ministerios, intendencias u otros organismos públicos, pusieran su talento al servicio de una mejor gestión estratégica del gobierno y a un mejor diseño e implementación de sus políticas públicas”. ¿Suena lindo, no? Bueno, a pesar de haberme inscrito hace ya más de dos años y de haber estado buscando oportunidades, el portal nunca se actualizó y finalmente el programa despareció. Parece que podía ubicar a demasiada gente competente en diversos ámbitos, y así quitar lugar a los pagos de los favores políticos.
Con la llegada del nuevo gobierno pensé que se podría reactivar esta iniciativa, y que por fin podría pagar esta deuda con mi país. Sin embargo, con el paso de los días, la página seguía caída. Y al día siguiente de enviar un mail al Ministerio Secretaría General de la Presidencia (SEGPRES), el banner fue sacado y obviamente mi mail nunca fue respondido. Opté entonces por buscar al encargado de la Ley de Transparencia de ese ministerio, quizás buscando alguna respuesta a esta situación, pero cuando descubrí que el encargado de Transparencia era el mismo mail, es decir “contacto”, desistí de seguir escribiendo.
Este no ha sido mi único intento de unirme al servicio público: he postulado desde aproximadamente un año a cuanto cargo público ha salido en la página empleospublicos.cl/ Alta Dirección Pública (tuve que renovar mi inscripción porque en un momento desapareció mi perfil en ambas páginas). Creo ser compatible con los requerimientos mínimos y, a veces, creyendo que cumplo claramente con el perfil, al final o los cargos han sido dejados sin efecto o no he sido contactado. Sólo desde uno he sido llamado: coincidentemente, porque yo conocía a alguien que conocía a la persona de Recursos Humanos de la institución, me llamaron para la entrevista psicológica. Luego de pasarla, volví a ser llamado para una entrevista personal, pero como estaba “sobre calificado”, decidieron que no me iban a contratar, porque me iba a retirar en cuanto encontrara algo mejor debido a que el cargo al cual postulé era de nivel técnico.
Como ejemplo de uno de los varios cargos a los cuales he postulado, me gustaría citar a uno que postulé en la misma organización que me entregó la beca, pensando nuevamente que quizás ahí valorarían de mejor manera mi experiencia. Postulé a Conicyt, para un cargo de ejecutivo “Explora” un programa que busca difundir la ciencia a niños. Cumpliendo a cabalidad los requerimientos del cargo, inclusive habiendo trabajado previamente en difusión de ciencias hacia niños, en un programa de una universidad pública para apoyar el desarrollo de niños con talento académico en riesgo social, escribí a Recursos Humanos de Conicyt preguntando por la situación del cargo. Lo hice en varias ocasiones pues estaba muy interesado en ese trabajo. Me informaron un par de veces que los plazos habían sido modificados porque se quería hacer una “prolija selección”. Sin embargo, el cargo desapareció del portal empleospublicos. Pregunté al correo de este portal qué había pasado con este cargo y me enviaron información errónea. Entonces, me comuniqué telefónicamente con ellos y no me supieron dar mayor información: sólo me dijeron que escribiera directamente a Recursos Humanos de Conicyt.
Lo hice. Escribí el mail con copia a la directora de “Explora”, con el fin de que quien dirige este programa estuviera al corriente de cómo se estaban manejando las cosas, y también expresando mi interés ferviente en ese trabajo. Agregué una sugerencia, la que fue mal entendida, pues recibí una llamada de una persona de Recursos Humanos de Conicyt a quien primero tuve que calmar para poder hablar, debido a que la conversación partió a gritos. Esa persona que me llamaba no leyó mi correo correctamente y sólo trataba de demostrarme que yo estaba equivocado. Lamentablemente para ella, no lo pudo hacer, pues cuando le empecé a leer mi correo tranquilamente, comprendió el sentido correcto de mis preguntas. En esa llamada le ratifiqué que mis sugerencias las hacía dando mis nombre, teléfono y e-mail, con el propósito de hacer mis aportes con total transparencia. Finalmente esta historia terminó con un mail genérico agradeciendo mi postulación.
Bueno, como postular de forma “normal”, es decir, a través de postulaciones online, no me ha resultado, decidí escribirles a nuestros honorables diputados y senadores de la comisiones de Ciencia y Tecnología y de Salud, explicándoles mi situación, que no pertenezco a ningún partido político y que mi interés es simplemente ayudar a mi país recibiendo un sueldo acorde a mi nivel de estudios. Pensé que quizás la sangre renovada en la Cámara de Diputados podría necesitar gente que quiera y tenga los conocimientos para asesorarlos a generar leyes que vayan más allá de la copia directa de Wikipedia. Por supuesto, no recibí ni una sola respuesta. Ni siquiera un acuse de recibo.
Finalmente, creo que alguien con un magíster y candidato a doctor puede ser útil a la sociedad en muchos ámbitos, no sólo en la especialidad que ha estudiado, porque lo que yo sí sé es que estos estudios me han enseñado a ser metódico en cada actividad que realizo, adquiriendo capacidades para observar, posteriormente analizar y finalmente aplicar. Pero todo aquello no es necesario ni en este ni en el anterior gobierno. No me queda otra que postular a alguna empresa privada, en lo posible fuera del país, debido a que en mi país creo no ser necesario. Además, es bien posible que al escribir esta columna, no me llamen jamás de algún ente del Estado, donde al parecer todo queda en familia.
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