El Instituto Nacional José Miguel Carrera concluyó el claustro
educativo iniciado hace algunos meses con la intención de reformular el
espíritu de la institución a través de cambios en su estructura
administrativa, su proyecto educativo e incluso, simbólicamente, su
nombre.
Son varios los cambios que en el Instituto Nacional deben
confirmar los consejos consultivos. Lo que sí, luego del claustro
educativo en el histórico establecimiento, se puede hablar de notorias
modificaciones.
En primer lugar el cambio de nombre: dejar de lado la mención a su
fundador José Miguel Carrera, para llamarse sólo Instituto Nacional de
Chile. Junto con esto, redefinir el perfil del alumno, reformular el
plan de estudios, las jornadas laborales de los profesores, además de la
modificación de la malla curricular y la reincorporación de la
Educación Cívica al programa.
El proceso ha llegado a acuerdo y varios sectores de la comunidad se
han mostrado satisfechos, incluso los estudiantes, que provocaron la
instalación del claustro luego de un proceso de movilización.
El rector subrogante Fernando Pérez, explicó que la más alta
instancia resolutiva del Instituto debe hacer ahora, que las decisiones
asumidas, sean declaradas vinculantes.
“Lo que queda pendiente es que el conjunto de resoluciones que asumió
el claustro, pasen por el consejo escolar, y de acuerdo al análisis, se
hagan vinculantes, que sean obligatorios a partir de la aprobación por
parte del Consejo Escolar del Instituto, que es la máxima estructura
organizativa del colegio”, dijo.
Pérez, asumió la subrrogancia luego de la salida de Jorge Toro, quien
renunció en medio de las movilizaciones del estudiantado, quien agregó,
frente a la conclusión del proceso, que el claustro demuestra que la
organización y el debate son la mejor manera para dar con puntos de
encuentro.
El académico sostuvo que “las cosas resultan, soy un convencido que
hay que hablar hasta entenderse. Este claustro ha demostrado que cuando
hay voluntad, disposición a que una organización se levante y crezca, y
conversemos. Si hay divergencias no importa, pero hay que buscar los
puntos de encuentro, lo que permitirá que el horizonte tenga un futuro
más promisorio, que veamos luz al final del túnel”.
Valoran también el proceso desde la Municipalidad de Santiago. El
director de educación del municipio, Gastón Llona, declaró que los
lineamientos valóricos que se están planteando en el Instituto Nacional,
cruzan los procesos similares que se están haciendo en otros
establecimientos de la comuna.
“El factor que atraviesa todos los claustros es una readecuación de
la educación pública, destinada a elevar la calidad, que apunta a la
formación de ciudadanos comprometidos con el país, no personas cuyo
único objetivo es entrar a estudiar a la universidad”, señaló el
directivo.
Se ha calificado como un acto simbólico de este proceso el cambio de
nombre del histórico liceo. Según los voceros del Centro de Alumnos,
refleja “la misión” del Instituto de reformular el modelo de educación
de todo el país.