Retoma planteamiento del rector de la U. de Chile para expresar su visión de la educación superior
Temporalmente
alejado de la TV, debido a que su programa “Una belleza nueva” en TVN
fue eufemísticamente cancelado por bajo rating y sacrificado en pos de
“mejores” programas como “Las Argandoñas”, hoy por hoy Cristián Warnken
está concentrado en su labor de director de la Editorial de la
Universidad de Valparaíso y en sus talleres literarios “Viaje a la
palabra”, prolongación de su origen profesional como pedagogo. A
propósito de las marchas de ayer, concibe la educación como un arte y
advierte que en Chile el panorama es dramático porque la educación
pública está devastada.
“Estudie esto con la ilusión de hacer de puente desde la literatura
que yo amaba hacia un lector que tal vez no tenía la vía de acceso
amable y amorosa a esa literatura, sobre todo a la poesía
fundamentalmente, que yo creo que es el verdadero tesoro que tiene
Chile, el verdadero pensamiento que tiene Chile, el otro pensar de Chile
es la poesía… pero es muy mal enseñada en los colegios, muy mal
transmitida, los profesores no están preparados para enseñar poesía, y
la gente no lee y le tiene rechazo”.
Estado actual de la educación chilena
“El diagnóstico es bastante dramático, dramático en términos de la
desigualdad, la segmentación, de la devastación de lo que fue la
educación pública en Chile, uno de los pilares en su historia… Hoy tú
tienes los colegios de los sectores populares donde llegan los peores
alumnos que los botan de los colegios subvencionados que están en la
carrera loca por los resultados que son medidos de acuerdo a los Simce,
que va en una línea que es retención de conocimientos ridículos, muchas
veces absurdos en un mundo donde cambió todo el contexto de la
información”.
“En vez de pensar, crear, escribir, desarrollar su cuerpo, estar en
contacto con la música, etc., los alumnos están perdiendo sus mejores
tiempos en aprenderse de memoria contenidos que van a ser preguntados
con preguntas de alternativas, que son las que supuestamente van a
evaluar la calidad de la educación”.
Constata Warnken una distorsión total, pues advierte que la educación
pública está devastada en los sectores populares y comenta esta
paradoja del aumento de la cobertura educativa. Al respecto señala:
“Antes había menos cobertura para la educación media, hoy día hay más
cobertura, pero una cosa es la cobertura y la otra la calidad. La clase
media tenía acceso a una buena educación pública, pero eso no existe hoy
día y lo que tienes es una educación particular muy cara que
aparentemente es mejor, pero que no es mejor, y que está muy bajo
respecto a estándares internacionales”.
No deja de asombrarle el constante desfile de gurúes educativos que
vienen del extranjero a visitar el país, predominantemente de Estados
Unidos, como expresión de esa costumbre tan chilena de sobrevalorar lo
foráneo, de no privilegiar la originalidad. “Si tú le agregas a todo ese
escenario, que es una crisis profunda de sentido, que lo que se ha
hecho hasta el momento es copiar. A Chile llegan a cada rato gurúes y
expertos en educación, todos vienen de Harvard a dar grandes cátedras de
cómo hay que educar, de cómo se aprende, etc.” explica con cierta
sorna.
“Pero nosotros hemos tenido en Chile por ejemplo, una gran pensadora
que corresponde a una época, que fue Gabriela Mistral, que tiene una
tremenda reflexión sobre educación, que concebía la educación como un
arte, más que como una ciencia…”
Warnken va más allá en su análisis y advierte incluso que los modelos
que copiamos no están del todo probados y no necesariamente son los más
idóneos. “Siempre estamos copiando modelos que además no sé si son tan
exitosos a la larga. Estados Unidos tiene en ciencias y matemáticas un
gran problema, pero nosotros copiamos, copiamos, no nos atrevemos a
pensar desde acá, y yo creo, por ejemplo, en el tema lenguaje, creo que
tenemos un tesoro, que es la poesía y desde ahí Chile debería ser un
país que debería tener desarrollada toda una manera de enseñar la
poesía, de transmitirla desde la infancia: qué aprender de memoria, qué
no; qué papel juega la oralidad, el ritmo, etc., o sea, hay un campo
inmenso que nosotros debiéramos ahí ser pioneros y ser líderes y no,
estamos en el fono marcando el paso y siguiendo lo que dicen los
manuales nomás”.
Políticas “públicas” que favorecen a universidades “privadas”
En el ámbito universitario el panorama le resulta complejo. Plantea
una pregunta que retoma una reflexión del rector de la Universidad de
Chile aparecida en un periódico, que da cuenta de cómo las políticas
“públicas” han privilegiado los recursos para destinarlos a los
planteles universitarios “privados”, abriendo así una contradicción
flagrante. “Y también tienes las universidades distorsionadas por el
tema del lucro. Hay un artículo que sacó el rector de la Chile que dice:
‘¿Para qué el Estado tiene universidades, que son sus universidades, si
le está dando, no sé, el 60% de la plata a las universidades privadas
vía becas?’ En el fondo no las quiere, está esperando que agonicen”.
Otro punto atingente toca Warnken respecto a las universidades cuando
cuestiona cierta esquizofrenia latente en nuestra sociedad chilena:
“Este país es esquizofrénico en muchos sentidos, porque es un país
católico, culturalmente. En Chile lo espiritual está monopolizado por la
institución religiosa, por la iglesia, y lo espiritual es mucho más
amplio que la iglesia… yo creo que en Chile ha habido culturalmente una
gran disputa entre el conservadurismo católico y el mundo liberal. Estoy
hablando del siglo XIX, que separa la Universidad de Chile de la
Universidad Católica, pero no es menor, porque fíjate que la pregunta
que yo me hago, siendo yo egresado de la Católica: ¿por qué la
Universidad Católica, que es propiedad del Vaticano, recibe plata del
Estado como universidad pública? ¿Por qué? ¿Por qué nadie pone en
cuestión eso?
Otro aspecto no menos decidor del enrevesado panorama de la
educación universitaria, y que va en la misma línea de lo anterior, es
la cantidad de recursos disponibles en universidades privadas en
contraste con las universidades públicas, que se refleja en el monto que
reciben los profesores trabajando para unas u otras. “Hay mucha gente
que está en universidades privadas…, prácticamente todos los profesores…
Los profesores que trabajan en la Chile, que reciben sueldos
miserables. Porque ése es el espanto de las universidades públicas, las
tienen liquidadas…”, enfatiza.
“Tienen su alma (los profesores) en la Chile, pero tienen que
trabajar en la Adolfo Ibáñez o en la Universidad del Desarrollo porque
es la que les da las lucas. O sea, es dramático, pero es así para un
profesor universitario, hoy día… Es curioso, porque esas mismas
universidades son las que les dan el sueldo a un sector que es el que
está impugnando todo el sistema en las movilizaciones”.
Nivelar para arriba
A propósito de educación, Warnken también cuestiona esa tendencia
peyorativa de los medios, especialmente de la TV, de creer que la gente
no está preparada para ciertos temas o no podría digerir ciertos
contenidos, y en ese sentido defiende su apuesta televisiva cultural y
responsabiliza a quienes dirigen los medios.
“Quienes toman las decisiones en las pautas editoriales son personas
que viven de sueldos bastante grandes, entonces, no van a correr muchos
riesgos… o sea, no sé, ponen a la Raquel Argandoña haciendo un programa
de altísimos costos y pierden millones y llegan a sacar tres puntos de
rating, y vuelven a cometer errores una y otra vez con ese tipo de
programas y resulta que cuando viene una crisis lo primero que se corta
son estos programas marginales (como “Una nueva belleza”), que son más
baratos, porque llegaron a tener dos o tres puntos de rating”.
Lo anterior, según Warken, deja entrever que “hay una mirada
despreciativa hacia el público popular. A ese público hay que entregarle
la cuestión o digerida o charqueada, o debilitada”.
Y grafica esta situación con un contraejemplo: “Pasa que un tipo como
Juan Pablo Izquierdo va a una población y toca un concierto de Malher
entero, un concierto que en el teatro de Viena va un público muy
refinado, porque Malher es difícil, y va y toca a Malher en La Pintana. Y
contaba que el público en silencio escucha Malher durante una hora y
media, gente que nunca en su vida había ido a un concierto”.
“Entonces, yo creo en la nivelación hacia arriba, hacia la
excelencia. Una excelencia que no es solamente las bellas artes y las
bellas letras. A uno puede gustarle Bach y también te puede gustar la
cueca chora y brava. Ésas dos cosas. Pero ahí donde haya excelencia,
donde haya calidad. Y eso es lo que hay que tener: modelos de
excelencia”.