Patricia Muñoz Garcìa

Patricia Muñoz Garcìa
Departamento Nacional Profesores Jubilados DEPROJ

martes, 17 de septiembre de 2013

¿De qué se quejan los profes?




¿De qué se quejan los profes si tienen dos meses de vacaciones? Esa es quizás la frase que más nos molesta a los docentes ya que implica un desconocimiento total a nuestra labor.
Existen muchos elementos asociados a la disconformidad con la carrera de profesor, y lo primero es la inexistencia de una Carrera Docente. Luego, otros elementos van apareciendo según la experiencia de cada uno, el lugar en que se formó y los años de trabajo.
Por ejemplo, los educadores con más años en el sistema tienden a sentir más descontento por el sistema de jubilaciones, la “cuestionada” deuda histórica, el poco incentivo al retiro, el desgaste de la carrera y su impacto en su calidad de vida, y la pérdida de respeto hacia la figura docente por parte de apoderados y alumnos.
El grueso del profesorado principalmente reclama por el casi nulo tiempo no lectivo efectivo para preparar clases, planificar y revisar pruebas, entre tantas labores. A su vez, los sueldos no se relacionan con el trabajo que realizan, y evalúan como poco productivo el tipo de perfeccionamiento docente que reciben, sin contar lo inviable que es desarrollar estudios de postgrado, por factores económicos, de tiempo y de posibilidades de desarrollo profesional.
Por último, el nuevo profesorado ve con ojos críticos lo incompleto de su proceso de formación inicial, el endeudamiento prolongado de sus créditos universitarios (si estudiaron antes de la Beca Vocación de Profesor), y lo difícil de encontrar trabajo en el sector municipal por los cupos disponibles y el sistema de contratación. Se suma, además, la pérdida de motivación por las dificultades para ejercer con las actuales condiciones laborales.
Si a esto sumamos la demanda permanente de buenos resultados en múltiples evaluaciones estandarizadas tipo SIMCE, PSU, INICIA o AEP, ¿se siguen preguntando de qué nos quejamos los profes?
Si uno suma los matices en las demandas de todos estos argumentos, podemos observar una panorámica poco alentadora de lo que significa ser profesor hoy. Y si uno mira hacia el futuro, ¿es posible que los futuros docentes se interesen por ser agentes de cambio desde la sala de clases?
Esta realidad es la que obliga a los parlamentarios a legislar nuevas políticas públicas que permitan fortalecer el sistema de educación escolar y preescolar a través de un proyecto de Carrera Docente. Las propuestas del proyecto que se discuten en la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados estos días, claramente no son un proyecto de Carrera Docente integral, ni que solucione todas las aristas del problema, pero sí representa un gran avance para el nuevo profesorado, lo que hace necesario aprobarlo con los ojos puestos en el futuro y en generar modificaciones que permitan abordar gradualmente las diversas demandas docentes.
Por esto, el llamado es a los profesores, instituciones de educación y tomadores de decisiones en política educativa a aunar voluntades y criterios que transformen las visiones en acciones concretas que den cuenta de la necesidad de dar otro trato a profesores y educadores, y de lograr una valoración social acorde al rol que cumplimos en la sociedad. Lo anterior, acompañado luego de una nueva normativa que establezca una Carrera Docente atractiva y desafiante para todos los docentes, y que permita desarrollar esta labor bajo los estándares de calidad que hagan de esta profesión la más prestigiosa de todas.
Chile necesita grandes profesores no porque no los tenga, sino porque el futuro del país depende de la grandeza de su labor, y para garantizarlo necesitamos comenzar a legislar al respecto.
Fernando Sáez E.
Profesor de Enseñanza Básica, Magíster (c) en Currículum Escolar y miembro de fundación Elige Educar.