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Publicado: 16 .09 .2013
¿De qué se quejan los profes
si tienen dos meses de vacaciones? Esa es quizás la frase que más nos
molesta a los docentes ya que implica un desconocimiento total a nuestra
labor.
Existen muchos elementos asociados a la disconformidad con la carrera
de profesor, y lo primero es la inexistencia de una Carrera Docente.
Luego, otros elementos van apareciendo según la experiencia de cada uno,
el lugar en que se formó y los años de trabajo.
Por ejemplo, los educadores con más años en el sistema tienden a
sentir más descontento por el sistema de jubilaciones, la “cuestionada”
deuda histórica, el poco incentivo al retiro, el desgaste de la carrera y
su impacto en su calidad de vida, y la pérdida de respeto hacia la
figura docente por parte de apoderados y alumnos.
El grueso del profesorado principalmente reclama por el casi nulo
tiempo no lectivo efectivo para preparar clases, planificar y revisar
pruebas, entre tantas labores. A su vez, los sueldos no se relacionan
con el trabajo que realizan, y evalúan como poco productivo el tipo de
perfeccionamiento docente que reciben, sin contar lo inviable que es
desarrollar estudios de postgrado, por factores económicos, de tiempo y
de posibilidades de desarrollo profesional.
Por último, el nuevo profesorado ve con ojos críticos lo incompleto
de su proceso de formación inicial, el endeudamiento prolongado de sus
créditos universitarios (si estudiaron antes de la Beca Vocación de
Profesor), y lo difícil de encontrar trabajo en el sector municipal por
los cupos disponibles y el sistema de contratación. Se suma, además, la
pérdida de motivación por las dificultades para ejercer con las actuales
condiciones laborales.
Si a esto sumamos la demanda permanente de buenos resultados en
múltiples evaluaciones estandarizadas tipo SIMCE, PSU, INICIA o AEP, ¿se
siguen preguntando de qué nos quejamos los profes?
Si uno suma los matices en las demandas de todos estos argumentos,
podemos observar una panorámica poco alentadora de lo que significa ser
profesor hoy. Y si uno mira hacia el futuro, ¿es posible que los futuros
docentes se interesen por ser agentes de cambio desde la sala de
clases?
Esta realidad es la que obliga a los parlamentarios a legislar nuevas
políticas públicas que permitan fortalecer el sistema de educación
escolar y preescolar a través de un proyecto de Carrera Docente. Las
propuestas del proyecto que se discuten en la Comisión de Educación de
la Cámara de Diputados estos días, claramente no son un proyecto de
Carrera Docente integral, ni que solucione todas las aristas del
problema, pero sí representa un gran avance para el nuevo profesorado,
lo que hace necesario aprobarlo con los ojos puestos en el futuro y en
generar modificaciones que permitan abordar gradualmente las diversas
demandas docentes.
Por esto, el llamado es a los profesores, instituciones de educación y
tomadores de decisiones en política educativa a aunar voluntades y
criterios que transformen las visiones en acciones concretas que den
cuenta de la necesidad de dar otro trato a profesores y educadores, y de
lograr una valoración social acorde al rol que cumplimos en la
sociedad. Lo anterior, acompañado luego de una nueva normativa que
establezca una Carrera Docente atractiva y desafiante para todos los
docentes, y que permita desarrollar esta labor bajo los estándares de
calidad que hagan de esta profesión la más prestigiosa de todas.
Chile necesita grandes profesores no porque no los tenga, sino porque
el futuro del país depende de la grandeza de su labor, y para
garantizarlo necesitamos comenzar a legislar al respecto.
Fernando Sáez E.
Profesor de Enseñanza Básica, Magíster (c) en Currículum Escolar y miembro de fundación Elige Educar.