La escritora chilena Carla Guelfenbein cree que la literatura es una
forma de resguardar la memoria, y por ello “Nadar desnudas”, su última
novela publicada en España, cuando se cumplen 40 años de la llegada al
poder de Pinochet, es “el resultado de una deuda” que tenía con su
propia historia.
En una entrevista con Efe, Guelfenbein explica que hace muchos años
se había planteado la idea de escribir sobre el golpe de Estado militar
en Chile por una razón tan simple como que era parte de su vida y que ha
sido ahora cuando se ha sentido preparada para afrontar este desafío,
aunque era consciente de que tendría que “lidiar con mil dificultades”.
“No solo tenía que contar una historia que le pertenece a todos los
chilenos, sino también enfrentarme con la memoria y las huellas que dejó
en mí”, señala la autora.
Recuerda cómo durante el gobierno de Salvador Allende estaba en el
colegio, su padre trabajaba construyendo balnearios populares para los
obreros (los mismos que después los militares usaron como campos de
detención) y su madre era profesora de Filosofía en la Universidad de
Chile.
En septiembre del 77, su madre fue apresada y llevada a uno de esos
campos, y no supieron de su paradero durante varias semanas, hasta que
fue liberada “en medio del toque de queda en un barrio marginal. Llegó a
casa caminando, sosteniéndose apenas. Dos meses más tarde salimos hacia
Inglaterra”, sostiene.
“Chile había dejado de ser para nuestra familia un lugar seguro. Nuestra vida quedó escindida”, recuerda.
Uno de los desafíos que tenía como narradora era el retratar lo que
ocurrió desde el punto de vista de sus personajes: dos jóvenes, Sophie y
Morgana, y Diego, el padre de la primera, que comienza una apasionada
relación con la amiga de su hija en los tiempos más convulsos de la
reciente historia chilena.
“No intenté hacer un retrato de época ni un recuento histórico. Lo
que me interesaba era el encuentro brutal, el cruce entre la pequeña
historia y la Historia con hache mayúscula. Mientras la gran Historia se
lleva a cabo, las personas continúan su pequeña vida, continúan
amándose, detestándose, haciendo el amor. En suma, viviendo. Eso es
‘Nadar Desnudas’”, explica.
Pero la novela es también “el resultado de una deuda que tenía con mi
propia historia, y en ese sentido hay infinitos episodios,
sentimientos, observaciones y recuerdos que son parte de mi vida.
Una novela en la que un “triángulo se cierra cuando Diego y Morgana
se enamoran, destruyendo el mundo de Sophie”, y que se centra en la
intimidad de sus personajes, en los que conviven la vulnerabilidad y la
fortaleza.
El intento de enterrar el pasado como forma de escapar de la memoria
es la cuestión central que plantea su novela a través de Sophie, quien,
tras haber vivido los convulsos años 70 en Chile, se instala en París y
niega “toda conexión emocional con ese pasado trágico”.
Un intento que se viene abajo a raíz de otro 11 de septiembre, el de
los atentados de las Torres Gemelas, cuando el pasado la asaltará “de
vuelta con toda su fuerza”.