De ellos, 27% no entiende lo que lee ni puede hacer cálculos básicos. Sólo 10% está en nivel óptimo. En la totalidad de adultos del país, el 80% se ubica en los niveles más básicos de comprensión.
por Cristina Espinoza - 06/09/2013 -
Tienen de dos a cinco años de educación superior y apenas pueden
comprender textos simples y extraer información de ellos o resolver una o
dos operaciones matemáticas a la vez (como sumas o restas). Pero si les
piden analizar información o resolver un cálculo complejo no superan la
prueba.
Ese es el nivel de habilidades que tiene el 65% de los egresados de
institutos, centros de formación técnica y universidades chilenas, de
acuerdo con el Estudio Competencias Básicas de la Población Adulta 2013,
realizado por el Centro de Microdatos de la U. de Chile para la Cámara
Chilena de la Construcción.
Se trata de casi dos tercios de los profesionales chilenos, quienes
están bajo los niveles considerados aptos para desempeñarse en el
trabajo y la vida diaria. Un 27% de ellos ni siquiera supera el nivel
básico de competencias; no entienden lo que leen, mientras otro
porcentaje similar tampoco puede realizar operaciones matemáticas del
nivel de las realizadas por un niño de 10 años. En la vida cotidiana
significa que , por ejemplo, pueden ir al banco y hacer la papeleta para
un cheque. Pero si llevan seis cheques tendrán problemas para llenarla y
hacer el cálculo final.
“No se salva nadie. Esta es una radiografía bastante cruda y muy poco
complaciente de lo que somos como país y como capital humano”, dice el
economista David Bravo, director del Centro de Microdatos.
“Esto es muy serio, nos muestra que la calidad de la educación
superior es baja. Las personas que tienen más educación son las que
tienen mayores responsabilidades. Aquí estamos hablando de personas que
no son operarios, tienen labores de dirección y eso indica que tenemos y
vamos a tener problemas de calidad en nuestras empresas, en general”,
agrega.
De hecho, sólo un 10% se ubica en los mejores niveles. Es decir,
pueden comprender, analizar y realizar textos y cálculos complejos, pero
con que una persona de su nivel educativo no debiera tener problemas.
Las deficiencias se notan, sobre todo, al compararse con estándares
internacionales. Así, los chilenos que hoy están mejor calificados son
iguales a quienes en 1998 eran el promedio en Suecia. Como no existe un
nuevo estudio a nivel global, lo esperable es que los países
desarrollados se hayan mantenido o mejorado sus niveles.
“Siempre nos dicen que estamos a cinco minutos del desarrollo, pero a
esta tasa, nos faltan 150 años para llegar al nivel de alfabetización
funcional de EE.UU., que está disconforme con su nivel de
alfabetización. Mejor ni hablemos de cuántos siglos nos faltan para
llegar a Suecia. Esto es alarmante”, dijo Oscar Landerretche, director
de la Escuela de Economía de la U. de Chile.
Resultados generales
El estudio analizó el dominio de habilidades para textos, documentos
(gráficos) y operaciones matemáticas en más de 3.500 personas entre 15 y
65 años de todo el país. El resultado general dice que el 80% de la
población se ubica en los dos niveles más básicos de comprensión, que
hace que una persona no pueda realizar con eficiencia tareas laborales o
sociales. Algo que no ha cambiado desde la primera medición en 1998.
Un 44,3% es analfabeto funcional en textos, un 42% lo es en documentos y un 51,4% en cálculos.
El rango entre los 15 y 24 años -que aún está estudiando- es el que
presentó mejores resultados en todas las áreas, y entre 25 y 35 años se
vio una mejora significativa en el nivel de alfabetización en prosa. “En
1998, la educación promedio del grupo entre 15 y 65 años era de 10
años, hoy son 11 años y el grupo entre 15 y 29 años tiene en promedio 12
años de escolaridad y no ha cambiado nada”, dijo Andrés Hernando,
director académico de Horizontal Chile. “Chile debe tener una política
educativa seria en el sentido de preocuparnos de que un niño no pase de
cuarto básico si es analfabeto funcional. Debemos hacernos cargo de eso.
Cortémosla con la cobertura, el problema es la calidad”, dijo.