Narayán Vila
Son más de 25 los establecimientos en toma a lo largo del país,
a los que se sumarán nuevos puntos esta semana, una nueva medida de
presión de los secundarios, quienes señalan que no hay respuesta del
Ejecutivo. Desde la ACES, destacan que los petitorios nacen en cada
colegio, pero se relacionan en un elemento común: desmunicipalización.
Alrededor de 25 liceos a lo largo del país continúan en paro o
toma, según indicó la vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes
Secundarios (ACES), Isabel Salgado. La portavoz adelantó que la próxima
semana se intensificarán las movilizaciones y, sobre todo, las
ocupaciones de establecimientos, en el marco de un proceso de
radicalización del movimiento estudiantil.
Uno de los recintos que se sumará es el liceo Carmela Carvajal.
Camila Lagos, alumna de este establecimiento, declaró que la protesta
obedece al denominado “tomazo nacional”, convocatoria realizada por
distintas agrupaciones estudiantiles que invita a los secundarios y
universitarios a ocupar sus recintos desde este lunes 17 hasta el
viernes 21 de junio.
Isabel Salgado, vocera de la ACES, señaló que si bien las “tomas” se
inician por demandas internas, los estudiantes deben unificar sus
exigencias a nivel nacional: “Es un movimiento ascendente, se parte por
demandas internas y luego se sigue en el contexto nacional, son demandas
vinculadas. La poca participación en los colegios, poca
infraestructura, son temas que se relacionan a la desmunicipalización,
entonces están vinculadas”.
Moisés Paredes, vocero de la Coordinadora Nacional de Estudiantes
Secundarios (Cones), evidenció su preocupación por los desalojos que se
han registrado en algunos liceos y los procedimientos empleados por
Fuerzas Especiales de Carabineros de Chile.
A juicio del dirigente estudiantil, “la represión ha sido excesiva”,
razón por la que emplazó al ministro del Interior, Andrés Chadwick, a
dar explicaciones, y señaló que “las Fuerzas Especiales no se mandan
solas y esos actos de violencia deben tener una respuesta de la
autoridad. No puede ser que aquellos estudiantes que se movilicen,
lleguen a sus casas golpeados, incluso algunos inconscientes”.
Paredes acusó al Gobierno de equivocar el camino, ya que, a su
juicio, “se ha preocupado sólo de reprimir y no de atender las demandas
del movimiento estudiantil”.