Narayan Vila
En pleno proceso de recambio se encuentra la
Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), que deberá
definir los nombres de quienes tomen las vocerías que el año pasado
estuvieron a cargo de Eloísa González y Pablo Toro. Este último entregó a
nuestra emisora un diagnóstico de la situación de los colegios y los
desafíos a los que se enfrentan en un año electoral.
Tachada por el Gobierno y gran parte de los partidos políticos
de oposición como uno de los sectores más radicales del movimiento
estudiantil, la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES)
comienza a reestructurarse de cara a este 2013.
Al igual que la CONES, la otra agrupación que reúne a alumnos de
enseñanza básica y media, la ACES está iniciando el proceso de elección
de sus nuevos voceros, aquellos que reemplazarán a Eloísa González y
Pablo Toro.
Este último, se refirió al desalojo del Liceo Industrial Chileno
Alemán de Ñuñoa de este miércoles, afirmando que las protestas
atomizadas e individuales de los distintos establecimientos “se apoyan
de manera irrestricta”.
En este sentido, el dirigente secundario explicó que “por el contexto
que nosotros vemos en la asamblea, procesos de movilizaciones grandes
no se están dando, pero sí evidenciamos muchos problemas, por ejemplo,
el Decreto 524 se ha violado en muchos colegios, con centros de alumnos
designados. En muchos colegios se viven ambientes de represión interna,
especialmente al inicio del periodo escolar. El año pasado cuando
comenzamos con la ACES hubo represión interna para impedir la
organización y de pronto estallan movilizaciones”.
Actualmente, la ACES sesiona todas las semanas, con “una gran
asistencia” según indica Pablo Toro. A estas jornadas asisten colegios
de distinto carácter, como técnicos-profesionales, emblemáticos,
municipales de periferia y particulares.
Luego de establecer las diversas realidades de cada establecimiento y
la recomposición de los Centros de Alumnos, se va a determinar el
recambio de voceros.
Respecto del mecanismo de participación, el estudiante del Instituto
Nacional indicó que “nosotros funcionamos con un modelo asambleístico,
donde las vocerías son revocables, se escogen todos los años, lo que es
muy bueno porque da participación a los compañeros en las asambleas. Sin
embargo, la ACES no funciona sólo con vocerías, también se trabaja con
comisiones. Por ejemplo, la comisión de educación, seguridad, derechos
humanos. La rotación en los cargos es bastante bueno porque nos
alimentan con distintos temas”.
Uno de los elementos sustantivos que caracteriza a la ACES, según
remarca Pablo Toro, es la autonomía de esta organización con los
partidos políticos, que tiene su origen, agrega el saliente vocero, “en
la desconfianza con dirigentes que legislan a espaldas del pueblo y que
utilizan a los movimientos sociales cuando les conviene”.
Este rasgo fundacional de la ACES adquiere más vigencia que nunca,
enfatiza el joven secundario, aludiendo a la supuesta cercanía que han
evidenciado autoridades del Congreso con las demandas del movimiento
estudiantil.
Por esto, el vocero de la ACES detalló que “en la asamblea trabajamos
con el cuidado de que los partidos tradicionales no influyan, incluso
muchas veces han llegado y han entrabado el trabajo, lo que ha sido
complicado. Por eso decidimos que no participen tanto. Tanto el
movimiento estudiantil como el movimiento popular que se moviliza desde
distintos sectores, han planteado esta nueva forma de hacer política,
mientras que desde el PC hasta la derecha han demostrado que no les
interesa esta nueva manera”.
Otros aspectos son las interlocuciones y afinidades políticas de la
Asamblea con otras organizaciones. Desde 2011 se mantienen diferencias
importantes entre la ACES y la Coordinadora Nacional de Estudiantes
Secundarios (CONES).
Sin embargo, y pese a los disensos, “siempre se va a privilegiar la
unidad, que es fundamental”, subrayó el vocero de la ACES, agregando que
“sólo a los bloques de poder les conviene que el movimiento esté
disgregado”.