Humberto Maturana y Ximena Dávila en Educación en el Aire
radio.uchile.cl
El Premio Nacional de Ciencias 1994 y la
cofundadora de la Escuela Matríztica de Santiago conversaron sobre
educación y se refirieron a la centralidad del aprendizaje en la vida
humana. Maturana y Ximena explican de qué se trata su perspectiva en
cuanto biología- cultural.
La propuesta de Humberto Maturana y Ximena Dávila de la Escuela
Matríztica de Santiago siempre ha dado de qué hablar. Su teoría se
practica y estudia en las universidades, incluso para muchos son
referencia en su vida personal.
Ambos investigadores se conocieron hace varios años, pero no fue
hasta fines de la década de los ‘90 cuando se reunieron con el objetivo
de “entender cómo a las personas les importaba lo que les sucedía a las
otras”, explicó Humberto Maturana.
Así fue como fundaron el año 2000 Matríztica –que ahora lleva por nombre Escuela Matríztica de Santiago-. Un Laboratorio Humano donde
se cambiaron las probetas por la conversación. “La invitación es a la
reflexión, a hablar y expresar, por eso es el nombre”, señaló la
cofundadora del centro y orientadora en relaciones humanas y de familia,
Ximena Dávila.
En Matríztica se trabaja con la Biología- cultural, término que
Maturana describió como el origen de lo humano. “Los humanos, sostuvo,
se originan en la unidad de vivir en el lenguaje, es decir lo cultural.
Esto nació de la familia primigenia hace millones de años atrás. Por eso
lo cultural no se puede separar de lo biológico, ni lo biológico de lo
cultural”.
Educación y respeto, términos fundamentales
Al hablar de familia los expertos explicaron que se refieren a un
grupo de personas que viven en el placer de estar juntos. “Una familia
que conversa, reflexiona y que escucha formarán a niños autónomos”, dijo
Ximena.
La orientadora además expuso que “la educación es distinta al
aprendizaje, porque es una constante transformación en la convivencia,
por lo tanto todos los humanos desde que nacemos hasta que morimos nos
estamos educando”.
“Los niños, subrayó Maturana, aprenden el modo de vivir de los
mayores. Se educan y se transforman, consciente o inconscientemente, con
los medios de comunicación, con los adultos que los rodean, etc.”
En esa situación, recalcaron, el tema fundamental sobre la educación
chilena es preguntarse “cómo estamos educando, qué está pasando en el
aula, cuánto ganan los profesores, entre otros cuestionamientos que
“permiten reflexionar sobre qué adulto soy, porque según como yo sea
serán mis hijos”, contó Maturana.
¿Cómo desarrollar esa mirada en un profesor?
“Para nosotros lo fundamental es que los profesores comprendan los
fundamentos biológicos y culturales de las personas, y que amen su
trabajo, ya que así los niños aprenderán del espacio relacional que los
académicos forman”, subrayó la co-fundadora de Matríztica, quien,
además, destacó que “todos los seres humanos somos igualmente
inteligentes, no hay niños tontos, en cuanto la inteligencia es
plasticidad conductual ante un mundo cambiante”.
En ese contexto Humberto Maturana explicó que “todos somos
inteligentes porque estamos en el lenguaje, pero tenemos una historia
particular. Si eso se desdeña, si no se respeta, no se escucha, o no se
contestan las preguntas, no se formará el autoestima, y eso se va
forjando a medida que transcurre el tiempo”.
Actualmente, dijo, los jóvenes se encuentran desvalorizados antes de
salir del colegio porque las instituciones no los respetan. Es por ello
que están demandando educación pública. Lo que solicitan es “una
identidad nacional
que no dependa de la riqueza, ni de las clases sociales. Cuando
decimos que todos los seres humanos son igualmente inteligentes
exponemos que todos podemos y tenemos ganas de aprender, pero cuando te
están evaluando constantemente para ver donde te equivocaste, no donde
lo hiciste bien, generas miedo en el niño o niña y éste ya no querrá
estar ahí, ni siquiera en su país, porque se vive en una constante
competencia.”
“Hay un cambio histórico. Antes, en la época que yo estudié en 1949,
los jóvenes teníamos un compromiso con el país, fuéramos de la tendencia
política que fuera nuestra intención era devolverle a Chile lo que el
país nos entregaba, como la educación”, contó.
“El respeto que demandas los estudiantes implica aceptar la
legitimidad del otro, lo que es distinto a la tolerancia. Ésta última
hace que el ser niegue a escondidas que respeta al otro”. Por ello,
destacó Maturana no hay que centrar la discusión en el lucro. “Nosotros
no estamos de acuerdo con la ganancia que hacen los establecimientos con
la educación, pero acá el tema fundamental es centrarnos en qué tipo de
individuos estamos formando”.
La entrevista fue realizada por Rocío Villalobos, periodista del Senado de la Universidad de Chile y conductora del espacio radial, y Fernando Molina abogado de la misma institución.