Entrevista:
Rodrigo Alarcón L.
En esta conversación, el presidente de la
principal federación estudiantil del país defiende su gestión, admite
las tensiones con la CUT y el Colegio de Profesores, habla de la
relación con la FEUC y cuestiona las alianzas del PC y la Concertación.
“Faltaron cosas, pero me deja tranquilo saber que los que vienen son
mejores que los que nos vamos”, dice.
-¿Cuál es el balance de tu gestión en la FECH? ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades?
Fue un año muy intenso en donde teníamos un tremendo desafío, que era
mantener abierto el conflicto educacional y, como Federación, seguir
siendo actores relevantes a la hora de debatir las políticas públicas.
No solo de educación, sino que de los temas políticos en Chile. Creo que
eso se consiguió, pese a que asumimos en condiciones difíciles, con un
movimiento que venía de movilizaciones muy intensas de más de siete
meses. Logramos mantener el conflicto abierto y eso es mérito no solo de
las dirigencias, sino también de todos los estudiantes.
Además se mejoró mucho en ampliar las espaldas del movimiento
estudiantil, con la incorporación de federaciones de universidades
privadas al Confech. Entre ellas, la Pedro de Valdivia sede Antofagasta,
la Universidad de Las Américas sede Concepción, la Universidad Alberto
Hurtado, la Diego Portales, la Santo Tomás. Eso nos permite una visión
más comprensiva de la crisis de la educación superior en Chile. Además,
se mejoraron muchísimo las relaciones con los estudiantes secundarios,
que el año pasado terminaron muy quebradas. Pese a que mantenemos
diferencias, logramos convocar todas las movilizaciones en conjunto,
redactar un petitorio con los compañeros de la ACES y de la Cones y eso
es producto de un trabajo de hormiga que muchas veces no se ve en el
ámbito público, pero que es valorable.
Hay dos temas que son fundamentales como desafíos para el próximo
año. Uno es la incorporación de compañeros que estudian en centros de
formación técnica e institutos profesionales a la organización
estudiantil. Son parte importante de la matrícula de educación superior,
del proyecto de desarrollo de Chile, y han sido grandes ausentes en el
debate, precisamente porque sus instituciones les impiden la
organización. Otro tema a mejorar es que, si bien seguimos teniendo un
alto respaldo de la ciudadanía en cuanto a nuestras demandas de fondo,
ha habido un desencanto respecto de las formas en que hemos decidido
movilizarnos. Las nuevas dirigencias van a tener el tremendo desafío de
seguir convocando a la ciudadanía, que es la que nos ha entregado su
apoyo.
-Uno de tus planteamientos al llegar a la FECH era la
necesidad de articularse con trabajadores y otros sectores sociales para
ampliar las demandas. ¿Se logró ese objetivo?
Se avanzó en esa dirección, es un trabajo cuyos
frutos se van a notar en el mediano plazo. Uno de los grandes desafíos
que nos pusimos fue colaborar humildemente con la rearticulación del
tejido social y hemos realizado muchas actividades en esa dirección. En
la FECH estamos haciendo una escuela político sindical para
trabajadores, donde están asistiendo dirigentes de diferentes rubros,
que ayuda a potenciar el vínculo entre la organización estudiantil y la
clase trabajadora. También tuvimos reuniones con muchísimos sindicatos:
trabajadores del cobre, pesqueros, textiles, de manufacturas, del retail.
Ahora, efectivamente tuvimos un problema. Teníamos una visión crítica
de la conducción del Colegio de Profesores y de la CUT anterior, en
particular, de Jaime Gajardo y Arturo Martínez. En forma consciente
decidimos, a diferencia de la FECH del año pasado conducida por el PC,
mantener una relativa distancia, sin que sea un quiebre. Sobre todo con
la conducción de Arturo Martínez en la CUT, porque nos parecía que no
representaba los intereses de la clase trabajadora. Creemos que fue una
decisión correcta en su momento, porque veíamos cómo los mismos
trabajadores de base no se sentían representados por esta organización
sindical.
Independiente de las dirigencias, igual realizamos un trabajo
conjunto, presentamos nuestras demandas y fuimos al ministerio en
conjunto.
- En las actuales elecciones de la FECH, los Estudiantes de
Izquierda han cuestionado que al movimiento le faltó conducción y una
dirección clara. Y desde la lista F “Unidad” plantearon que la FECH
perdió protagonismo ante la FEUC. ¿Qué respondes a esas críticas?
Sobre la falta de conducción, es un alegato en el intento de
recuperar la conducción de las distintas federaciones, por parte del PC y
la Concertación. El año pasado les fue muy mal porque precisamente se
criticó mucho el rol que jugaron y la estrategia nacional del PC, que es
una alianza directa con la Concertación, en la que apuestan por un
gobierno cuya candidata seguramente será Michelle Bachelet. Están
apostando a estas críticas para tratar de revertir esa imagen, pero no
nos sentimos tan tocados por eso. Tenemos siempre que hacer autocrítica,
pero la conducción fue bastante clara: apostamos por amplitud de
movimientos sociales, profundizamos las demandas, mejoramos las
relaciones con las regiones y secundarios y se logró la inclusión de las
privadas. También hubo un trabajo más acabado de cara a la Ley de
Presupuesto. Me parece una crítica injusta y propia de la elección.
Sobre lo segundo, con la FEUC no estamos en competencia por quién
sale más en la prensa. Ambas federaciones cumplieron un rol importante y
es cosa de revisar la prensa del año para ver que la FECH tuvo
presencia importante, no solo en los medios, sino en el debate público
nacional. Me siento conforme con lo realizado en esa dirección.
Los estudiantes han hecho una serie de propuestas y el Gobierno ha
presentado diferentes proyectos, pero da la impresión de que van por
carriles distintos sin encontrarse nunca. ¿Qué impresión te deja esa
relación?
No ha habido una buena relación con el Gobierno, que ha mantenido una
postura ideológica muy intransigente. Siguen teniendo muy claro que
estamos en veredas distintas, en el sentido que nosotros apostamos a la
educación como un derecho y ellos la siguen viendo como bien de consumo.
Hace poco hablaba con parlamentarios de derecha sobre el tema de
educación y me decían “ustedes nos ganaron el siglo XIX, pero no vamos a
permitir que nos ganen ahora”. Esto va a ser una pelea de largo plazo,
tenemos que ser muy claros en nuestras convicciones para mantener el
conflicto abierto y finalmente ir fortaleciendo la educación pública,
entendiéndola como un derecho, que es el gran objetivo del movimiento.
El Gobierno fue muy cerrado, tuvo una agenda muy ofensiva, sin embargo,
logramos detener esa agenda tanto en el Parlamento como con la
movilización. De cara a las presidenciales, el conflicto sigue abierto y
el movimiento sigue siendo actor relevante, que va a tener incidencia
política.
-En un año de elecciones como 2013, ¿cuál debería ser el camino a seguir para mantener vivo el movimiento?
Las elecciones de la FECH este año van a estar marcadas por el
siguiente clivaje: quiénes apuestan por construir una alternativa de
izquierda que no permita que nuestras demandas sean cooptadas por una
Concertación que, permanentemente, ha demostrado no estar junto al
movimiento estudiantil; y quiénes han optado por comprar pasajes para
ese Titanic y reoxigenar una Concertación 2.0. En particular, me refiero
a la lista de Estudiantes de Izquierda, quienes van con la
Concertación, seguramente a nivel parlamentario también, y ya están
hablando de un gobierno de nuevo tipo.
También tenemos que entender que más allá de las diferencias, éstas
no pueden obnubilarnos y que las peleas nos coman en la interna, siendo
que tenemos un adversario común. Por lo tanto, tenemos que unirnos en
esa tarea, independiente de las diferencias en el corto plazo.
-Al finalizar tu gestión, ¿quedas conforme?
Ha sido una Federación de mucho trabajo, muy honesta, que cumplió con
el principal objetivo: mantener el conflicto abierto y profundizar las
demandas con una estrategia clara.
Sin duda faltaron cosas y queda mucho por aprender. Uno tiene que ser
humilde, pero lo que me deja tranquilo es saber que los que vienen son
mejores que los que nos vamos. El movimiento va a seguir muy potente,
este año fue de maduración y el próximo habrá una emergencia que le va a
dar mucha fuerza a los estudiantes, a lo largo de todo Chile.