Daniela Ruiz
Cuestionado en múltiples aspectos, pero
fundamentalmente por no cumplir con la promesa de entregar pensiones
dignas, el sistema de AFP está siendo examinado por una comisión del
Senado, donde eventualmente se podrían proponer reformas. Expertos
cuestionan que mientras el modelo entrega altas rentabilidades para sus
dueños, el monto promedio de las jubilaciones no supera el sueldo
mínimo, por lo que llamaron a avanzar hacia un sistema que corrija los
vicios y asegure libertad de afiliación-
El 2 octubre comenzó a sesionar la Comisión de Economía del
Senado para estudiar las ventajas y deficiencias del cuestionado sistema
de Administración de Fondos de Pensiones (AFP), con el objetivo de
aplicar eventuales cambios al sistema previsional instaurado en 1980 en
Chile.
En medio de este debate se han conocido cifras que preocupan, en un
país cuya tasa de envejecimiento va creciendo cada día. Por ejemplo, el
promedio de las pensiones actualmente no supera los 178 mil pesos
–inferior al sueldo mínimo-, mientras que para obtener una jubilación
que mensualmente alcance los 480 mil pesos se necesita ahorrar un total
de cien millones de pesos.
No solo se cuestiona que no se haya logrado cumplir con las
prestaciones prometidas, sino que los ahorros tengan que estar sometidos
a los vaivenes de la economía, el excesivo cobro de comisiones y la
emergencia de un oligopolio dentro de las administradoras, tal como lo
detalló en 2004 el informe del Banco Mundial “Mantener la promesa de la seguridad del ingreso en la vejez en América Latina”,
donde se alertó del fracaso de la reforma previsional que se instaló en
varios países del continente siguiendo el “modelo triunfal” chileno.
Uno de los expertos que puso los números sobre la mesa, fue el
economista del Centro de Estudios Altenativos (CENDA), Gonzalo Cid,
quien explicó que el sistema está mal estructurado, pues -de partida-
propone que el fuerte de las cotizaciones está en los primeros 15 años
de trabajo, período en que los trabajadores reciben un salario más bajo,
porque recién ingresan y se mantienen en el mundo laboral, y al mismo
tiempo, monetariamente se distancia mucho más de el monto de las
remuneraciones que se entregan a la hora de jubilarse.
El especialista critica que “el sistema está mal hecho, porque hemos
tenido un periodo de más de 30 años en los cuales ha habido altas
rentabilidades para las AFP ¿y cuál es la pensión que son capaces de
entregar? Pensiones que no pasan los 170 mil pesos. O sea, tenemos un
modelo privado, que si bien logra entregar altos niveles de lucro a sus
dueños, no es capaz de entregar pensiones dignas a los chilenos”.
A ello se suma el agravante que “es una enorme carga para el Estado,
que subvenciona las pensiones en un 60 por ciento”, a través de sistemas
como la Pensión Básica Solidaria o al Aporte Previsional Solidario.
Las críticas fueron refrendadas por el presidente de la Confederación
de Sindicatos de Trabajadores Bancarios y parte del movimiento No más AFP!,
Luis Mesinas, quien aseguró “las AFP siguen apareciendo como una de las
industrias más rentables de este país, el primer semestre lograron una
rentabilidad superior al 30 por ciento en conjunto, y los Fondos de
Ahorro previsional siguen cayendo brutalmente, pues se continúa con la
especulación financiera a nivel internacional, exponiendo nuestro
recursos y ahorros, y permitiendo que las grandes AFP se estén
vendiendo”.
Es por ello que luego de los estudios realizados por Cenda, Gonzalo
Cid indica que “no puede haber un monopolio en sistema de las AFP, donde
todos los chilenos por ley estamos obligados a entregarles
aproximadamente un 11, 5 por ciento de nuestro sueldo para que ellos
lucren, por y debería haber libertad provisional”.
Por lo mismo, el economista propone una reforma que se encamine a que
el sistema público se convirtiera en el administrador principal de los
ahorros, “que las cotizaciones vayan, por ejemplo, al actual Instituto
de Previsión Social y si las AFP quieren seguir funcionando como un
sistema subsidiario paralelo, que lo hagan, igual que las compañías
aseguradoras”, señaló Cid haciendo un paralelo con el sistema de salud,
donde conviven las Isapres y Fonasa.
Aunque tanto Cid como Mesinas valoraron la instauración de este
debate, también manifestaron sus suspicacias sobre lo que pueda lograr
esta comisión especial, por un parte, pues ya se han establecido
modificaciones que solo han tendido a mantener el mismo estado del
sistema, y porque la falta de expresión ciudadana en la instancia podría
reducir el diálogo y, por ende, el establecimiento de una reforma que
vaya en la dirección correcta.