8 de Mayo de 2012
Rol del PC será clave en la definición
En agosto, los afiliados a la
Central Unitaria de Trabajadores decidirán si su actual presidente sigue
al frente de la entidad. Mientras algunos sindicatos ya han optado por
no participar —y otros evalúan incluso dejar la multisindical— hay un
grupo que dará la pelea desde dentro, con una lista potente y
transversal. La figura de Cristián Cuevas es la que tiene más peso,
aunque también hay rostros nuevos que quieren alejar a la central del
“oficialismo”.
Media cuadra podría significar nada. Sin embargo, el pasado 1 de mayo, media cuadra fue un abismo.
A esa distancia estaba el escenario del primer manifestante en una
nueva conmemoración del Día del Trabajador. “Para muchos dirigentes que
aún no se convencían de la situación que ha creado Martínez al interior
de la CUT, este fue un claro ejemplo. O sea, Martínez ¡tiene que
alejarse de los trabajadores y es quien los representa!”, comentó uno de
los asistentes al evento.
La tensión al interior de la Central Unitaria de Trabajadores no es
nueva y ahora, de cara a las elecciones que se llevarán a cabo en agosto
de este año, han emergido nuevamente con más fuerza los conflictos que
alejan al presidente de la CUT, Arturo Martínez, de quienes incluso le
han prestado apoyo político en años anteriores.
La clave para los detractores es una sola: recuperar el sentido de la
CUT y la enorme significancia que tiene desde sus inicios (1988),
cuando continuó el trabajo de Clotario Blest, fundador de la Central
Única de Trabajadores; un bastión de la lucha sindical que disolvió la
dictadura.
Por esto último, y porque nadie pretende siquiera pensar en la
alternativa de levantar un referente paralelo, es que la batalla por el
sillón de la CUT se proyecta más dura que en años anteriores.
“Si por casualidad llegara a ganar Arturo Martínez, significa la
muerte de la CUT”, señala enfático José Ortiz, coordinador de la
Federación Sindical Mundial (FSM), quien confirma que existe una unión
de fuerzas que se levantarán en contra del actual presidente. “Vamos a
trabajar en una lista alternativa, lo más amplia posible, que permita
disputar la conducción de la central a quienes hoy día la dirigen”,
asegura. Para ellos, existe una conversación y coordinación constante
entre diferentes sindicatos y confederaciones que permitan construir esa
mayoría. “Queremos que el movimiento sindical vuelva a ser el actor que
históricamente fue en Chile para buscar las transformaciones y los
cambios que hacen falta”, asegura Ortiz.
El hastío
De la gestión de Martínez hay hitos que aburrieron a sus detractores.
Algunos piensan que la CUT no estuvo de forma inmediata con los
estudiantes, tampoco hubo una reacción a tiempo y a nivel de las
circunstancias cuando los trabajadores salieron a la calle en Aysén o
Calama.
Pero hay quienes se aburrieron también de la falta de transparencia que habría al interior del organismo.
Carlos Cano, historiador y director ejecutivo del Centro de Estudios del Trabajo (Cetra), también tiene un diagnóstico amargo: “La CUT tiene graves problemas de representación, desnudados recién por la ENCLA (encuesta laboral), en que se establece que sólo 2.667 sindicatos están afiliados a esa Central y que 8.821 no se reconocen en ninguna central. La baja sindicalización y la escasa representación de la CUT debe explicarse por las leyes antisindicales, las prácticas antisindicales patronales, pero mucho más a mí juicio por las acciones y omisiones de las cúpulas sindicales”, asegura.
Entre el 11 y 13 de abril pasado, en Quinamávida, Séptima Región, la
Federación Nacional de Profesionales Universitarios de los Servicios de
Salud (Fenpruss) tomaron una importante resolución: no votar en las
próximas elecciones para dirigir la continuidad o el reemplazante de
Martínez. Esta organización, junto a 6 miembros más, es la que en
octubre del año pasado hizo llegar una carta a la actual administración
pidiendo dos cosas: que se transparentara el padrón electoral y también
la situación de la tesorería en la CUT. No hubo respuesta. “Nuestra
gente no está de acuerdo con la conducción de Martínez”, asegura Marina
Guevara, presidenta de la Fenpruss, quien también cuenta que los
profesionales realizarán una nueva asamblea; esta vez para decidir si
dejan o no la Central.
No son los únicos. En uno de los sindicatos más importantes, el de la
Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), que lidera Cristián
Cuevas, también algunos de sus afiliados manifestaron la necesidad de
dejar la CUT, una opción que no prosperó.
Tampoco votarán en las próximas elecciones los afiliados a la
Confederación Unitaria de Trabajadores del Transporte (Conutt). La
queja, que expresa el presidente de este organismo en contra de la
dirigencia de la CUT, se basa en que la “administración Martínez”
determinó que hay sindicatos que son valorados de forma distinta.
Ricardo Maldonado, presidente de la Conutt, lo resume así: “Para quienes
no hemos pagado la cuota sindical, aplican un valor de 7 mil pesos por
socio y para las organizaciones amigas de ellos, están aplicando lo que
se ha aplicado siempre, que es cerca de $480. Eso hace que ciertas
organizaciones no participemos, así que nosotros optamos por no votar.
No están dadas las garantías democráticas de transparencia y de
igualdad”.
Con todo, Maldonado cree que tras el rechazo que ha tenido la CUT con
la organización que representa, también hay una historia antigua: el
año 2008, 23 dirigentes de la Conutt demandaron a Arturo Martínez ante
los tribunales electorales, por fraude. “Desde entonces tomaron una
actitud sectaria”, asegura el dirigente de los transportistas.
Quienes tampoco han tomado una determinación respecto a si votar o no
en las próximas elecciones, es la Confederación Nacional de
Funcionarios de Salud Municipalizada (Confusam). Su presidenta, Carolina
Espinoza, declara que su organización no lo ha resuelto abiertamente,
aunque tiene críticas personales al proceso: “Hay gente que se quiere
salir de la CUT, pero hay otra que piensa que la CUT somos todos y
debemos generar los cambios desde dentro. En términos personales creo
que hoy no hay ninguna chance. Yo creo que las elecciones ya están
definidas. Está tan viciado el proceso que no hay escapatoria por
ahora”.
Los autoconvocados
Carlos Cano, historiador y director ejecutivo del Centro de Estudios
del Trabajo (Cetra), también tiene un diagnóstico amargo: “La CUT tiene
graves problemas de representación, desnudados recién por la ENCLA
(encuesta laboral), en que se establece que sólo 2.667 sindicatos están
afiliados a esa Central y que 8.821 no se reconocen en ninguna central.
La baja sindicalización y la escasa representación de la CUT debe
explicarse por las leyes antisindicales, las prácticas antisindicales
patronales, pero mucho más a mí juicio por las acciones y omisiones de
las cúpulas sindicales”, asegura.
Es por esto que nuevos rostros han salido al camino.
Carolina Espinoza y la Confusam forman parte del grupo de los
“autoconvocados”, un nombre con el que se autodenominaron los sindicatos
que están disconformes con la presencia de Martínez y que se han
reunido casi naturalmente debido a la ausencia de la CUT en algunas
situaciones consideradas como emblemáticas, como lo sucedido en Aysén.
Pese a que la lista alternativa aún no ha avanzado en definir los
nombres de los dirigentes que compitan de forma paralela a Martínez
(fuerzas como la DC o el Partido Radical seguramente también lo harán),
hay varios rostros nuevos que destacan en su trabajo sindical. Entre
ellos están Cristián Cuevas, la misma Carolina Espinoza y Horacio
Fuentes de la Confederación Nacional de Trabajadores Metalúrgicos
(Constramet). Ellos, además de una serie de sindicatos que han tomado
fuerza, como el que reúne a los trabajadores de algunos supermercados.
“Los nuevos dirigentes son más parecidos a lo que uno puede ver en el
movimiento estudiantil. Más transversales y más descreídos también de
los partidos políticos, aunque ellos mismos militen en alguno”, señala
una fuente del mundo sindical.
Las conversaciones siguen sucesivamente para determinar qué hacer con
la CUT, conservando la institucionalidad de ésta, pero haciendo un
nuevo camino.
“Los nuevos dirigentes incluso han levantado proyectos sobre el tipo
de sindicalismo que quieren, probidad y ética sindical”, cuenta un
dirigente cercano al grupo de recambio.
El empujón del PC
La sensación de querer dejar la CUT o al menos no votar en las
próximas elecciones es un sentimiento extendido, que sin embargo, tuvo
un pequeño giro en abril. A comienzos de mes, en la Reunión Sindical del
PC, el Partido Comunista acordó disputar la conducción de la CUT; un
hecho que semanas después se confirmó en la Conferencia Nacional. Esto
dio un poco más de esperanzas a quienes soñaban con competir con
Martínez.
Las razones al interior del Partido Comunista para no apoyar a
Martínez están claras y se concentran en la necesidad de darle un giro a
la Central Unitaria de Trabajadores, porque en la tienda creen que el
actual presidente está más por generar consensos con el Gobierno y los
empresarios. “La CUT tiene que asumir un rol de movilización y
confrontación a nivel sindical y social”, aseguran fuentes del partido.
“Tampoco apoyamos el acuerdo CUT-CPC (Confederación de la Producción y
el Comercio)”, señala otro de los detractores de la administración
Martínez. En este acuerdo, ambas directivas firmaron un “compromiso
conjunto en avanzar en la solución de las problemáticas del mundo del
trabajo”. Sin embargo, no es un acuerdo que dejara feliz al PC.
A esto se suman detalles que también pesan en el debate; como el
viaje que realizó a Australia y Nueva Zelanda la ministra del Trabajo,
Evelyn Matthei, en abril. El objetivo del periplo que duró 12 días era
ver nuevos sistemas de capacitación. En ese viaje, también estuvo Víctor
Ulloa, encargado de capacitación de la CUT y hombre de la trenza de
Arturo Martínez. Aunque Ulloa pagó su pasaje —según confirman a El Mostrador en el Ministerio del Trabajo—, dio pie a una nueva crítica de quienes quieren que la CUT cumpla otro rol.
Para el PC tampoco fue una decisión fácil: una de las personas más
cercanas a Martínez, Guillermo Salinas —subsecretario general de la
CUT—, es hombre de sus filas; y también ha visto decaer su popularidad
en el mundo sindical. “En prelación del PC —propuesta que da la
dirección del partido para que los militantes elijan comité central y
comisión política— Salinas estaba inicialmente en el número 12 y terminó
cerca del 80, que es el número tope. Claramente ahí hay una reprobación
a su gestión en la CUT”, comenta un dirigente sindical del partido.
A pesar de la fuerza con que quiere irrumpir la principal lista
alternativa a Martínez y de la fuerte reprobación que existe en el mundo
sindical, Carlos Cano proyecta una elección sin muchos cambios a lo ya conocido.
“El futuro será triste y es probable que marque el inicio de un proceso
de transición post Martínez. El martinismo ganará las elecciones sin
padrones electorales transparentes, con grandes organizaciones ausentes
de las elecciones y con el convencimiento cada vez más mayoritario de
actores sindicales y políticos de que los trabajadores se merecen un
cambio en su principal organización. Cambio en la dirección, pero
también en sus modos y medios de hacer gestión sindical”.
Es por todo esto, que quienes buscan darle fuerza a la CUT esperan que Martínez dé un paso al costado.
Sin embargo, el actual líder de la Central también ha sido
categórico; y después de la última marcha de los trabajadores, develó su
camino al Diario Financiero, que escribió en un párrafo: “Ante la
posibilidad de su reelección a la presidencia de la CUT, señaló que su
opción se encuentra intacta y que aquellos que quieren su salida ‘deben
juntar los votos’ para ganarle”.