Escritor Pablo Simonetti responde a obispo Opus Dei que dijo que la homosexualidad es una ideología: “Es un integrista. Ve a los homosexuales como peligrosos, oscuros, a lo cual hay que tenerle miedo”
Por Pilar González
El obispo de San Bernardo Juan González, pertenece a la prelatura Opus Dei, y fue un reconocido admirador y colaborador de Pinochet, incluso siendo asesor en La Moneda en plena dictadura. Además, es conocido por una tendencia obsesiva de reducir la fe cristiana solo a cuestiones de moral sexual. En una carta dijo que la homosexualidad es una ideología
El obispo de San Bernardo Juan González, pertenece a la prelatura Opus Dei, y fue un reconocido admirador y colaborador de Pinochet, incluso siendo asesor en La Moneda en plena dictadura. Además, es conocido por una tendencia obsesiva de reducir la fe cristiana solo a cuestiones de moral sexual. En una carta dijo que la homosexualidad es una ideología
Este
jueves santo, los lectores de El Mercurio se encontraron con una carta
del obispo de San Bernardo, Juan González Errázuriz, en la que defiende a
"mi hermano obispo de Santiago, Ricardo Ezzati", a propósito de los
ataques de organizaciones de homosexuales han lanzado contra la Iglesia
Católica por el trato diverso recibido por el fallecido joven Daniel
Zamudio y el sacerdote Fernando Karadima, condenado por el Vaticano ante
abusos sexuales contra menores.
En la misiva, González enumera todas las acciones que ha emprendido
la curia para repudiar el crimen del joven homosexual en manos de uno
grupo al parece de neonazis.
En la parte final de su carta señala que "pido a los que defienden la ideología homosexual respeto y tolerancia por quienes no pensamos como ellos. Pido saber medir sus palabras de condena aprovechando hechos desgraciados y que todos rechazamos. Pido honestidad en sus palabras y declaraciones."
Pablo Simonetti: el obispo defiende una visión integrista
Frente a este nuevo concepto de "ideología homosexual", Cambio21
conversó con el director de la Fundación Iguales, el escritor Pablo
Simonetti, quien señaló que "hablar de ideología homosexual es demostrar
una vez más que el sacerdote está hablando desde un trasfondo de
obviedad que es que la homosexualidad es algo diferente, algo peligroso,
oscuro, a lo cual hay que tenerle miedo. La ideología que está detrás
de los movimientos de la diversidad, es el pluralismo, ese que dice
todos queremos vivir en una sociedad plural, diversa".
"Lo que el obispo defiende es una visión integrista de la sociedad y eso significa que es tener una sola manera de llevar una vida buena adelante. Si hay una ideología aquí es la del integrismo del obispo de San Bernardo, es decir, él defiende que hay una sola manera de vivir en armonía con uno mismo y con su espíritu y con Dios".
Simonetti sostiene además que "nosotros, y no solo somos los
homosexuales, sino también los judíos, mapuches, discapacitados,
inmigrantes, extranjeros, los de raza distinta a la blanca, somos los
que defendemos que cada uno puede llevar su vida adelante de acuerdo a
sus propias finalidades y a su propia manera de ver el mundo y que la
dignidad del individuo debe ser respetada y es esencial para la
convivencia social.
"Cuanto tú miras la sociedad de manera integrista, lo que estás
haciendo es descalificar la dignidad humana de los demás, a aquellos que
no están de acuerdo con tu visión de mundo. Lo que nosotros sostenemos
es que todas las visiones tienen que ser capaces de convivir y de
establecer un diálogo fructífero y enriquecedor para la sociedad",
argumenta el escritor.
"Nosotros, la supuesta "ideología homosexual", aceptamos de manera abierta, franca y cariñosa a la religión y en este caso a la católica. Nos parece que las personas que son de esa religión merecen la misma dignidad y espacio social que el que nosotros demandamos para la diversidad sexual. En ese sentido hay una diferencia que el obispo parece no notarla y es que el que está tratando de imponer una forma de vida es él y es una ideología que está detrás de lo que él dice y no nosotros. Nosotros queremos que pueda existir el catolicismo, el judaísmo, los homosexuales. La religión en sí misma está para respetar la dignidad de las personas. Jesucristo fue el mayor defensor de los derechos humanos que ha existido, entonces es tan extraño escuchar a una persona que establece una diferenciación tan hostil como la que realiza el obispo González", concluyó Simonettiel escritor.
La carrera "militar" del obispo González
Frente a declaraciones como las realizadas por el obispo González, bien vale la pena preguntarse quién es el sucesor del obispo de San Bernardo, Orozimbo Fuenzalida.
Es ex capitán de Carabineros, sacerdote numerario del Opus Dei y
conocido por su admiración al general Pinochet, desde su época de
universidad, donde se tituló de abogado en la Universidad Católica.
Reconocido por tener una tendencia obsesiva de reducir la fe
cristiana solo a cuestiones de moral sexual, es un ejemplo de cómo los
sacerdotes de José María Escrivá de Balaguer siguen ampliando su
presencia y poder en la Iglesia Católica chilena.
Experto en Derecho Canónico es afín al mundo militar. Y, desde luego,
un apasionado de los asuntos valóricos (moral sexual) y familiares (no a
la comunión de los divorciados) en los que defiende sus puntos de vista
con la convicción de un cruzado, tal como lo hacía Escrivá de Balaguer.
Juan Ignacio González Errázuriz, además estuvo en "comisión de
servicio" en La Moneda los últimos años de la dictadura. Participó en la
oficina que dirigía Andrés Rillón, que era el nexo entre la Iglesia de
la época que dirigía el cardenal Silva Henríquez y los militares.
También asesoró en el ministerio Secretaría General de la Presidencia
(Segpres), al entonces ministro el general (R) Jorge Ballerino. En esa
época, el actual obispo de San Bernardo también fue miembro del
directorio de la empresa La Nación.
Producto de este "prontuario", resulta lógico que a este obispo,
nunca se la escuchado hablar de los detenidos desaparecidos, de
exiliados, ni de las miles de violaciones a los derechos humanos
ocurridas en el gobierno, donde el mismo participó en forma tan
entusiasta.