Calculadora en mano, “La Segunda” hizo el
ejercicio de sumar las alzas que ha mostrado el sistema desde 2006,
cuando las aseguradoras comenzaron a informar públicamente sus
reajustes. ¿La que más ha subido sus tarifas? Cruz Blanca. ¿La que
menos? Masvida.
por:
Oriana Fernández G.
jueves, 05 de abril de 2012
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Fueron pensadas para facilitar el acceso a la salud... pero para muchos significan un tremendo dolor de cabeza.
Una vez más —y nuevamente a raíz de alzas en sus planes— las
isapres hicieron noticia esta semana: su reajuste de precios entre junio
2012 y julio 2013 llegará a 2,4%... ¿Cómo explicaron ellos esa cifra?
Aduciendo que ellas “han sido víctimas de una mala legislación”.
Son los mayores gastos en salud, el crecimiento de las licencias
médicas y la frecuencia de uso de las consultas médicas, entre otros
puntos, los factores que llevaron a que el sistema haya mostrado una
tendencia al alza de sus tarifas en los últimos seis años, lo que
repercute en el presupuesto familiar de 2,8 millones de beneficiarios.
“La Segunda” quiso conocer cuál ha sido el aumento real de precios
que han tenido los chilenos de las principales aseguradoras del país
(aquellas que poseen más de 100 mil cotizantes). Según cifras
proporcionadas por la Superintendencia de Salud, desde 2006, cuando las
aseguradoras comenzaron a informar públicamente sus reajustes, al
presente año, es la isapre Cruz Blanca —que hasta el 2008 era controlada
por la empresa ING, tras lo que recibió el nuevo nombre— la que ha
experimentado el mayor aumento promedio acumulado, con un 38,8% de
variación acumulada. Le sigue Colmena, con un 35,3%; Banmédica, con un
alza de 26,7% y Vida Tres, con un crecimiento de 26,6% en ese período
(ver gráficos).
En la otra vereda, en tanto, está la isapre Masvida, que mostró un reajuste de sólo 5,5% en igual periodo.
La evolución de las alzasEn cuanto a las
aseguradoras “cerradas” (que trabajan con una empresa puntual, con una
cantidad más pequeña de afiliados), algunas han tenido alzas mayores.
Tal es el caso de la isapre Fusat, que tuvo una variación promedio
acumulada de 135% en todo el periodo. Consultadas al respecto, ninguna
de las aseguradoras quiso referirse al tema.
Manuel Inostroza, investigador del Instituto Salud y Futuro de la
U. Andrés Bello, pone como ilustrador ejemplo a una familia que tiene un
ingreso mensual de $500 mil. Si en 2006 pagaba $35.000... hoy podría
estar cancelando $48.580, es decir, $13.580 más que hace siete años.
Pero, ¿por qué las aseguradoras han tenido este comportamiento a lo largo del tiempo?
Pero, ¿por qué las aseguradoras han tenido este comportamiento a lo largo del tiempo?
Inostroza explica que se puede determinar que ha habido tres
periodos con tendencias distintas. Dice que entre 2000 y 2005 (periodo
previo a que se hiciera la reforma a la salud que creó el Plan Auge)
hubo un reajuste promedio mucho mayor que el de hoy (de 8,4% promedio)
“lo que se debía a la poca transparencia que había (...) Fue una forma
de preparación ante la incertidumbre que supuestamente venía con la
reforma a la salud”. Luego, añade, se pudo apreciar que cuando la ley
obligó a estas compañías a informar públicamente los cambios en sus
tarifas, las empresas subieron en forma moderada los precios. Pero,
recuerda Inostroza, “como las isapres no están acostumbradas a controlar
sus costos, al tercer año hubo nuevamente un aumento del 8%, lo que fue
muy criticado”.
En 2011, y “con una nuevo proyecto de ley se isapres en ciernes,
también las aseguradoras tuvieron un reajuste alto”, asegura el experto.
Para el investigador del Instituto Libertad y Desarrollo, Rodrigo
Troncoso, los planes de salud se han encarecido en el tiempo porque “hay
más tecnologías disponibles, más prestaciones y una mayor cantidad de
personas dentro de las aseguradoras”.
Meta: ¿Ganar millones?
Ese análisis es refutado por Inostroza, quien señala que si bien han crecido los gastos en salud “también hay más oferta de clínicas y de camas en el país (...) Quizás hay una demanda de salud que ha sido inducida, porque se piden cada vez más exámenes y prestaciones que no necesariamente se requieren”.
Ese análisis es refutado por Inostroza, quien señala que si bien han crecido los gastos en salud “también hay más oferta de clínicas y de camas en el país (...) Quizás hay una demanda de salud que ha sido inducida, porque se piden cada vez más exámenes y prestaciones que no necesariamente se requieren”.
Sea como sea, hay aseguradoras que han mantenido sus precios en el
tiempo. Claudio Santander, presidente de Masvida, plantea que la firma
ha congelado sus tarifas durante varios años: “Gestionamos bien las
redes de prestadores de salud para ser eficientes en cuanto a costos”.
Añade que esto ha traído dividendos de otro tipo, como la llegada en
este periodo de 99 mil nuevos cotizantes “que valoran una compañía que
tiene planes que no disparan sus precios en el tiempo”.
Según estudios de la Asociación de Isapres los reajustes tienen
justificación e incluso son menores a los de otros sectores de la
economía.
Santander añade que también hay compañías que deciden tener altas ganancias: “Los usuarios tienen que estar informados si su isapre tiene como meta ganar miles de millones de pesos... o no”.
Santander añade que también hay compañías que deciden tener altas ganancias: “Los usuarios tienen que estar informados si su isapre tiene como meta ganar miles de millones de pesos... o no”.
Una buena noticia...¿Estas alzas provocan que
los usuarios migren del sistema? El superintendente de Salud, Luis
Romero, explica que “efectivamente, hay usuarios que se han ido del
sistema, pero también hay otros que se han incorporado, de hecho, de
acuerdo a las estadísticas que nosotros tenemos vemos que, a pesar de
los reajustes de precios, el sistema ha tenido un continuo crecimiento”.
Agrega que también se observa que “cuando las isapres aumentan mucho
sus precios reciben una cantidad menor de nuevos cotizantes”.
No sólo hay malas noticias, en todo caso. Con la entrada en
vigencia de la reforma a la salud, el sector privado ha ampliado su
bonificación en prestaciones y hospitalizaciones para los usuarios. Así,
si antes de 2005 la bonificación a los pacientes era del 64% del costo
total de las intervenciones, a partir del 2010 la cobertura creció a un
67,4%.