16 de Abril de 2012
Piñera anuncia hoy congelamiento de tarifas del Transantiago con cargo al Fisco
No hay dos opiniones en el
Gobierno y el oficialismo para reconocer que el alza del costo de la
vida en aspectos básicos —alimentos, transporte y combustible— es un
peligro para la actual administración, que tiene un magro 29% de apoyo
en las encuestas. Y reconocen que la insistencia de Palacio en poner
énfasis en el discurso de los exitosos índices económicos obtenidos
estos dos años en crecimiento y pleno empleo, lo único que logra es
chocar de frente con la realidad ciudadana que percibe a diario un alza
constante en diversos bienes de consumo de primera necesidad, mientras
que los sueldos siguen igual.
A la medianoche aterrizó el
Presidente Sebastián Piñera y su comitiva tras participar en la Cumbre
de Las Américas que se realizó en Cartagena de Indias. En su escritorio
lo espera para su firma el proyecto de subsidio del Transantiago, que
busca congelar el precio del sistema de transporte público por este año y
el próximo. La iniciativa es considerada una prioridad para La Moneda,
aunque en sectores del oficialismo prendió las alarmas por la señal que
lleva implícita de trasfondo: la tentación de ceder, en pleno año de
elecciones, a una política de bonos y subsidios ajenos a la cultura de
la derecha, con el objetivo de intentar contrarrestar los efectos
negativos de la inflación.
Mientras el Presidente Piñera estuvo en Colombia —del miércoles al
domingo, días en los que incluyó una agenda privada de recreación en
dicho país— en Santiago se afinaron los detalles del proyecto. Ya para
el jueves el texto estaba ajustado en todos sus detalles y fue parte del
análisis del comité político que ese día realizaron en la tarde los
ministros de Interior, Rodrigo Hinzpeter, de la Segpres, Cristián
Larroulet, de la Segegob, Andrés Chadwick y de Hacienda, Felipe Larraín.
Se tuvo especial cuidado en no adelantar —en ausencia del Mandatario—
los aspectos centrales de la medida, ya que será el propio Piñera quien
encabece esta mañana una ceremonia anunciando el subsidio que apunta a
aliviar a la clase media y sectores vulnerables. En todo caso, sí se
sabe que el proyecto implica un subsidio de $370 mil millones para
congelar el valor del pasaje del Transantiago hasta finales del 2013.
No hay dos opiniones en el Gobierno y el oficialismo para reconocer
que el alza del costo de la vida en aspectos básicos —alimentos,
transporte y combustible— es un peligro para la actual administración,
que tiene un magro 29% de apoyo en las encuestas. Y reconocen que la
insistencia de La Moneda en poner énfasis en el discurso de los exitosos
índices económicos obtenidos estos dos años en crecimiento y pleno
empleo, lo único que logra es chocar de frente con la realidad ciudadana
que percibe a diario un alza constante en diversos bienes de consumo de
primera necesidad, mientras que los sueldos siguen igual.
Si a eso se suma —reconocen en el oficialismo— un Mandatario que
efectivamente tiene problemas para “comunicar y empatizar” con la gente,
medidas para contrarrestar este zapato chino en que se siente la
Alianza toman mayor relevancia.
En el caso puntual del Transantiago, el congelamiento del precio del
pasaje es el mejor camino posible, porque todo apuntaba a un alza
inevitable y constante, una fórmula —recalcan en todo el oficialismo—
100% impopular y nada recomendable para enfrentar la temporada de
elecciones que se aproxima con los comicios municipales de octubre y las
parlamentarias y presidenciales del próximo año.
En privado en la derecha no dudan en catalogar el proyecto de
subsidio del Transantiago como “demagógico” y “populista”, pero también
precisan que el escenario actual es complejo, sobre todo por la baja
aprobación del Gobierno, y considerando que no hay otras alternativas
viables para contrarrestar el problema, finalmente terminarán por ceder
ante la medida, por mucho que vaya contra la ortodoxia del sector. La
propuesta tampoco es del agrado de los parlamentarios de regiones que
ven con mala cara iniciativas de esta índole. El Ejecutivo espera
aplacar las críticas en la derecha, contemplando en el proyecto
“recursos espejos” para regiones y así lograr el apoyo que necesita en
el Congreso.
La fiebre
En La Moneda reconocen que el impacto y efectos de la actual
inflación lo están analizando desde mediados del año pasado y que a
estas alturas, efectivamente es una de las principales piedras en el
zapato que tiene la administración piñerista. Desde hace unos dos meses,
puntualmente, se ha venido instalando en el Gobierno el convencimiento
que es necesario ceder terreno a los otrora criticados bonos, porque han
comprobado que en general la ciudadanía los recibe positivamente y los
ven como una solución concreta.
Por lo mismo, no es casual que el martes pasado en la noche —antes de
viajar a Colombia— el Presidente Piñera en la reunión que celebró en su
casa con diversos dirigentes de su partido (RN), se comprometiera a dar
bonos focalizados este año, como será el caso de los colectiveros.
Desde la Alianza precisan que con todo este cuadro no se puede negar
que La Moneda está empezando a sucumbir a la “fiebre” del bono y el
subsidio, mientras que añaden que esperan que ésta no se transforme en
una forma permanente de gobernar.
En privado en la derecha no dudan en catalogar el proyecto de subsidio del Transantiago como “demagógico” y “populista”, pero también precisan que el escenario actual es complejo, sobre todo por la baja aprobación del gobierno, y considerando que no hay otras alternativas viables para contrarrestar el problema, finalmente terminarán por ceder ante la medida, por mucho que vaya contra la ortodoxia del sector.
Al respecto, el académico de la Universidad del Desarrollo, Eugenio
Guzmán, recalca que “el problema de fondo y real que tiene el Gobierno
hoy es la inflación y ante eso, claro que la idea del subsidio (al
Transantiago) es populista”. Añade que no se puede dejar de lado del
análisis que zanjado este proyecto, se pondrá sobre la mesa la reforma
tributaria, ítem donde al igual que en el subsidio, no hay consenso con
la UDI.
El diputado gremialista, Ernesto Silva, señaló que prefiere esperar a
conocer los contenidos del proyecto antes de opinar, pero recuerda que
“los bonos tienen cosas malas, como el asistencialismo y que no sean
focalizado, razones por las que la UDI ha sido siempre crítica de
éstos”. Se abre a considerarlos, sólo porque —agrega— tienen el efecto
positivo de ser una transferencia de recursos directa a las personas,
por lo que reconoce que “este es un debate donde no se puede tener una
miraba blanco o negro”.
No son pocos los que creen que dado el rechazo que genera en la UDI
la reforma tributaria y la mala cara con que miran el subsidio del
Transantiago, finalmente La Moneda logre la aprobación del congelamiento
del pasaje a cambio de concesiones relevantes en materia de impuestos.
Silva da algunas señales del ánimo en la UDI al respecto: “La inflación
es y debe ser la prioridad, tanto que debe estar antes que las reformas
tributarias, políticas y electorales”.
Ello, porque —advierte Silva— los efectos de la inflación en la
pobreza son brutales y de paso también perjudica la inversión. Y aunque a
nadie le gusta reconocerlo “tienen un efecto político potente y ad
portas de enfrentar años electorales, se transforman en un jugador
relevante”.
Para el analista UDD, Gonzalo Müller, a lo que el Gobierno debe
apuntar en estos instantes es a “una agenda microeconómica para atacar
inflación, que efectivamente es un enemigo importante, porque tiene una
gran influencia en la sensación de bienestar de las personas. Es lo que
hizo Michelle Bachelet el 2008”.
Müller advierte que esta agenda microeconómica no debería “golpear”
doctrinariamente a la derecha, pero ello —agrega— será inevitable con la
reforma tributaria en ciernes, “en la que no hay una convicción real en
la Alianza, en ese punto si hay y habrá una pelea doctrinaria. Este
Gobierno ha contado con la mayor cantidad de recursos fiscales en años,
ha tenido 1.800 millones de dólares extras y con una cifra así, es
lógico pensar que hay otras formas de obtener recursos”.
Esta agenda será parte del debate de la reunión del consejo de
gabinete que hoy encabezará Piñera, el segundo del año luego de la cita
en Cerro Castillo en enero y que busca afinar las estrategias para el
segundo tiempo de su mandato. Es que hay preocupación en Palacio, porque
las definiciones tomadas inicialmente para esta última parte de la
recta del Gobierno, no han dado los frutos esperados.