Hay una creciente indignación
pública en Estados Unidos debido a la muerte el mes pasado en Florida de
un adolescente negro baleado por un voluntario que participaba en una
patrulla de vigilancia de su vecindario y quien no fue arrestado después
del incidente.
El caso ha generado protestas estudiantiles y
una petición en línea exigiendo el arresto del voluntario ya acumuló más
de 400.000 firmas.
El énfasis de las protestas es una ley del
estado de Florida que impide las acciones penales contra un individuo
que haya empleado la fuerza, incluso la fuerza letal, en defensa propia
contra una amenaza percibida de daño corporal grave.
Medidas similares están vigentes en varios otros
estados del país. Los activistas por el control del uso de armas
describen la norma como una ley de "dispara primero".