FAO destaca la desmedida alza en los precios de los alimentos en Chile
El pasado 29 de febrero, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó su Informe Mensual de Precios de los Alimentos en América Latina y el Caribe. De acuerdo al análisis regional, Chile aparece como uno de los países más caros en términos alimenticios.
Los datos de la FAO son elocuentes. Mientras la inflación general en
Chile se mantiene en el rango de un 4,2%, la inflación de los productos
alimenticios más que la duplica, alcanzando un valor de 8,9% ¿Qué quiere
decir esto? Que mientras el costo general de la vida sube en promedio
4%, el precio de los alimentos se incrementa a un ritmo mucho más alto.
Lo anterior afecta directamente a las familias de menos recursos,
quienes destinan la mayor parte de sus ingresos al ítem alimentación.
Con los datos de la FAO, la Fundación SOL,
especializada en el estudio del mercado del trabajo en Chile, realizó
un gráfico donde demuestra que nuestro país es el único de América
Latina donde el precio de los alimentos más que duplica el costo de vida
en general (vea el gráfico). Eso, mientras las remuneraciones en Chile crecieron en términos reales menos de 2% entre 2010 y 2011.
Fallo del Consejo para la Transparencia complica a la Universidad del Mar
Durante esta mañana, The Clinic publicó un reportaje
que involucra a una de las universidades privadas más grandes del país,
la Universidad del Mar, con un proyecto de pesca de atún con supuestos
fines científicos, que sería concretada por enormes buques japoneses en
aguas chilenas.
La denuncia se basa en la solicitud de información que realizó la
organización internacional Oceana a través de la Ley de Transparencia a
la Subsecretaría de Pesca (Subpesca), pidiendo los proyectos de la
Universidad del Mar relacionados con “pesca científica”. Uno de los
proyectos era un contrato realizado entre la entidad educativa y la
empresa nipona Japan Tuna Fisheries Cooperative (JTFC) para pescar atún
con fines científicos cerca de las costas de Isla de Pascua, con cuatro
buques factoría. La subsecretaría entregó información parcial del plan
de la Universidad y la JTFC debido a que aún estaba siendo evaluado para
obtener el permiso de “pesca científica”.
A pesar de entregar parte de la información solicitada por Oceana, la
Subpesca se habría negado a hacer público el contrato entre la
universidad y la empresa japonesa. Ante la negativa a entregar ese
contrato específico, la ONG envió un recurso de amparo al Consejo para
la Transparencia (CPLT), el que fue acogido. El fallo del CPLT
obliga a la Subsecretaría a entregar el contrato solicitado por Oceana y
constata que la Subpesca no cumplió correctamente con las normas de la
Ley de Transparencia.
Según The Clinic, la Subpesca habría señalado al medio que “harían
uso de su derecho de apelación y recurrirían al tribunal de alzada a
través de un recurso de ilegalidad, para tratar de revertir los efectos
del fallo del CPLT”.
A comienzos de febrero de este año, CIPER ya había destacado el llamativo número de proyectos de pesca con supuestos fines científicos
en los que estaba involucrada la Universidad del Mar, con cantidades de
extracción de pescados que excederían los usados con fines
investigativos.