Patricia Muñoz Garcìa

Patricia Muñoz Garcìa
Departamento Nacional Profesores Jubilados DEPROJ

domingo, 11 de marzo de 2012

Extraño...................................


Fesal Chain
especial para G80

Miguel Herberg, ¿la realidad no interesa a nadie?

Miguel Herberg y su heroísmo

Miguel Herberg, es un cineasta español de Asturias que tuvo la valentía y el heroísmo de filmar la realidad de los primeros meses de la dictadura pinochetista. Infiltrado en la derecha y en la extrema derecha chilena durante la Unidad Popular, logró establecer confianzas para posteriormente al 11 de septiembre de 1973, entrevistar y filmar a los más altos organizadores del golpe y a los más altos dignatarios de la dictadura. Lo que ciertamente marcó el trabajo de Herberg, es haberse internado en los campos de concentración de Pisagua y Chacabuco engañando incluso al propio Pinochet. Allí grabó, en secreto, imágenes de cientos de personas que permanecían como "desaparecidas" para luego publicarlas fuera de Chile y en tribunales internacionales. Tal acción permitió desmontar en parte, una estrategia monstruosa del golpismo que era negar la existencia de dichos Campos para poder hacer desaparecer a cientos de chilenos que efectivamente estaban detenidos allí. Digo en parte, porque todos ya sabemos que esta estrategia fue puesta en práctica parcialmente y que por ella, entre otras estrategias igualmente brutales, desaparecieron miles de compatriotas.

Miguel Herberg y su decisión

Hoy se ha planteado una enorme discusión en las redes sociales respecto a una decisión de Herberg respecto al material fílmico y documentación por él recabada en esos aciagos días. Según lo dicho por el propio cineasta en el programa televisivo la Aventura del Saber de Rtve. es, volvió a Chile 36 años después para hacer una película con los protagonistas sobrevivientes, "pero bueno esta película nunca se pudo hacer, por qué?, pues porque la realidad no interesa a nadie, para eso no hay subvención, no hay interés, ni por parte de la televisión chilena, ni por las partes de las televisiones europeas, por nadie, entonces otra vez al olvido, entonces he decidido definitivamente poner mí material, meterlo ya, al olvido, destinado al olvido, (la) memoria histórica no interesa, por eso es que ahora lo enterramos todo en el Cementerio del Arte y la Cultura en Morilles, yo no soy el armario de la memoria histórica, pues está bien enterrada ahí, final de la historia o de mi relación con Chile, y por lo menos me quito un peso de encima".

De esta manera, el director expondrá todos los documentos, fotografías y películas rodadas en Chile en los años 1972-1974. Luego se procederá en el pueblo de Morille, durante la noche del 23 de marzo, a la quema de documentos en una gran hoguera y proyección sobre sus humos, de los prisioneros de los campos de Pisagua y Chacabuco en el desierto de Atacama. El día 24 de marzo de este año 2012, culminará (la acción) con el entierro de las cenizas y de los originales de los documentos y de las películas en el Cementerio del Arte del pueblo.

Dueños, entierros, quemas, memorias y nadie

Ya realizada la breve descripción anterior, me he puesto como alta vara meterme más en profundidad en esta cuestión a todas luces compleja, justamente por lo que provoca. He visto la película o el breve programa de Rtve.es una y otra vez, he conversado con personas muy valiosas en la lucha por los derechos humanos en Chile y que tienen ciertamente relación directa con Herberg, ellas mismas me han, sino interpelado por mis primeras reacciones muy críticas, dado argumentos a favor de esta "acción de arte" que remecería consciencias. A a la vez han criticado a la institucionalidad chilena incapaz de apoyar a Herberg. Pero reflexionando nuevamente, y con toda mi sinceridad y fuerza, probablemente la misma de Herberg hace 38 años, o acaso la mía en nuestra maldita dictadura, no deseo, no puedo, y siento profundamente que no debo aceptar TODO esto.

Siempre he dicho y ciertamente no es una pose, que mi trabajo en esencia no me pertenece, pues " yo soy uno de ustedes y ustedes son yo, dominados y dominadas, con luces y oscuridades y de este modo devenimos como larga marcha de zarrapastrosos en pueblo perro o perra, como deseen". Con todo el heroísmo desplegado en el ayer, el Sr. Herberg hoy habla de "sus" materiales (documentos y filmaciones). De esta manera también habla de "su" relación con Chile, como si a través de estos materiales que en parte quemará, y enterrará por completo, le perteneciera la memoria de los chilenos y chilenas, la historia de los chilenos y chilenas y la vivencia y apropiación por parte de los chilenos y chilenas de su propio sufrimiento y muerte.

No Sr. Herberg, usted tuvo la oportunidad única y terrible de filmar la vida y el sufrimiento de los chilenos y chilenas, fuimos los chilenos que le regalamos nuestro dolor, como así también tuvo la posibilidad de filmar el rostro del golpismo, que le regaló su estupidez y su desesperación ególatra de no ser mostrado "por la comunidad internacional sin la propaganda marxista" como decían ellos los chacales, pero ello no significa que todo eso le pertenezca en esencia, nos pertenece a nosotros mismos, incluso esos chacales nos pertenecen, no hubiésemos querido que así fuera, pero nos pertenece todo. Y hablo de los chilenos y chilenas, no del Consejo Nacional de Televisión, ni del Consejo de la Cultura y las Artes, ni de los canales de la Televisión Chilena, ni de los Partidos Políticos o de cualquier institucionalidad que a lo mejor usted no quiere saber, no es la sociedad civil y es tan espúrea y pinochetista hoy, como el golpismo lo fue ayer, a pesar del maquillaje democrático con que se empolvan los señores y señoras de toda la elite, de izquierdas y derechas.

Sr. Herberg, vimos entierros y desentierros: vimos entierros en Lonquén, cuerpos enterrados para ser olvidados, los vimos desenterrados en Pisagua entrada la maquillada democracia, con sus muecas de sal, vimos muertos en las calles hasta bien entrada la dictadura, un compañero con el que trabajé mano a mano Sr. Herberg, fue el último asesinado de la dictadura, su cuerpo acribillado y tirado en una callejuela, Bulnes, Sr. Herberg. Yo no morí de pura suerte Sr.Herberg. Yo fui un combatiente Sr. Herberg, con mis limitaciones, con mis fortalezas, tan sólo un hombre combatiendo. Vimos quemados, Carmen Gloria Quintana, Rodrigo Rojas de Negri, vimos sus cuerpos mutilados por el fuego. Vimos libros en las calles y discos ardiendo, no sólo para el golpe, sino muchos años después Sr. Herberg.

Y usted nos propone una "acción de arte" donde quema libros, donde entierra películas, porque se quiere sacar un peso de encima, textual, son sus palabras, porque está desesperanzado, desencantado, porque no puede hacer una película, "su" película, o no puede dejar "sus" materiales a buen recaudo en Chile, o porque la memoria histórica no le importa a las instituciones que no lo dejan hacer. A nosotros los artistas y creadores que no comulgamos con el pinochetismo, ni con los socialdemócratas y menos con la "nueva"derecha, nunca Sr. Herberg nos han subvencionado nada y yo no entierro mi trabajo, ni lo quemo, porque eso ya lo vi en Dictadura, eso lo vi con personas y con papeles y con discos y con películas arrumbadas en fogones. Porque además y sobretodo, si entierro mi trabajo o lo quemo, mejor no escribo entonces, porque lo hago por mí ciertamente, desde mí, por amor a mí mismo, pero para la comunidad, para salvarme junto a la comunidad también. Porque mi trabajo como el de muchos y muchas ha sido y es justamente rescatar la memoria para no olvidar, para no repetir lo mismo, para vivir en la verdad, es que no enterramos ni quemamos nada, aún cuando desesperanzados y tristes no nos hagan visibles los poderosos y tengamos que vivir un exilio interior. A mi no me importa su desesperanza, quémese usted entonces, entiérrese usted entonces, no queme nuestra historia ni la entierre como si fuera su propio cuerpo o su propia historia.

Porque los chilenos y chilenas de carne y hueso, los de a pie, no somos ese "nadie" que usted dice tan suelto de cuerpo, y que confunde con las instituciones, somos cuerpos y mentes fuertes, amores y odios, y estamos vivos y nuestro desencanto y nuestra desesperanza legítima como la suya, no nos hace destruirnos ni destruir nuestro trabajo, allá los poderosos que no lo aceptaron a usted, allá los señoritos y señoritas bien, de una izquierda de mierda que le negó su película y su trabajo, allá ellos. Acá en Chile y viviendo 39 años de pinochetismo y socialdemocracia administradora y obsecuente con el propio pinochetismo, estamos erguidos los que lo recibiremos con los brazos abiertos para hacer de su material que no es sino el nuestro, una larga marcha contra las instituciones y el estado burgués y socialdemocrata, exhibiéndolo generosamente y sin recursos financieros, que al menos yo y muchos no tenemos, en los barrios y en las plazas de los más pobres, y en los pueblos y ciudades alejadas de toda metrópolis nacional o europea, y así entonces poder hacerle a usted el homenaje que realmente se merece, cuando fue el héroe que fue, y no el dueño de todo, que es hoy.

Fesal Chain
Escritor