La euforia forzada de La Moneda para su segundo tiempo
por Marcela Jiménez
En el entorno piñerista están
auténticamente convencidos de que los amargos resultados del 2010 y 2011
deberían quedar en el olvido y que empezarán a vivir un período más
favorable en las encuestas. Y lo apuestan doble contra sencillo. Sin
embargo, los observadores externos no son tan optimistas. “Hay una
gobernabilidad desconectada de la gente, es lo mismo cuando alguien te
habla, pero no te mira, no te escucha, ahí se produce la desconexión”,
apuntan.