Mixtura
fina
La
carta que circula entre los manifestantes de Aysén
The
Clinic Online 25 Febrero, 2012
“Desde Aysén y para el conocimiento de
todos:
Sí, es verdad. Es innegable que sí
existen actos de violencia, por parte de los manifestantes y por
parte del gobierno (con minúscula). La gente tira piedras en las
calles, corta las rutas y desabastece las ciudades por algunas
semanas. El gobierno por su parte, instaura leyes represivas con
tintes dictatoriales que durarán décadas, permite que privados se
hagan ricos vendiendo agua, luz, combustible y esconde, protege,
avala y financia a las autoridades que ganan cifras de seis ceros a
fin de mes para que lacónicos, hablen con propiedad sobre cómo
tenemos que sentirnos viviendo en estás tierras que por años han
sido ignoradas.
Sí, es verdad. Muchas personas en las
calles responden a actos de vandalismo que los dirigentes del
movimiento NO han llamado a realizar, y que los medios de
comunicación se desviven por capturar y el gobierno utiliza a su
favor para criminalizar las demandas justas y transversales.
Pero hoy, quiero hablar de aquellas personas que responden a actos de solidaridad, que tampoco los dirigentes del movimiento han llamado a realizar, pero que de forma natural he visto, escuchado y me he enterado estos días:
Pero hoy, quiero hablar de aquellas personas que responden a actos de solidaridad, que tampoco los dirigentes del movimiento han llamado a realizar, pero que de forma natural he visto, escuchado y me he enterado estos días:
He visto a personas que trasladan a otras
hacia Balmaceda y otras localidades. Que movilizan a personas dentro
la ciudad, que remolcan vehículos sin bencina hasta las estaciones.
Todo gratuitamente, invirtiendo tiempo, fuerzas y el escaso
combustible.
He visto a mi gente bajar y subir las
calles a pie. Muchos acompañándose y hablando del movimiento,
tomando a abuelitos del brazo para ayudar en su lento andar. Otros
mirándose cómplicemente como diciendo “sí, es sacrificado, no es
cómodo…pero cuando esta lucha se gane, esto va a ser para todos”.
He visto jefes abriendo locales más
tarde y cerrándolos más temprano, entendiendo la dificultad de sus
trabajadores para moverse de un lugar a otro de la ciudad.
He visto a mi gente ofreciendo los
servicios y vendiendo las cosas a los mismos precios de siempre.
He visto a personas en los negocios
regalando materiales, ropa, alimento para sustentar la lucha.
He visto a mi gente comprando 2 metros de
tela negra, y haciendo 4 banderas. Una para poner en su casa, y otras
para los vecinos, para que ellos también de forma simbólica apoyen
la causa. Así mismo, personas que hacen más de una pancarta, más
de un lienzo, y las pasan en las marchas que la ciudadanía ha
convocado. Y… gratuitamente.
He oído gente llamar a la Radio, para
informar de algún ataque desmedido de las fuerzas policiales, de
intentos de saqueos, para dar aviso de que alguien se está tomando
algún servicio público en repudio de las respuestas del gobierno,
para dar palabras de aliento a todos los patagones, para expresar su
decepción de las autoridades… todo esto, a costa de hacer un poco
más ricas también a las empresas de telefonía.
He visto a mi gente tocar cacerolas,
prestar tarros para hacer un poco de ruido, recorrer algunos pasajes
incentivando a los vecinos a protestarse de aquella forma sencilla.
He escuchado poblaciones enteras haciendo música con el sonido de
aquellas ollas que cuesta tanto llenar.
He visto a personas haciendo fila en las
bencineras. Haciendo fogatas, compartiendo comida y conversación
mientras esperan que algo de combustible llegue. Cuidando vehículos
mientras se turnan para comer algo o ir al baño. Avisando cuando la
fila avanza, o como ha ocurrido estos días, para decir
definitivamente que ningún camión va a llegar para abastecer las
bombas.
He visto personas haciendo barricadas,
para apoyar el movimiento, para que todos sepan que se lucha, que no
se duerme; pasando hambre, mojándose. Personas que aportan con algún
neumático, que ayudan a mantener controlado el fuego, que llevan
cartas de truco, que ofrecen mate o alguna otra bebida caliente para
esperar el día y hacer más cálida la noche.
He visto personas juntar dinero para
comprar medicamentos y materiales de primeros auxilios, reunir ropa,
donar comida y organizar ollas comunes.
He visto personas en las redes sociales
informando sin parar sobre lo que de verdad está pasando.
Compartiendo fotografías y estados en Facebook, creando e invitando
a eventos para manifestarse pacíficamente, haciendo RT además de
creando y popularizando hashtags en Twitter, y preguntándonos a los
que estamos por acá cómo nos encontramos, qué necesitamos.
Clickeando aunque sea por 5 minutos las páginas WEB de las emisoras
regionales para escuchar cómo vivimos el conflicto.
Escuché a una persona decir, aludiendo a
los aislados actos de vandalismo que hemos oído “así es como se
manifiesta Aysén”.
Escribí esta carta para decirle a todas esas personas que piensan y dicen lo mismo, que no; no es así como se manifiesta Aysén. Se manifiesta volviendo a las costumbres y valores de siempre, que a tantos otros he oído decir “¿Dónde están?”.
Aquí están, así se manifiesta Aysén. Así se hacen escuchar los patagones.
Escribí esta carta para decirle a todas esas personas que piensan y dicen lo mismo, que no; no es así como se manifiesta Aysén. Se manifiesta volviendo a las costumbres y valores de siempre, que a tantos otros he oído decir “¿Dónde están?”.
Aquí están, así se manifiesta Aysén. Así se hacen escuchar los patagones.
Pero como jamás los actos de solidaridad
y amor social han vendido, nadie dice esto en los medios masivos de
comunicación.
A pesar de la intransigencia, del cinismo
y de la violencia de las autoridades, me despido con el corazón
lleno, infinitamente agradecida y esperando que estos pequeños actos
de los que he visto inundada mi región estos días, sigan siendo el
alimento del espíritu de lucha que, para la información de todos,
no decae.
Atte
Una Patagona Orgullosa de su Pueblo.
Una Patagona Orgullosa de su Pueblo.