15 de Febrero de 2012
Bloquean caminos y el aeródromo y exigen respuesta del gobireno
El denominado Movimiento
Social por la Región de Aysén, exige un subsidio al combustible, medidas
especiales para sueldos y pensiones que compensen los altos precios,
inversiones comprometidas con los pescadores artesanales y construcción
de nuevas vías.
Los habitantes
de la región de Aysén se alzaron contra el elevado costo de vida y el
aislamiento que sufre esa zona, y decidieron este martes ocupar un
aeródromo y cortar dos carreteras para exigir una respuesta del gobierno
central.
Las quejas de los vecinos abarcan desde asuntos relacionados con la
sanidad y el empleo hasta los problemas de comunicación e
interconectividad de la zona.
“Se ha formado una coalición ciudadana en
Aysén que reúne a organizaciones sociales de todos los ámbitos,
pescadores, campesinos, juntas de vecinos, trabajadores públicos”,
declaró a la agencia de noticias EFE la alcaldesa de Puerto Aysén,
Marisol Martínez.
Esa coalición, llamada Movimiento Social por la Región de Aysén,
exige un subsidio al combustible, medidas especiales para sueldos y
pensiones que compensen los altos precios, inversiones comprometidas con
los pescadores artesanales y construcción de caminos.
“Aquí el costo de vida es el doble o el triple”, aseguró la alcaldesa, que apoya las movilizaciones.
Los incidentes comenzaron el pasado lunes, cuando un centenar de
pescadores artesanales ocupó una pista del aeródromo de Melinka, situado
en la isla Ascensión, de apenas 1.500 habitantes, y a unos 1.370
kilómetros al sur de Santiago.
El lunes último, unas 300 personas bloquearon con barricadas la ruta que une Puerto Aysén con Puerto Chacabuco.
Las movilizaciones siguen hoy en Melinka, con la toma del aeródromo y
de servicios públicos; en Puerto Aysén, con el corte de la ruta que va
a Coyhaique, y en esta última ciudad, con el bloqueo de la carretera
que va al aeropuerto.
“Y se anuncian más movilizaciones”, adelantan en un comunicado, sin más precisiones, los dirigentes de este movimiento.
Marcos Silva, uno de los portavoces de los pescadores artesanales de
Melinka, relató a EFE que sus protestas también se dirigen contra la
nueva ley de pesca, que a su juicio beneficiará a las empresas
pesqueras.
Silva explicó además que solo cuentan con un médico que visita la
isla cada quince días y que para llegar a Coyhaique, capital regional,
tardan 36 horas en barcazas “de la Segunda Guerra Mundial”.
Los dirigentes pidieron la presencia en la zona de los ministros de
Economía, Hacienda y Trabajo y una solución inmediata que, según
dijeron, llevan cuatro años esperando.
El año pasado, protestas ciudadanas similares se llevaron a cabo en Magallanes y en la ciudad de Calama.
Estas regiones se quejan del excesivo centralismo del Estado, que
tiene al 40 % de su población en Santiago, mientras el resto se reparte a
lo largo de 4.000 kilómetros, que van desde el árido desierto de
Atacama hasta la fría Patagonia.