por Christian Palma
Después del 27/F, los alumnos de seis colegios de Santiago tuvieron que ser reubicados. El municipio trabaja en su restauración para entregarlos en marzo.
Barros Borgoño: se repone el diseño original
"Caminito sonoro liceo", cantaban a dúo los conocidos comediantes Fernando Alarcón y Eduardo Ravani, en el famoso programa Jappening con Ja en los 80. Ellos se encargaron de hacer famoso a su colegio en todo Chile. Sin embargo, los alumnos del Liceo Manuel Barros Borgoño hace tiempo que no pueden cantar el himno en su liceo. Después del 27/F, el establecimiento quedó en tan malas condiciones que los 1.600 estudiantes fueron enviados a un colegio alternativo.Como en todos los liceos en reparaciones, la constructora se ha preocupado, además de reforzar su estructura, de mantener el diseño original de este establecimiento que presta servicios a la comunidad de calle San Diego desde 1902.
Las 40 salas repartidas en los dos pisos de la entrada principal del colegio lucirán iguales al día en que fue inaugurado. Esto, gracias a los trabajos para recuperar maderas y la instalación de pisos nuevos de roble.
A través de los años, el Borgoño fue reparado con albañilería simple. Eso se acabó. El proyecto reforzó con hormigón armado la estructura del establecimiento. Se repusieron vitrales y se mejoraron las cañerías y conexiones eléctricas.
El gimnasio y el coro y la clásica terraza también fueron restaurados. Además, ya se están ejecutando las nuevas obras que tendrá el colegio: comedores, cocina, salas de profesores y para el centro de padres, cuya entrega está contemplada al término del primer trimestre de 2012.
Para el alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett, "los alumnos tendrán un colegio mucho mejor de lo que tenían antes". Por ello, pidió que la comunidad escolar lo valore y utilice de buena forma.
En el pabellón conocido como Zenteno ya están habilitadas 12 salas que descansan en una estructura reforzada, siguiendo la línea original del diseño. El patio inglés, otra de las dependencias clásicas del colegio, también será recuperado.
Inba: se recuperó el ascensor
Entrar al Internado Nacional Barros Arana es compartir un pedazo de la historia de Chile. Desde sus aulas han salido un presidente de la República, parlamentarios, premios nacionales y hasta un Cervantes, en manos del ex alumno Nicanor Parra. Pero vino el terremoto del 85, primero, y luego el 27/F, que derribaron gran parte de la edificación, que data de 1902. Para seguir operando, casi la totalidad de los 1.700 alumnos tuvieron que ser ubicados en módulos alternativos.
Dada la envergadura del colegio, la etapa de reconstrucción se dividió en dos. La primera abarcó la recuperación del hall central, gigantesca construcción de tres pisos, que desde 1985 sólo funcionaba a la mitad de su capacidad original. Para ello, se reforzaron las columnas con hormigón armado y los muros perimetrales. En las paredes y pisos de los tres niveles se utilizó madera original recuperada. Así, la rectoría, salas de profesores, biblioteca, salas de lectura o de computación, museo y talleres volverán a ser usados a plenitud. Uno de los auditorios del colegio, la Sala Ananías, también volverá a su capacidad total y con butacas similares a las originales.
La terraza del segundo piso y que da a la Quinta Normal -por años inhabilitada- también podrá ser usada. El ascensor, en desuso por décadas, es otra de las novedades y será un elemento clave para integrar a los discapacitados.
No es todo. Se remplazarán muros por estructuras de vidrios, se construirá una pequeña plaza interior y se habilitarán nuevos baños. "Tendremos un colegio capaz de resistir cien años más", dicen los ingenieros. La segunda parte del proyecto, que partió el pasado lunes, recuperará las salas del patio amarillo y permitirá a los alumnos abandonar los módulos prefabricados, donde los estudiantes pasaron los últimos dos años.
Escuela Salvador Sanfuentes: seis salas nuevas
Desde el Museo de la Memoria, por Catedral, se puede apreciar el hermoso frontis del Liceo Salvador Sanfuentes. Detrás de esa imponente fachada, inspirada en la arquitectura francesa, decenas de trabajadores reconstruyen un colegio que fue inaugurado en 1917.Las labores principales han sido la reparación de la terraza de cemento, el reforzamiento de pilares y la restauración de los ornamentos originales en base a moldes de yeso.
La inversión para recuperar el colegio fue de $ 1.138 millones y contempla, además, la edificación de seis salas nuevas y cuatro talleres multiusos.
Una vez terminadas las obras, el liceo contará con 27 salas, una biblioteca, una nueva terraza al aire libre y un completo y reacondicionado auditorio que tendrá butacas idénticas a las originales. Las salas de profesores también están siendo mejoradas.
Según los encargados de las faenas, las obras están en los tiempos estipulados. Es decir, en marzo el establecimiento estaría en condiciones de recibir a los 1.019 alumnos, todos ellos varones, de educación parvularia y básica.
Los trabajos también han traído sorpresas. Por ejemplo, en una sala de un sector en desuso se ubicaron las cerámicas originales usadas cuando se fundó el colegio. Ellas serán reutilizadas de la misma manera. Además, el sistema de alcantarillado y conexiones eléctricas fue cambiado por completo y se colocaron vidrios que atenúan los ruidos externos. Las maderas fueron trabajadas para remover las numerosas capas de pinturas y se usarán en las salas y pasamanos.
Liceo de Aplicación: túnel restaurado
Los 2.300 alumnos del Liceo de Aplicación terminarán el año en la ex sede de la Universidad La República. Dos generaciones anteriores hicieron lo propio, desde que en agosto de 2008, el túnel que une los dos establecimientos que posee el liceo en calle Ricardo Cumming se vino abajo. El desplome obligó a la Municipalidad de Santiago a trasladar al alumnado a dependencias diseñadas para otro tipo de estudiantes, lo que afectó, incluso, la matrícula. Ahí, apretados, en salas deterioradas y con la techumbre roída, han egresado las tres últimas generaciones. Sin embargo, esa situación cambiará el próximo año, cuando los alumnos del "Aplica" vuelvan a "casa".El proyecto del liceo abarca la restauración de los edificios patrimoniales, como el túnel y el patio inglés, y la construcción de edificaciones nuevas destinadas a mejorar la infraestructura de la institución. Es decir, a partir de marzo, el colegio empezará a recuperar su fortalezas con laboratorios, casino y recintos deportivos nuevos que se irán entregando paulatinamente.
El edificio quedará en condiciones para las funciones académicas en dos jornadas diurnas y una vespertina. Por ser edificios patrimoniales, se han eliminado las intervenciones ejecutadas en el tiempo que desfiguran el diseño original del colegio. La idea es devolver al establecimiento el sitial de honor que lo acompaña desde 1892, el año de su fundación.
"Será un sueño. Los alumnos llevan mucho tiempo fuera y estamos trabajando a full para que su colegio quede maravilloso", asegura el alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett.
Insuco: más espacios abiertos
Hoy, los 1.300 alumnos del Instituto Superior de Comercio Eduardo Frei Montalva (Insuco) asisten a clases en el Liceo Gabriel González Videla, de la calle Argomedo, lejos de Amunátegui, la dirección original de su liceo. Pero de eso queda poco.
Entre el ruido de las micros del centro de Santiago, el sonido de las grúas y los martillazos pasan desapercibidos. Sin embargo, al entrar al edificio, construido en 1905, la realidad es sorprendente. Cientos de trabajadores se esmeran en reconstruir el liceo.
La tarea no ha sido fácil. Para recuperar el edificio -el mismo donde vota el ex Presidente Ricardo Lagos y cuyos alumnos tienen un promedio PSU de 519 puntos- se debió hacer un nuevo esqueleto de hormigón armado para reforzar 200 pilares. Además, se realizó una excavación de cuatro metros para asegurar las columnas de una nueva terraza que aumentará el espacio al aire libre. Es que la reconstrucción del colegio va de la mano con una minuciosa labor de restauración y una importante expansión de la capacidad del recinto, que incluye la reparación del gimnasio y de las fachadas de Amunátegui y Moneda, esta última patrimonio cultural.
En el primer caso, se han hecho moldes de los detalles de las cornisas y, a través de un trabajo de raspado, se recuperaron maderas, que después se usaron en el piso y paredes de las aulas.
En total, serán 16 salas, un gimnasio y una biblioteca refaccionada, un nuevo auditorio, la terraza, comedores y cocina, más otros espacios multiusos, las dependencias que recibirán a los alumnos de secretariado, administración y contabilidad en marzo.
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