Bien de consumo
Ya todo está claro, muy claro, por la boca muere el pez, la verborrea e incontinencia verbal del presidente por fin deja todo evidente “la educación es un bien de consumo”, que confesión más perversa queda en evidencia los 31 años de mentira, de locuacidad engañosa, de sinónimos, eufemismos y discursos mercanchifles. La lacra de los negocios de Lavín es una podredumbre que involucra a muchos. Ahora ya hay sinceridad por parte de la derecha a partir de su gran reich del capitalismo ideológico de chile; ahora falta la sinceridad del otro lado, de los mentirosos que vendieron la pomada de neosocialismo post-dictadura, de los que nos peinaron los duelos con “en la medida de lo posible” de los que desconocieron la recuperación de lo que era del pueblo, de los que celebraban las políticas de los acuerdos y consensos que en el fondo eran “negociaciones”, o tan simple como de los que piensan lo mismo que ellos. Cierto que no son todos, ya es hora de saber de aquellos que les queda hidalguía, que reconozcan que se equivocaron, que fueron engañados, o callaron en complicidad, o que pecaron de ignorantes o que piensan y pensaron siempre como ellos. Es hora de saber la verdad, no solo respecto a este tema el de la educación.
Creo que nos falta la tercera parte de la reconciliación, las que deben hacer aquellos de nuestras filas que hicieron del engaño un discurso, muchos de ellos que llegaron atrasados al dolor (la destrucción del alma republicana de chile) o lo vieron desde los grandes jardines de afuera y no lo vivieron, o que se autoconstruyeron una ideología social en medio de prácticas y experiencias burguesas.
Es el momento en que aquellos compañeros, camaradas o correligionarios hagan esta expiación ante la comunidad, ante las generaciones que hoy claman un chile diferente. Creo que lo mismo que en vano le exigimos al dictador y a todos sus cómplices, ideólogos y séquito de criminales, que pidan PERDÓN, este gesto lo necesitan todos los chilenos de buena voluntad, para volver a creer que la centroizquierda que es una alternativa válida y también para que los jóvenes conozcan que la política es en esencia noble y digna. Es urgente para tranquilizar las conciencias de los que luchamos por esta democracia, es un derecho humano equivocarse con perdón.
Llegó el momento de olvidar la farra de la democracia; Chile necesita un gesto noble, de grandeza, de recuperar los sueños, las ideologías centradas en el ser humano y su dignidad plena, de recuperar las doctrinas sociales como un mensaje de vida. Llegó el momento de volver a creer, de recuperar las confianzas y a creer nuevamente que solamente el poder es útil y necesario cuando está al servicio de la persona y para hacer un bien a la sociedad. Es hora urgente de recuperar la confianza en los políticos, en aquellos que demuestren ser dignos y transparentes, en los que patriótica y decentemente piden PERDÓN en este mundo donde ya no quedan noblezas.
Jorge Lindemann Soto. Presidente Comunal Colegio de Profesores de Chile AG.
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