18 de Julio de 2011
Los más olvidados de la movilización estudiantil Se sienten los parientes pobres del conflicto porque las autoridades no han escuchado sus demandas y casi no se han referido a ellas. Ahora intentarán plantear su propuesta a organismos internacionales y seguirán fortaleciendo lazos con regiones, una alianza que podría radicalizar el movimiento.
En una de las salas interiores, cerca de 15 jóvenes ponen atención a un power point. En un esfuerzo conjunto entre las facultades de Ciencias Sociales y de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, reciben esa tarde una clase de derechos sexuales y reproductivos. Es una de las formas de hacer más provechosos sus días en toma y también de aguantar: no sólo el invierno y las salas heladas, también de resistir a pesar de sentirse ignorados por el Gobierno.
Los secundarios se sienten los parientes pobres del conflicto, no porque sus demandas sean menos importantes que las de otros actores de la educación, como rectores y universitarios, sino porque el Gobierno prácticamente los ha olvidado.
“La última vez que hablamos con Lavín fue cuando entregamos el petitorio a mediados de junio”, comenta Freddy Fuentes, vocero de la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios, quien también señala que “se ha tratado de callar el movimiento para que se debilite, por ejemplo adelantando las vacaciones de invierno. Obviamente no nos han pescado y se ha tratado de bajar el perfil con medidas represoras, así como fue con la revolución pingüina y Zilic amenazaba al movimiento”.
Las peticiones de los estudiantes secundarios se mantienen inalterables y las principales son una nueva Constitución y la desmunicipalización.
Isla dice que el Gobierno no está entendiendo y que para ellos crece la desilusión: “Aún no le han tomado el peso a nuestras marchas”.
Sólo en Santiago existen 250 colegios movilizados.
Proyecciones
En el Liceo de Aplicación se reparten las tareas de aseo en los improvisados dormitorios que levantaron en las salas de clases.
A pesar del diagnóstico común entre expertos, el día en que Sebastián Piñera anunció sus propuestas sobre educación, la mayoría de las promesas iban dirigidas a la educación terciaria y los secundarios se quedaron esperando otra vez.
El trabajo en todo el país se ha intensificado. El lunes y martes pasado los jóvenes tuvieron asamblea nacional donde se compartió información con las regiones. La próxima semana volverán los mismos dirigentes, pero esta vez para quedarse en Santiago por varios días y ayudar a radicalizar el movimiento.
La nueva estrategia es acudir a organizamos internacionales. Con la toma de la Cepal y Unicef han conseguido agendar conversaciones con algunos parlamentarios y esta semana se reunirán con distintos organismos de la ONU, según señala Daniela Isla, una de las voceras del movimiento, que también ha sido uno de los más golpeados. El accidente de Fernando Droguett, alumno de tercero Medio del Liceo Amunátegui -que aún permanece internado en la Mutual de Seguridad-, fue una estocada al movimiento. “La situación se volvió más delicada internamente”, explica un alumno.
Isla dice que el Gobierno no está entendiendo y que para ellos crece la desilusión: “Aún no le han tomado el peso a nuestras marchas”.
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