CCC
Hace algún tiempo me tocó ver una marcha de profesores que reclamaba por el incumplimiento en que los gobiernos anteriores habían caído, de pagar los dineros que se les adeudan a los Profesores hace ya muchísimo tiempo. En esta marcha los docentes llevaban un cartel que rezaba la siguiente frase: “Es de buena educación pagar las deudas”. No puedo estar más de acuerdo con esa frase, y lo que representa. Es verdaderamente de un ser humano decente cancelar aquello que debe, como pueda, cuando realmente puede. De lo contrario, ¿para qué cobrar por algo? Todo aquel a quién se le adeuda, es digno de recibir aquello que se le debe pagar. Y quién, pudiendo perfectamente hacerlo (en este caso, a esos gobiernos les sobraba el dinero, pues aun se perdieron muchos más recursos en “extrañas circunstancias”, de las platas que se deben a los profes), si no cumple, entonces es todo un sinvergüenza.
Por lo mismo suscribiré brevemente a lo anunciado por el actual gobierno a que las personas debieran educarse en pagar sus pasajes de transporte, pues es lo correcto y decente. Buscar que las cosas le sean gratuitas, de la manera que lo hace mucha gente, evadiendo pagar, es sinónimo de sinvergüenzura. Entonces yo diré: “Es de buena educación pagar el pasaje”.
Pero debemos ver también el otro lado de la moneda, pues solo tratar con una única parte, es como ver en el divorcio a un solo responsable de que la situación llegara a esa instancia. Como en todo, existe en la moneda un cara y un sello. ¿Con qué moral un gobierno, actual o anterior, puede reclamar honradez, si Transantiago es una especie de saco de robo, deshonra, saqueo, pérdidas completamente injustificables? Hasta ahora el país entero, es decir todos los contribuyentes, han perdido miserablemente más de US$ 2.700.000.000.- (¡Dos mil setecientos millones de Dólares!, y sigue sumando), desde que esa monstruosidad vergonzosa comenzara a “mal funcionar”, destruyendo el antiguo e infinitamente superior sistema, que además, ¡no nos costaba ni un solo peso de impuestos! Eso sin contar con que jamás se ha estudiado ni comentado de manera seria, acerca de todo el daño social y psicológico que ha infringido a millones de personas, durante todo el tiempo de su desastroso desempeño. Tampoco nunca se han dado a conocer los “verdaderos” dueños que operan tras las espesas cortinas, que fueron especialmente construidas para ocultarlos, y protegerlos de la opinión pública. Otras cosas que se encuentran en la nebulosa de la deshonestidad son los muchos incumplimientos en que entraron los famosos “operadores”, y que aun continúan sin ser satisfechos, por los cuales en verdad tampoco recibieron castigo alguno. A pesar de que se repita majaderamente la mentira de que se les cobraron las boletas de garantía.
Nuevamente planteo que estoy muy de acuerdo en que aquellos que no pagan sus pasajes para ser transportados, sean expuestos públicamente, y corregidos mediante elementos legales adecuados. Pero, y ¿quién, o quienes, nos devolverán los enormes recursos “prestados” al Transantiago, obtenidos directamente de los impuestos, que cada uno de los ciudadanos de este país pagamos, no sin sacrificio? ¿Supongo que dichas cuantiosísimas sumas de dinero, no les fueron alegremente “regaladas” a esos pomposos pelafustanes? Y si de justo castigo se trata, ¿por qué exponer a los sinvergüenzas de un lado, y no a los del otro? ¿No constituye eso en si mismo, una enorme y grotesca sinvergüenzura? Ambos nos perjudican, y hacen perder a todos, ¡¿No?! Como ejemplo de esto puedo proponer la siguiente hipótesis: Si un juez, que es ladrón y pedófilo, condena a viva voz al delincuente, acusado de violar a una niña, y además de robarle su celular en el violento acto criminal, ¿no constituiría eso un comportamiento brutalmente Hipócrita? ¡¡¡HIPÓCRITA!!!, sí señor.
Pero en esta ocasión, solo diré que el accionar del actual Gobierno, siendo el correcto, es lamentablemente incompleto, constituyéndose por ello en una forma de actuar sin consecuencia, que mirado desde el punto de vista de la decencia, debiera ser completado, exhibiendo también, de una vez por todas, a los responsables del Transantiago, y haciéndolos pagar judicialmente sus culpas y delitos contra toda la nación. De lo contrario, mostrará la ligereza de algunos, al mirar el verdadero sentido de la Justicia, pues pone sobre la espalda de los inocentes, la carga del pago que debieran enfrentar quienes son “culpables”. De uno y otro lado. Esto pues, los que no pagan, seguirán expresando su pésima educación, al continuar con el mismo comportamiento. Por otra parte, aquellos que hasta hoy se han esforzado por encubrir el robo, la estafa, el escándalo tal vez más grande de la historia de Chile, continuarán de manera imperturbable, haciéndolo. Y finalmente, quienes pagamos, lo seguiremos realizando, sin importar los qué y por qué.
¿Mi esperanza? Aquellos que se educaron a sí mismos para ser los grandes y pequeños sinvergüenzas de este siglo, y del pasado, en nuestro país, algún día, sin duda alguna, recibirán la “recompensa”, que sus “mal educadas” y retorcidas acciones merecen. Entonces, tal vez, solo tal vez, “aprendan”.
CCC
PSICOPEDAGOGO
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