La esposa del presidente de la Cámara británica provoca escándalo posando semidesnuda.
Sally Bercow, desnuda, tapada solo con una sábana ante el Westminster, pone en un aprieto a su marido
Declaraciones atrevidas, como que vivir en este apartamento ha vuelto más picante su vida sexual, con las que Sally Bercow, de 41 años, ha acompañado la sesión fotográfica han atizado la llama de un descontento mayúsculo.
"Desde que John fue nombrado speaker hay muchas más mujeres que le persiguen, pero no estoy celosa porque lo mismo ha ocurrido en mi caso con los hombres", declaró sin pudor a la revista del vespertino Evening Standard (ES). "Nunca imaginé lo sexy que sería vivir bajo el Big Ben y oír las campanadas", añade quien ya ha sido calificada de "la Carla Bruni de la política británica".
No es la primera vez de Bercow deja a los británicos con la boca abierta. Hace un año pretendió escandalizar al mundo con su pasado juerguista y contó que, durante su juventud, cometió abusos con el alcohol en las numerosas fiestas a las que asistía. De ella se ha dicho que en esta ocasión ha tenido un comportamiento que socava la dignidad del cargo de su marido en el Parlamento, enfado perfectamente entendible, si se tiene en cuenta el empeño de la señora Bercow en dejar a un lado la discreción que se presupone a toda esposa de un cargo público en un reino como el de Isabel II.

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