Las ciudades del este del país celebran el triunfo de las revueltas frente a Gadafi.- En la principal plaza de Tobruk, rebautizada en honor al Pueblo, se lanzan disparos al aire y se quema un monigote que representa al dictador derrocado
NURIA TESÓN | Tobruk (ENVIADA ESPECIAL) 23/02/2011
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La playa de Tobruk parece ajena a la batalla que se ha librado en sus calles. Contra una arena clara rompen olas bajas de un azul profundo. Algunas barcazas están amarradas muy cerca de la costa con las redes recogidas. Aún se desconoce el número de muertos que está dejando atrás la locura de Gadafi. "Nos indignó el modo en que nos habló, pero nos dimos cuenta de lo asustado y desesperado que estaba", considera Mohamed, uno de los impulsores de la protesta en la ciudad. "Luchamos y vencimos. El Ejército se unió a nosotros pasada la primera noche y la policía lo ha hecho días después. Ahora la ciudad es nuestra", explica.
La situación de Tobruk no es una excepción en la parte oriental de Libia. Bengasi, segunda ciudad del país (en torno al millón de habitantes) y bastión de la revuelta, también está bajo control de los manifestantes. "Bengasi está bien... No hay peligro ahora", ha dicho Farhan Abou Mogthab, un trabajador sirio de 40 años de edad, en declaraciones a Reuters. Los habitantes de la ciudad han comenzado a formar comités populares para organizar los asuntos públicos. Lo mismo pasa en Musaid, en la misma frontera con Egipto, o en Derna. En este último caso, lo ha reconocido el propio régimen cuando el viceministro de Exteriores ha relatado a embajadores europeos que Al Qaeda había formado allí un "emirato islámico". Un vecino de la ciudad, de en torno a 50.000 habitantes, lo ha expresado a los reporteros de France Presse de otro modo: "El muro del miedo ha caído".
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