sábado, 8 de enero de 2011
Las razones por las que un preuniversitario no asegura un buen puntaje en la PSU
Las razones por las que un preuniversitario no asegura un buen puntaje en la PSU
Aunque el 40% de los alumnos llega a la carrera de sus sueños, hay quienes ven que la inversión monetaria no dio frutos porque incluso consiguen menos puntaje del esperado.
CRISTIÁN M. GONZÁLEZ S. Casi un tercio de los más de 289 mil jóvenes inscritos en la última PSU estuvo en un preuniversitario. Una práctica que comenzó con la ya pretérita Prueba de Aptitud Académica, en los años 70, y que en las últimas décadas ha consolidado la alternativa de buscar una preparación especial fuera del colegio.
A la luz de los resultados, es un buen negocio para los alumnos que sí logran llegar a la carrera y a la universidad que deseaban, y cuya cifra bordea el 40%, según datos de los tres centros más grandes y conocidos a nivel nacional: Cepech, preuniversitario Pedro de Valdivia y Preuniversitario UC.
Para el resto, las cosas varían. Entre el 80% y 90% de quienes toman un preuniversitario alcanzan puntajes que les permiten postular a la educación superior o a becas (es decir, sobre 450 puntos), un porcentaje superior al 58% del total de inscritos en la PSU que obtuvieron el puntaje mínimo.
Lo anterior no significa que logran estudiar la carrera que querían ni en la universidad que deseaban.
Para ellos, la inversión económica hecha por sus familias no siempre tiene el mejor resultado, considerando que un ramo puede costar desde $170 mil hasta más de $500 mil anual. Y si se toman más de dos cursos, la cifra supera fácilmente el millón al año.
El fracaso, en estos casos, responde a múltiples factores.
"Hay responsabilidades compartidas. El fracaso o el éxito del resultado es de ambos, alumno y preuniversitario", dice Alonso Morgado, director general del Pedro de Valdivia, que tuvo una matrícula de 26 mil alumnos en 2010 (15% son estudiantes de 3º medio, una tendencia en alza y que incluso ya abarca a alumnos de 2º medio).
El académico reconoce que en los últimos años se encuentran con alumnos con más carencias en hábitos de estudio, lagunas académicas y menos motivados. "No es fácil realizar en algunos meses un trabajo que no se hizo en cuatro años".
Opinión con la que concuerda Juan López, director del Preuniversitario UC, que tiene 4.600 estudiantes, en promedio, al año.
"El alumno que va al menos al 80% de todas las clases, da los ensayos y participa en talleres de reforzamiento, logra mejorar sus puntajes. Pero apenas el 55% de los inscritos cumple con todo ese proceso".
Así, a la falta de compromiso y participación, se suma en muchas ocasiones una preparación escolar que no es la más adecuada. No es raro encontrarse con promedios de notas "inflados", que no reflejan el real nivel de conocimientos del estudiante, dicen los entrevistados.
Además, "junto a la falta de hábitos y estrategias de aprendizaje, y lagunas conceptuales, el desafío principal es hacerse cargo de que los alumnos vienen de un sistema de entrenamiento distinto y que como tal no garantiza resultados en la PSU", dice Juan Saldaña, director académico de Cepech, el centro con mayor alumnado (45 mil).
Los estudiantes, por su parte, piden cursos más personalizados, lo que puede costar más caro. Para paliar esto, los centros ofrecen profesores capacitados en identificar las habilidades en cada alumno.
Otro problema frecuente que reconocen los directivos es el estrés y la angustia del proceso, que terminan agobiando a los alumnos y afectando su rendimiento.
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