Los coletazos del último gobierno de la Concertación sólo atinan a golpear al pueblo. En la hora de la verdad, el velo se disipa, y los palos van a profesores, a empleados públicos, y a los indestructibles mapuches, que constituyen la base genética del pueblo de Chile.
Los ministros de la última administración parecen sacados de la mismísima dictadura: Edmundo Pérez, Rosende, la Mónica Jiménez, Viera-Gallo, y el hiperquinético ministro de Defensa, que nos trae el triste recuerdo del extraño sentido del humor del almirante Merino.
Ahora pretenden culpar a los propios mapuches de las heridas de balines que Carabineros de Chile les ha causado a decenas de sus niños.
No es posible que los electores de la Concertación sigan mirando para el techo mientras estos decidores sucesos ocurren, hasta cuando la lealtad con dirigentes que han traicionado sus principios, hasta cuando con Frei que encarna esa voluntad avasalladora de los mega-negocios en desmedro del medio ambiente y de la población indígena, hasta cuando el abuso contra la población que debe ver impotente como le inundan el paisaje donde habita para construir mega-represas.
Ha llegado el momento de decir nuevamente NO, la gente de izquierda, de vocación democrática, respetuosa del medio ambiente y de la población originaria debe decir que NO al candidato que representa el contrasentido del entrañable arco iris.
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