Sábado, 16 de junio de 2012
La represa de Belo Monte es uno de los grandes proyectos hidroeléctricos financiados por Brasil.
Cerca de 300 indígenas y
ecologistas ocuparon este viernes el lugar donde se está construyendo la
represa hidroeléctrica que cruza el río Xingu, un afluente del
Amazonas.
La protesta en la represa de Belo Monte tenía
como objetivo llamar la atención de los asistentes a la conferencia de
Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible que se celebra en Río de
Janeiro.
"Pedimos al mundo que se deje vivir a nuestro río", subrayó Antonia Melo, líder del movimiento Río XIngu Vivo para Siempre.
Los activistas cavaron un canal en el lugar de
las obras mediante picos y palas para restaurar simbólicamente el flujo
natural del río, mientras otros utilizaron sus cuerpos para lanzar un
mensaje que decía "Paren Belo Monte".
Los grupos indígenas temen que la presa dañe su
estilo de vida, al tiempo que los ecologistas advierten sobre el impacto
negativo de la obra en cuanto a la deforestación, emisiones de gas con
efecto invernadero y un daño irreparable al ecosistema.